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HUSTLING, CRADLE TO GRAVE

As Cuba’s economy flat-lines, retirement has become notional, tiny pensions must be supplemented by whatever work is available

 The Economist, Mar 23rd 2017 | HAVANA

NORBERTO MESA, a 66-year-old grandfather, stands in the hot sun 11 hours a day, six days a week, guiding cars in and out of the parking spaces in front of a bustling farm stand. The 4,000 Cuban pesos ($170 at the official exchange rate) he earns each month in tips is more than ten times his monthly old-age pension of 340 pesos. Without it, the retired animal geneticist could not afford fruit and meat, or help his children, who work for low salaries, to feed his four grandchildren.

Though revolutionary Cuba had one of the region’s earliest and most comprehensive pension systems, in recent years retirement has almost vanished. Without further economic reform, and the cheap oil that used to come from Venezuela, the economy has stalled. Pensions have been frozen, and their value eaten up by inflation. According to the most recent government statistics, from 2010, a third of men past retirement age are working. Three-fifths of older people say they often have to go without necessities.

The insular socialist paradise supposedly offers a social safety-net, cradle to grave. But it is full of holes. Medical care is free, but most medicine is not. Retirement homes are scarce, and rules that mean residents must give up their pensions and homes put off many, since these are often a lifeline for younger relatives in equally distressed circumstances.

So old people can be seen on the streets of Havana selling newspapers and peanuts, or recycling cans. They are scrubbing floors in affluent homes or cooking for a growing number of private restaurants and bakeries. Ernesto Alpízar, an 89-year-old former agronomist, goes door-to-door selling strawberries and flowers. Even so, he remains an ardent “Fidelista”, grateful to the island’s late dictator for the free cataract surgery that saved his eyesight.

For even as the island’s old and infirm must hustle to survive, they have benefited from its success at providing health care. Life expectancy at birth is 79, not far short of most developed countries, and widely available birth control helps explain why family size has fallen further and faster than in most other countries (see chart). The flip side, though, has been a breakneck demographic transition—exacerbated by the large share of young and middle-aged Cubans who have fled to America. Over-65s now make up 14% of the population. The national statistical office estimates that the total number of pensioners will overtake the number of state-sector workers by 2025.

A few churches and charities, mostly funded from abroad, are trying to fill the gap. Rodolfo Juárez, a pastor of the International Community Church, a Protestant congregation, helps 60 indigent elderly people in Havana. His scheme provides fruit, vegetables and beans to supplement government rations of a daily piece of bread; and 7lb of rice, 2lb of sugar, five eggs and a piece of chicken a month. Although running it costs just 18,000 pesos a month, funding is a constant problem.

Mr Juárez and his wife, at 80 and 75, are older than many of those they help. Between their church duties and his teaching at a seminary, they make 3,600 pesos a month. Though that does not go far, it dwarfs Mr Juarez’s pension. As long as Cuba’s economy flat-lines, its elderly will have no rest till they drop.

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Carmelo Mesa-Lago: “Cincuenta años de servicios sociales en Cuba”

Carmelo Mesa-Lago. Professor Emeritus, University of Pittsburgh

Hyperlink: Revista TEMAS, no. 64: 45-56, octubre-diciembre de 2010

Revista Temas has published a valuable work by Carmelo Mesa-Lago analysing Cuba’s major social issues, namely health, education, pensions, and housing, and drawing on the work of various analysts from the Centro de Estudios sobre la Economia Cubana. Inclusion of Mesa-Lago’s work in Revista TEMAS is indeed encouraging in my view and contrasts with the situation some 25 years ago when he and other Cuban-American analysts were villified as “Cubanologos.”

Here is the Table of Contents for  followed by its concluding session. Unfortunately an English translation is not available right now.

Introducción

Evolución de los servicios sociales (1959-2000

Costo actual de los servicios sociales en Cuba

Un caso de estudio: el costo creciente de las pensiones

Capacidad económica para sostener los servicios sociales a largo plazo

Cambios necesarios para mejorar y hacer sustentables los servicios sociales

No es posible resolver los problemas que los costosos servicios sociales enfrentan sin un aumento de la producción, la productividad y las exportaciones que permitan, a su vez, reducir las importaciones. Pero para lograrlo, se necesita implementar las reformas estructurales anunciadas por el presidente Raúl Castro y recomendadas por numerosos economistas cubanos.

El tema de la sostenibilidad de los servicios sociales ha sido planteado por varios economistas cubanos. Viviana Togores y Anicia García consideran que

la crisis económica y el proceso de ajuste han mostrado que la preservación de los beneficios sociales debe transitar hacia una nueva etapa donde su sustentabilidad financiera quede asociada al desarrollo de la economía y los cambios estructurales y organizativos [necesarios] […] las decisiones de política social deben tomarse no solo teniendo en cuenta las funciones sociales, sino que debenrespetar los principios de equilibrio económico.34

Por ejemplo, la seguridad y asistencia socials agravan seriamente el déficit fiscal y su carga, hoy solo asumida por el Estado; debe ser compartida por otros contribuyentes (los trabajadores). Mayra Espina agrega:

El primer reto [de la renovación social] es el de la sustentabilidad económica de la política de desarrollo social […] es necesario encontrar fórmulas de reinserción  de la economía cubana en los mercados internacionales que reactiven la producción interna y doten a los programas sociales de los recursos suficientes, sin los cuales siempre estarán enfrentados al déficit.35

Las decisiones cruciales sobre la economía y los servicios sociales competen a los cubanos. Pero a  diferencia de la crisis de los años 90, en que hubo una estrategia para hacerles frente, en la presente esta no se ha definido. El VI Congreso del PCC, anunciado inicialmente para fines de 2008, debe decidir los lineamientos económicos para el próximo quinquenio y también dictar las directrices en materia de servicios sociales. Habiendo dedicado cincuenta años de mi vida al estudio de este tema en toda América Latina, incluida  Cuba, hago unas sugerencias —parte de estas coinciden con las de economistas y académicos cubanos— como aporte para el debate. A mi juicio, sería posible aumentar el ingreso fiscal y reducir el gasto social, mediante mejoras en la asignación y uso de los recursos, con las medidas siguientes:

Educación: En la enseñanza elemental habría que transferir fondos hacia el pago de mejores sueldos a los maestros (en vista de la caída en la fecundidad y de la población en edad primaria) y, en la secundaria,  riorizar la educación vocacional. Respecto a la superior, Juan  Triana propone invertir más en las carreras técnicas y las que contribuyen al conocimiento, aunque son más costosas que las humanidades, la pedagogía y las ciencias sociales.36 Las carreras científicas son esenciales para el desarrollo, incluyendo la administración de negocios y la economía moderna, por lo que habría que transferor recursos de carreras no tan esenciales, imponiéndoles cuotas y estándares de ingreso más estrictos. Ya en 2008-2009 se estaba reduciendo la matrícula en medicina, humanidades y ciencias sociales, pero también en agronomía y ciencias técnicas.37 Además, habría que continuar y expandir las medidas recién iniciadas que  establecen exámenes de ingreso para la educación superior y requisitos más estrictos de admisión, lo cual ayudaría a aumentar la relación de graduados por matriculados; considerar el establecimiento de pago de matrículas en las universidades a los grupos de altos ingresos, y legalizar el trabajo por cuenta propia de los maestros y profesores.

Salud: Sería aconsejable priorizar la infraestructura de agua potable y alcantarillado,38 reasignar los recursos destinados a la continuada reducción de la mortalidad infantil (un problema resuelto hace años) hacia la reparación de la infraestructura deteriorada, la importación de medicinas, la disminución de la mortalidad materna y otras áreas de mayor necesidad; subordinar el número de profesionales de la salud que  trabajan en el extranjero a las necesidades internas, e invertir parte de los ingresos en divisas que generan sus servicios en la mejora de las instalaciones y equipos  internos y el suministro de medicinas; convertir  hospitales de  aternidad y pediatría que tienen bajas tasas de ocupación en hospitales geriátricos y asilos para ancianos; terminar las becas a estudiantes extranjeros y cobrar el costo básico de los servicios que hoy se regalan  a otros países; cargar el costo de cuartos privados al grupo de altos ingresos de la población cubana; autorizar el trabajo por cuenta propia del personal de salud y permitir la organización de cooperativas médicas.

Pensiones de seguridad social: Habría que realizar un studio que determine cuál es la cotización de  quilibrio del sistema; establecer cotizaciones a todos los trabajadores de empresas no estatales con un mínimo de empleados, incorporándolos al sistema; cargar a los trabajadores por cuenta propia y empleados en el sector  rivado el mismo 5% que paga parte de los asalariados (en lugar de 10% y 15%) para promover su afiliación; ajustar las pensiones al costo de la vida, lo que requiere, primero, aumentar la producción y la productividad y, a su vez, avanzar en las reformas estructurales. Medidas más complejas serían cerrar el actual sistema de pensiones, que el Estado se haga responsable de las pensiones en curso de pago, y crear un nuevo sistema público para los asegurados jóvenes y los nuevos trabajadores, con una reserva que se invierta para generar un retorno del capital y ayudar en el financiamiento a largo plazo y mejorar las pensiones.

Vivienda: Rafael Hernández argumenta que la ley originalmente estipuló que la vivienda es propiedad de los ciudadanos, y es lógico que ellos puedan hacer con ella lo que quieran, venderla y también comprarla; además, hay que facilitar que la gente pueda reparar y construir viviendas por medios propios.39 Habría que proporcionar a la población el acceso a materiales de construcción, y otorgar pequeños créditos estatales rembolsables con interés para la construcción y reparación de viviendas; permitir el uso de la casa propia como colateral para obtener  réstamos destinados a su reparación; posibilitar la inversión de remesas externas en esas actividades; eliminar el actual sistema de permutas y autorizar la compraventa con regulaciones adecuadas.

Asistencia social. Para reducir la pobreza, Lía Añé recomienda eliminar la dualidad monetaria,

disminuir la segmentación del mercado, mejorar los salaries más bajos, y consolidar y evaluar la efectividad de los nuevos programas sociales.40 Pedro Campos propone eliminar la libreta de racionamiento, previa concesión de subsidios directos focalizados en las personas de bajos ingresos, y un reajuste salarial para compensar el incremento de precios que ocurriría.41 Alexis Codina agrega que los cuantiosos recursos fiscales asignados a subsidios de precios por la libreta, recibidos por todos, independientemente de sus ingresos, deberían quedar solo para la población más vulnerable y el resto utilizaría el mercado.

En mi opinión, el sistema de racionamiento no debería aliminarse de golpe, pues o bien sería muy  costoso o dejaría parte de los necesitados sin protección. Lo ideal sería hacerlo gradualmente, de manera paralela a los incrementos en la producción y la productividad  que resulten de reformas estructurales, a la par que se focaliza la asistencia social en toda la población pobre y vulnerable, a fin de crear una amplia red mínima de protección. Ello requeriría mecanismos eficientes para determinar el grado de necesidad de la población y una estimación confiable de la incidencia de pobreza. También habría que permitir a iglesias y ONG que establezcan y expandan asilos gratuitos para ancianos pobres con ayuda externa directa.

La Revolución transformó los servicios socials —salvo la vivienda—,  universalizó su cobertura, eliminó desigualdades entre grupos de ingreso y zonas urbanas y rurales, y otorgó servicios gratuitos de calidad. Las crisis de los años 90 y la actual, unidas a deficiencias de las políticas económicas, han afectado severamente esos servicios y agravado su falta de sustentabilidad a largo plazo. Resulta crucial, por tanto, implementar  las reformas estructurales necesarias y los cambios en dichos servicios para restaurar su calidad y garantizarlos a las generaciones futuras.

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