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EL LEGADO DE FIDEL: BALANCE ECONÓMICO SOCIAL EN 2016

A fin de enmendar el legado de Fidel, a Raúl le queda poco más de un año para acelerar y profundizar sus reformas estructurales.

Fidel Surveying Havana from the Cabana Fortress

Por Carmelo Mesa Lago, Nueva Sociedad, Enero 2017

Original Article: El legado de Fidel: balance económico social en 2016

Con motivo del deceso de Fidel Castro, los medios de comunicación mundiales han ensalzado su legado de soberanía política interna y su rol internacionalista, así como las notables mejoras en la educación y la salud, aunque el juicio es usualmente adverso en cuanto a la economía. En una previa publicación hice un balance económico social de medio siglo de Fidel en el poder (1959-2008) usando 87 indicadores que demostraban que el desempeño económico fue generalmente negativo y el social mezclado alcanzando una cima en 1989 y un deterioro después.1 Aquí se evalúa la situación entre 1989 y 2016, poniendo énfasis en la última década. También se evalúa si las reformas estructurales de Raúl en el último decenio han logrado dar un impulso a la economía y al bienestar social en la Isla

Entre 1960 y 1990 Cuba recibió US$65.000 millones de la URSS, dos tercios de los cuales no era reembolsable; esta ayuda fue superior a la recibida por toda América Latina durante la Alianza para el Progreso. Tras la desaparición del socialismo soviético (el «Período Especial») ocurrió un marcado declive en todos los indicadores económicos y sociales, seguido de cierta recuperación especialmente a comienzos del siglo XXI por la substancial ayuda económica de Venezuela, la cual equivalió al 21% del PIB de Cuba en 20102.He sugerido que a fin de mejorar el pobrísimo desempeño económico es primordial avanzar en las reformas estructurales de Raúl, mientras que los benéficos pero costosos servicios sociales deben hacerse sostenibles financieramente a largo plazo.

En múltiples publicaciones he analizado las reformas estructurales implementadas por Raúl entre 2007/08 y 2016, concluyendo que son las más importantes bajo la revolución, intentan resolver los problemas heredados de Fidel y están bien encaminadas, pero son excesivamente lentas, enfrentan severas trabas, altos impuestos y desincentivos, por cuyas razones no han logrado hasta ahora un impacto palpable en la economía y en los servicios sociales; de hecho ha ocurrido un retroceso en algunas reformas3. La grave crisis económica en la República Bolivariana ha contribuido a esos problemas.

La tasa de crecimiento económico cubana que fue de 12% en 2006, en buena medida por el apoyo económico venezolano, ha exhibido desde entonces una tendencia declinante: 4,4% en 2015 y -0,9% en 2016,4 un quinto de la meta inicial fijada a fines de 2015. La formación bruta de capital promedió 13% anual en 2008-2015, la mitad del requerido 25% para un crecimiento económico sostenido. El índice de producción industrial en 2015 estaba 38% por debajo de 1989; la caída fue más acentuada en fertilizantes (95%), azúcar (80%), cemento (60%), acero (29%) y textiles (25%); por lo contrario, la producción de petróleo, gas natural, electricidad y níquel era superior (pero la última 26% menor que en 2008). Similar declive se observa en la agricultura: cítricos (88%), pesca (70%), leche de vaca (56%), tabaco en rama (42%), arroz (22%), cabezas de ganado (18%) y huevos (13%); sólo eran mayores las hortalizas y los tubérculos. Las estadísticas del sector externo en 2015, comparadas con las 2014, indican una agudización de la crisis: las exportaciones de mercancías cayeron 31%, las exportaciones de servicios profesionales (primer ingreso en divisas de Cuba y vendidos mayormente a Venezuela) mermaron 18%, y el excedente entre el saldo positivo de servicios menos el saldo negativo de mercancías menguó 47%5. Si esto ocurrió cuando la economía creció 4,4%, el deterioro debe haber sido mayor en 2016 con la contracción. Cuba atraviesa la peor crisis desde los años 90.

Las reformas estructurales han tenido efectos adversos en los indicadores sociales. Entre 2008 y 2015, con el fin de recortar el insostenible costo social, la asignación a servicios sociales (educación, salud, pensiones, vivienda, asistencia social) decreció de 55% a 47% del presupuesto y de 37% al 28% del PIB. El salario medio estatal ajustado a la inflación en 2008 era 25% del nivel de 1989 y, aunque aumentó a 38% en 2015, el poder adquisitivo era 62% inferior a 19896. La pensión media en 2008-2015 era la mitad que en 1989. Todos los hospitales rurales y postas urbanas y rurales se cerraron en 2011; entre 2008-2015, el número de hospitales decreció 30%, el personal de salud total menguó 22%, los médicos de familia que proveen la atención primaria se redujeron en 65%, por otra parte el número de médicos creció en 15% (aunque parte está en el extranjero), la mortalidad infantil continuó bajando de 4,7 a 4,3 por mil nacidos vivos, y la tasa de mortalidad materna mermó de 46,5 a 41,6 por 100.000 nacimientos (pero aún mayor que 29,2 en 1989). La matrícula universitaria decreció de 743.979 a 165.926 (78%) entre los cursos 2007/08 y 2015/16. La construcción de viviendas declinó de 44.775 a 23.003 entre 2008 y 2015 y por 1.000 habitantes cayó de 4,0 a 2,0. La asignación a la asistencia social disminuyó de 2,1% del presupuesto a 0,4% y como porcentaje de la población de 5,2% a 1,6%7. La tasa de desempleo declarado que llegó a un mínimo de 1,6% en 2008, creció a 3,5% en 2012 por causa del programa de despedido de 1,8 millones de empleados estatales innecesarios, pero sólo medio millón fue despedido y la tasa disminuyó a 2,4% en 20158. Cuba nunca ha publicado estadísticas sobre distribución del ingreso, pero otros indicadores sugieren que se colocaba a la cabeza de la región en igualdad; las reformas han cambiado diametralmente la situación, debido a un grupo no estatal con altos ingresos y la caída en el salario estata9.

Un importante avance ha sido la condonación o reducción de la mayor parte de la deuda externa por los acreedores; Cuba comenzó a pagar la deuda restante en octubre de 2016 y se ignora si podrá continuar haciéndolo. El aspecto más brillante es el turismo. La normalización de relaciones con los EEUU y las órdenes ejecutivas de Obama, virtualmente han abierto la puerta a los visitantes norteamericanos que saltaron de 95.254 en 2004 a 161.233 en 2015 y a cerca de 200.000 en 2016; además todos los otros principales emisores han crecido, por lo cual el total de visitantes subió 17% en 2015 y alcanzó 4 millones en 2016; así mismo, los ingresos brutos por turismo crecieron 11% en 2015 y se proyecta que alcanzarán los US$4.000 millones en 2016.

En el balance, los factores adversos sobrepasan con creces a los favorables y 2017 será muy tenso. A fin de enmendar el legado de Fidel, a Raúl le queda poco más de un año para acelerar y profundizar sus reformas estructurales. Si Trump revierte las medidas de Obama y no avanzan las reformas, la crisis se agravará en Cuba.

The Cross-harbour Ferry from the Steps of the Russian Orthodox Church

  1. C. Mesa-Lago: Cuba en la era de Raúl Castro: Reformas económico-sociales y sus efectos, Colibrí, Madrid, 2012.
  2. C. Mesa-Lago: «Institutional Changes in Cuba’s Economic and Social Reforms» en R. Feinberg y T. Piccone (comps.): Cuba Economic Change in Comparative Perspective, Brookings Institution / Universidad de La Habana, Washington, DC, 2014, pp. 49-69; «El lento avance de la reforma” en Política ExteriorNº 171, 5-6/2016, pp. 94-104; y con R.Veiga, L. González, S. Vera y A. Pérez-Liñán: Voces de cambio en el sector estatal cubano, Iberoamericana, Madrid, 2016.
  3. Raúl Castro Ruz, Discurso en la clausura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Granma, 28 diciembre 2016, p.3.
  4. Cálculos del autor basados en Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI): Anuario estadístico de Cuba 2015, La Habana, 2016; datod de 1989, del Comité Estatal de Estadística: Anuario Estadístico de Cuba 1989, La Habana, 1991.
  5. La CEPAL, Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe 2016, Santiago de Chile, diciembre 2016, cuadro 4.4, estima un crecimiento de 43% en el salario medio real, el mayor en la región, pero con base en el año 2010 cuando estaba 27% por debajo del nivel de 1989
  6. Cálculos del autor basados en ONEI: Anuario Estadístico de Cuba 2008, La Habana, 2009, y cit.
  7. Basado en C. Mesa-Lago: «El desempleo en Cuba: de oculto a visible” en Espacio LaicalNº 4, 2010, pp. 59-66, y ONEI: Anuario 2015, cit.

8. C. Mesa Lago: «La desigualdad del ingreso y la experiencia de América Latina” en Temas Nº 84, 10-12/2015, pp. 35-43

A Few of Cuba’s Amazingly Talented Musicians

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VOCES DE CAMBIO EN EL SECTOR NO ESTATAL CUBANO. Cuentapropistas, usufructuarios, socios de cooperativas y compraventa de viviendas.

Mesa-Lago, Carmelo (coord.) Veiga González, Roberto; González Mederos, Lenier; Vera Rojas, Sofía; Pérez-Liñán, Aníbal

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Septiembre de 2016

See: VOCES DE CAMBIO

Más de un millón de personas, casi un tercio de la fuerza laboral cubana, está en el “sector no estatal” de la economía: trabajadores autónomos, usufructuarios de la tierra, miembros de nuevas cooperativas, compradores y vendedores de viviendas privadas y otros grupos. Aunque se trata de la reforma estructural más importante de Raúl Castro, que conlleva una reducción gradual del sector estatal, poco concreto se sabe sobre las características (edad, género, raza y educación), condiciones económico-sociales y aspiraciones del emergente sector no estatal.

Basado en 80 entrevistas intensivas hechas en Cuba entre 2014 y 2015, el libro recoge las voces del sector: hablan sobre su nivel de satisfacción con lo que hacen y ganan, sobre empleados contratados y formas de pago, ganancias y su distribución entre inversión y consumo, planes de expansión de los micronegocios, recibo de remesas externas y microcréditos, competencia y publicidad, y pago de impuestos.

La parte crucial es la que detalla las voces sobre los principales problemas que enfrentan los cuentapropistas y sus deseos de mejora o cambio.

Dice un trabajador autónomo: “Debe haber rienda suelta a toda esta fértil imaginación que estamos demostrando los cubanos, que se realice sin trabas, de manera libre, que el gobierno permita que esto fluya, no lo dificulte y controle sólo lo que debe controlar”.

COORDINADORES

Coordinado por Carmelo Mesa-Lago, Catedrático Distinguido de Economía y Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Pittsburgh. Es autor o editor de 93 libros y 300 artículos/capítulos en libros sobre economía de la seguridad social en América Latina, la economía cubana y sistemas económicos comparados, traducidos a 7 idiomas y publicados en 34 países. Ha recibido los premios Arthur Whitaker (1982), Hoover Institution (1986) y Alexander Von Humbolt Stiftung (1991, 2002).

El libro cuenta con la colaboración de Roberto Veiga González y Lenier González Mederos, cubanos residentes en la Isla que realizaron las entrevistas; la de Sofía Vera Rojas y Aníbal Pérez-Liñán que llevaron a cabo las tabulaciones y su análisis.

Iberoamericana Editorial Vervuert, S.L.U.

c/ Amor de Dios, 1
E-28014 Madrid
E-Mail: info@iberoamericanalibros.com

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Carmelo Mesa-Lago ¿UN PASO ADELANTE O HACIA ATRÁS?

El VII Congreso del Partido Comunista de Cuba no ha impulsado la apertura esperada tras la visita de Obama a la isla. Raúl Castro ha apostado por la continuidad y sembrado dudas sobre la mejora económica y el bienestar ciudadano

Carmelo Mesa-Lago

EL PAÍS, 21 ABR 2016 – 18:00 EDT

Contrariamente a lo que se esperaba, el recién concluido VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) básicamente ha mantenido el statu quo. Hubo escasísima información y ningún debate antes del evento; unos 4.700 conocían los proyectos, 0,7% de los miembros del partido. En el Congreso hubo 8.800 propuestas.

En contraste, el debate de los “Lineamientos” antes del VI Congreso en 2011 envolvió a 8,9 millones de participantes con tres millones de propuestas. Se alegó que el VII Congreso era un seguimiento del anterior y no requería otra discusión masiva aunque solo se han implementado 21% de los 313 “Lineamientos”.

Un avance fue el rejuvenecimiento del Comité Central: de sus 142 miembros, más del 66% nació después de 1959; los 55 nuevos miembros del Comité son todos menores de 60 años, así como

Tres mujeres y dos afrocubanos fueron incorporados al Buró. Aun así, solo 23% de sus miembros son mujeres —la mitad de la población— y 29% son afrocubanos que constituyen el 36%. Empero, en el Comité Central la participación femenina creció hasta el 44% y la de los afrocubanos al 36%.

Raúl Castro recomendó que la fecha tope de ingreso al Comité Central sea de 60 años y de 70 para cargos en el PCC, medida que debe ser debatida y ratificada antes del próximo Congreso en 2021, tres años después de jubilarse Raúl. Este afirmó: “En el 2018 concluirá mi segundo mandato consecutivo como presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y cederé estas responsabilidades a quien sea elegido”.

El sector estatal mermó de 81% a 71% en el periodo 2010-2015, mientras que el sector privado y cooperativo se expandió. Raúl enfatizó que estas formas no son anti-socialistas ni implican una vuelta al capitalismo, pero apuntó “corrupción e ilegalidades, evasión de tributos y ejercicio ilegal de actividades no permitidas”, con el riesgo que concentren la propiedad y la riqueza, por lo que habrá que imponerles “límites bien definidos”.

Según Raúl Castro, las fuerzas de la oferta y la demanda no están reñidas con la planificación central; ambas pueden convivir como en las exitosas reformas de China y Vietnam, aunque Cuba las llama “actualización” porque no cambiará “el objetivo fundamental de la Revolución”.

Al ritmo de implementación de los Lineamientos en el pasado lustro, costará 23 años implantar el resto. El Plan de Desarrollo hasta 2030 no se terminó y se acordó posponerlo a 2017. Tras ocho versiones de la “conceptualización del modelo económico”, el Congreso preparó una propuesta para ser consultada por la militancia del Partido y de la Unión de Jóvenes Comunistas con un plazo que se extiende hasta 2021. La unidad de la doble moneda, debatida durante cinco años, sigue pendiente. “No quedará para las calendas griegas”, dijo Raúl. En los dos años de la Zona de Mariel ha habido 400 proyectos de inversión, solo se han aceptado 11; a ese ritmo costará 72 años aprobar el resto.

Los más altos dirigentes del Buró (la mayoría octogenaria o septuagenaria) se afincan en sus puestos y posponen su renovación. Reelegidos son: Raúl (84) primer secretario, lo que permite su continuidad hasta 2021; Machado Ventura (85), uno de los ortodoxos más fuertes, segundo secretario; Esteban Lazo (72), Salvador Valdés (70) y Leopoldo Frías (74). Miguel Díaz-Canel, Bruno Rodríguez y Marino Murillo, que tienen 55-56 años, ya estaban en esos puestos.

El partido único —ratificó Raúl— continuará siendo “la fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado”. Se nos ataca y exige, “desde casi todas partes del planeta, para debilitarnos, que nos dividamos en varios partidos en nombre de la democracia burguesa; ni hoy ni nunca. Si lograran algún día fragmentarnos sería el comienzo del fin”.

Raúl Castro, Mariano Murillo y otros dirigentes han ratificado “el predominio de la propiedad de todo el pueblo” (estatal) sobre los medios fundamentales de producción, así como del plan sobre el mercado. Aunque hace cinco años comenzaron las cooperativas de producción no agrícola y de servicios, continúa su carácter “experimental”, se ha paralizado su creación para concentrase en las establecidas, debido a sus deficiencias y el precario acceso a insumos del mercado mayorista.

El aumento de precios de los alimentos por las ganancias de los intermediarios ha causado disgusto en la población y forzado el aumento del acopio y la fijación del tope a precios en los mercados estatales, desandando avances previos.

El sector no estatal desempeña un papel complementario al estatal, pero hay que limitarlo para evitar la concentración de la propiedad y la riqueza, como la cantidad de hectáreas de tierra que pueden tenerse, el número de locales arrendados, y que una empresa estatal rija los precios de su actividad.

¿Por qué no se avanzó en el VII Congreso de la misma manera que en el VI? Una posible razón es que la visita de Obama generó apoyo en la población y una dinámica de cambio para la que no estaba preparado el Gobierno. Contrario a la idea de que esto impulsaría las reformas estructurales, los que se oponen a ellas han reforzado sus argumentos sobre los graves riesgos que conllevan en un momento ideológico-político difícil.

En esto abundó Raúl: “Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos imponen elevados desafíos al trabajo ideológico con programas dirigidos hacia los sectores que el enemigo identifica como los más vulnerables y abarca a los jóvenes, la intelectualidad, los trabajadores en formas no estatales de gestión”. Agregó que recientemente ha ocurrido “un crecimiento de las acciones enfiladas a fomentar valores de la sociedad de consumo: la división, la apatía, el desaliento, el desarraigo y la falta de confianza en la dirección de la Revolución y el Partido”.

Seguidamente se refirió a “las acciones dirigidas a introducir plataformas de pensamiento neoliberal y de restauración capitalista apoyadas por una perversa estrategia de subversión político-ideológica que atenta contra las esencias mismas de la Revolución”. Estados Unidos ha cambiado la estrategia anterior de hostilidad “por otros métodos más difíciles de combatir”. Esto último alude al discurso de Obama al pueblo cubano en que aseguró que EE UU no intervendría en la isla y que era el pueblo quien debía decidir su futuro, a la par que estaría dispuesto a ayudar en lo que se solicitase.

El Congreso apostó por la continuidad y, aunque hubo algunos avances, se caracterizó por el estancamiento e incluso algunos retrocesos. Hay que preguntarse si esto ayudará a la economía, al bienestar de los ciudadanos y al proceso de normalización con Estados Unidos.

Carmelo Mesa-Lago es catedrático distinguido emérito de Economía y Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Pittsburgh.

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Carmelo Mesa-Lago: NORMALIZACIÓN DE RELACIONES ENTRE EEUU Y CUBA: CAUSAS, PRIORIDADES, PROGRESOS, OBSTÁCULOS, EFECTOS Y PELIGROS

Carmelo Mesa-Lago

 Documento de Trabajo 6/2015

Real Instituto Elcano | DT 6/2015 | 8 de mayo de 2015

Carmelo-Mesa-Lago-003Resumen

Ríos de tinta han corrido desde el 17 de diciembre de 2014 cuando se hizo el anuncio simultáneo del inicio de conversaciones para normalizar relaciones entre EEUU y Cuba después de 55 años de hostilidad. Este ensayo aborda un análisisl de as causas del cambio de política, las posibilidades y obstáculos en el comercio, los sectores económicos prioritarios, la inversión y entrada a organismos financieros internacionales, y las reclamaciones monetarias mutuas.

Índice

(1) Introducción

(2) Causas del cambio de política en Cuba y EEUU

(3) Avances y problemas en las relaciones económicas

(4) ¿Habrá un boom en la economía cubana si se levanta el embargo?

(5) ¿Mejorarán los derechos humanos y políticos con la normalización?

(6) Los escollos que afronta el proceso

(7) Los resultados de la Cumbre de las Américas

(8) Posibles explicaciones a un enigma

(9) Apostillas finales

(10) Referencias bibliográficas

 (1) Introducción

Ríos de tinta han corrido desde el 17 de diciembre de 2014 (17D en adelante) cuando se hizo el anuncio simultáneo por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro, respectivamente en Washington y La Habana, del inicio de conversaciones para normalizar relaciones entre ambos países después de 55 años de hostilidad, un paso importante y positivo que abre una nueva etapa en las relaciones entre ambos países.

Este ensayo aborda un análisis de dicho proceso de forma abarcadora, documentada y lo más objetiva humanamente posible: las causas del cambio de política, las posibilidades y obstáculos en el comercio, los sectores económicos prioritarios, la inversión y entrada a organismos financieros internacionales, y las reclamaciones monetarias mutuas. También se intenta responder a dos preguntas clave: si el restablecimiento de relaciones tendrá un impacto sustancial en la economía cubana, así como en los derechos humanos y políticos. Por último, se analizan los escollos que afronta el proceso, los resultados de la Cumbre de las Américas, varias explicaciones a un enigma importante, y al final se resumen los puntos principales y se dan algunas pautas para una negociación exitosa.

Me parece justo que de entrada informe a los lectores que desde 1968 he mantenido una posición contraria al embargo de EEUU, por razones que se analizan aquí, a más de ser un partidario de los intercambios académicos y viajes a Cuba, aunque esto no ha impedido tres negativas de visa para ir a mi país de nacimiento a realizar actividades académicas, la última en 2014.

 El Ensayo Completo: Carmelo Mesa-Lago Real Instituto Elcano Normalizacion de Relaciones entre EEUU y Cuba New Picture (6)

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Brookings Institution: CUBA’S ECONOMIC CHANGE IN COMPARATIVE PERSPECTIVE

Edited by RICHARD E. FEINBERG AND TED PICCONE

Full Document Here: Brookings, 2014:  Cuba’s Economic Change

                         TABLE OF CONTENTS

 Introduction and Overview    Richard Feinberg

Policies for Economic Growth: Cuba’s New Era,  Juan Triana Cordovi and Ricardo Torres Pérez

Economic Transformations and Institutional Changes in Cuba. Antonio F. Romero Gómez

Institutional Changes of Cuba’s Economic-Social Reforms: State and Market Roles, Progress, Hurdles, Comparisons, Monitoring and Effect. Carmelo Mesa-Lago

Economic Growth and Restructuring through Trade and FDI: Costa Rican Experiences of Interest to Cuba, Alberto Trejos

Monetary Reform in Cuba Leading up to 2016: Between Gradualism and the “Big Bang” Pavel Vidal Alejandro and Omar Everleny Pérez Villanueva

Exchange Rate Unification: The Cuban Case. Augusto de la Torre and Alain Ize

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INSTITUTIONAL CHANGES OF CUBA’S ECONOMIC-SOCIAL REFORMS: STATE AND MARKET ROLES, PROGRESS, HURDLES, COMPARISONS, MONITORING AND EFFECTS

31See: http://www.brookings.edu/research/papers/2014/08/cubas-economic-social-reforms-mesalago

The original essay is available here: Mesa-Lago-Economic and Social Reforms in Cuba-Brookings-14

In INSTITUTIONAL CHANGES OF CUBA’S ECONOMIC-SOCIAL REFORMS, Carmelo Mesa-Lago, distinguished service professor emeritus of economics and Latin American studies at the University of Pittsburgh, evaluates the pros and cons of Cuba’s economic reform plans as they relate to institutional change.

Overall, Mesa-Lago concludes that institutional reforms in Cuba are advancing in a positive direction, albeit slowly. The most important of these so far has been the establishment of microcredit, bank accounts and wholesale markets for the non-state sector, and the sale of homes and establishment of inheritance rights for usufructuaries and home owners. However, key structural changes and components are still missing: integral price reform, elimination of monetary duality, a realistic exchange rate and bank system restructuring.

The author argues that if Cuba were to follow an adapted “socialist market” or mixed economy model, as in China and Vietnam –which have a private sector, open markets and foreign investment, combined with an indicative plan and decentralization of decision making — it would achieve much higher sustained economic growth. Furthermore, the state must permit self-employment in skilled, high-value-added jobs for university graduates, authorize medium-sized enterprises and cooperative ownership of businesses, allow true co-op independence, reduce excessive taxes on non-state workers, halt government measures that create uncertainty, and expand microcredit and wholesale markets. Mesa-Lago offers a variety of other policy recommendations that will help advance the process of institutional reform within the context of the ongoing reform process. However, time is of the essence as Raúl Castro has committed to retiring in February 2018, leaving him with only four years to complete the key institutional changes the nation urgently needs.

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Publication of the Papers from the 2013 Conference of the Association for the Study of the Cuban Economy

 

The proceedings of the Association for the Study of the Cuban Economy’s 23rd Annual Meeting entitled  “Reforming Cuba?” (August 1–3, 2013) is now available. The presentations have now been published by ASCE  at http://www.ascecuba.org/.

The presentations are listed below and linked to their sources in the ASCE Web Site.

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 Preface

Panorama de las reformas económico-sociales y sus efectos en Cuba, Carmelo Mesa-Lago

Crítica a las reformas socioeconómicas raulistas, 2006–2013, Rolando H. Castañeda

Nuevo tratamiento jurídico-penal a empresarios extranjeros: ¿parte de las reformas en Cuba?, René Gómez Manzano

Reformas en Cuba: ¿La última utopía?, Emilio Morales

Potentials and Pitfalls of Cuba’s Move Toward Non-Agricultural Cooperatives, Archibald R. M. Ritter

Possible Political Transformations in Cuba in the Light of Some Theoretical and Empirically Comparative Elements, Vegard Bye

Las reformas en Cuba: qué sigue, qué cambia, qué falta, Armando Chaguaceda and Marie Laure Geoffray

Cuba: ¿Hacia dónde van las “reformas”?, María C. Werlau

Resumen de las recomendaciones del panel sobre las medidas que debe adoptar Cuba para promover el crecimiento económico y nuevas oportunidades, Lorenzo L. Pérez

Immigration and Economics: Lessons for Policy, George J. Borjas

The Problem of Labor and the Construction of Socialism in Cuba: On Contradictions in the Reform of Cuba’s Regulations for Private Labor Cooperatives, Larry Catá Backer

Possible Electoral Systems in a Democratic Cuba, Daniel Buigas

The Legal Relations Between the U.S. and Cuba, Antonio R. Zamora

Cambios en la política migratoria del Gobierno cubano: ¿Nuevas reformas?, Laritza Diversent

The Venezuela Risks for PetroCaribe and Alba Countries, Gabriel Di Bella, Rafael Romeu and Andy Wolfe

Venezuela 2013: Situación y perspectivas socioeconómicas, ajustes insuficientes, Rolando H. Castañeda

Cuba: The Impact of Venezuela, Domingo Amuchástegui

Should the U.S. Lift the Cuban Embargo? Yes; It Already Has; and It Depends!, Roger R. Betancourt

Cuba External Debt and Finance in the Context of Limited Reforms, Luis R. Luis

Cuba, the Soviet Union, and Venezuela: A Tale of Dependence and Shock, Ernesto Hernández-Catá

Competitive Solidarity and the Political Economy of Invento, Roberto I. Armengol

The Fist of Lázaro is the Fist of His Generation: Lázaro Saavedra and New Cuban Art as Dissidence, Emily Snyder

La bipolaridad de la industria de la música cubana: La concepción del bien común y el aprovechamiento del mercado global, Jesse Friedman

Biohydrogen as an Alternative Energy Source for Cuba, Melissa Barona, Margarita Giraldo and Seth Marini

Cuba’s Prospects for a Military Oligarchy, Daniel I. Pedreira

Revolutions and their Aftermaths: Part One — Argentina’s Perón and Venezuela’s Chávez, Gary H. Maybarduk

Cuba’s Economic Policies: Growth, Development or Subsistence?, Jorge A. Sanguinetty

Cuba and Venezuela: Revolution and Reform, Silvia Pedraza and Carlos A. Romero Mercado

Mercado inmobiliario en Cuba: Una apertura a medias, Emilio Morales and Joseph Scarpaci

Estonia’s Post-Soviet Agricultural Reforms: Lessons for Cuba, Mario A. González-Corzo

Cuba Today: Walking New Roads? Roberto Veiga González

From Collision to Covenant: Challenges Faced by Cuba’s Future Leaders, Lenier González Mederos

Proyecto “DLíderes”, José Luis Leyva Cruz

Notes for the Cuban Transition, Antonio Rodiles and Alexis Jardines

Economistas y politólogos, blogueros y sociólogos: ¿Y quién habla de recursos naturales? Yociel Marrero Báez

Cambio cultural y actualización económica en Cuba: internet como espacio contencioso, Soren Triff

From Nada to Nauta: Internet Access and Cyber-Activism in A Changing Cuba, Ted A. Henken and Sjamme van de Voort

Technology Domestication, Cultural Public Sphere, and Popular Music in Contemporary Cuba, Nora Gámez Torres

Internet and Society in Cuba, Emily Parker

Poverty and the Effects on Aversive Social Control, Enrique S. Pumar

Cuba’s Long Tradition of Health Care Policies: Implications for Cuba and Other Nations, Rodolfo J. Stusser

A Century of Cuban Demographic Interactions and What They May Portend for the Future, Sergio Díaz-Briquets

The Rebirth of the Cuban Paladar: Is the Third Time the Charm? Ted A. Henken

Trabajo por cuenta propia en Cuba hoy: trabas y oportunidades, Karina Gálvez Chiú

Remesas de conocimiento, Juan Antonio Blanco

Diaspora Tourism: Performance and Impact of Nonresident Nationals on Cuba’s Tourism Sector, María Dolores Espino

The Path Taken by the Pharmaceutical Association of Cuba in Exile, Juan Luis Aguiar Muxella and Luis Ernesto Mejer Sarrá

Appendix A: About the Authors

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Book Review: Carmelo Mesa-Lago and Jorge Pérez-López, Cuba Under Raúl Castro: Assessing the Reforms

 

Carmelo Mesa-Lago and Jorge Pérez-López, Cuba Under Raúl Castro: Assessing the Reforms, Boulder CO: Lynn Rienner, 2013, pp. 1-293, Copyright © 2013;  ISBN: 978-1-58826-904-1 hc

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Cuba Under Raúl Castro: Assessing the Reforms is, so far, the definitive survey, analysis and evaluation of Cuba’s economic and social policies and of its development experience during the Presidency of Raúl Castro.

This is an excellent volume. Mesa-Lago and Jorge Pérez-López have built on their 50 and 40 years records respectively of their highest quality analyses of the economic strategies, policies and economic performance of Revolutionary Cuba, as well as numerous in-depth analyses of specific issue areas.

This study is comprehensive in scope, yet concise and focused. It is balanced and objective. It is constructed on a solid and broad a foundation of statistical information and a deep knowledge of the meaning and limitations of that information. It includes virtually all possible source materials from inside as well as outside the island.

In sum, it constitutes the best starting point for any observer, analyst, researcher or scholar trying to understand Cuba’s economic experience after Raul Castro’s “Acting” Presidency then Presidency.

Below is the Table of Contents to provide a quick overview of the scope of the volume.

Chapter 1        Cuba’s Economic and Social Development, 1959-2012.

Chapter 2        The Domestic Economy, 2006-2012.

Chapter 3        International Economic Relations, 2006-2012.

Chapter 4        Social Welfare, 2006-2012.

Chapter 5        The Reforms, the National Debate, and the Party Congress.

Chapter 5        Assessing the Reforms: Impact and Challenges.

Carmelo Mesa-Lago is undoubtedly well-known to all all observers and analysts interested in Cuba in view of his prolific and excellent work on Cuba over the last half-century. He currently is distinguished service professor emeritus of economics and Latin American studies at the University of Pittsburgh. He is the author of numerous books on Cuba, most recently Cuba’s Aborted Reform: Socioeconomic Effects, International Comparisons, and Transition Policies (with Jorge F. Pérez-López).

Jorge Pérez-López is executive director of the Fair Labor Association in Washington, DC. He also has been the organizer of the conferences and publications of the Association for the Study of the Cuban Economy since its inception some 20 years ago. His publications on Cuba have been numerous and excellent – as a spare time activity. His recent publications include Corruption in Cuba: Castro and Beyond. How he manages to carry out his excellent research and writing on Cuba over and above his demanding employment is an amazing mystery to me!

The full Introduction to the book can be read here: https://www.rienner.com/uploads/51cb22c8e9c96.pdf

The Lynne Rienner web site where it can be ordered is here: https://www.rienner.com/title/Cuba_Under_Raul_Castro_Assessing_the_Reforms

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Carmelo Mesa-Lago and Jorge Pérez-López

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Carmelo Mesa-Lago, “Sistemas de protección social en América Latina y el Caribe: Cuba”

Carmelo Mesa-Lago, Documento de Proyecto,  CEPAL, Santiago Chile, 2012

Ensayo original:  Mesa-Lago, Cuba Proteccion Social CEPAL-13

Carmelo Mesa-Lago

Desde el inicio de la República en 1902 hasta 1958 el Estado introdujo sistemas públicos de educación y de salud gratuitos; el primero complementado por escuelas privadas y el segundo por una red de cooperativas, mutuales y clínicas privadas, esquemas de mejor calidad que los sistemas públicos, mientras que el acceso y la calidad de los últimos era muy inferior en el campo que en la capital y otras ciudades. La Constitución de 1940 y la legislación laboral y de seguridad social estaban entre las más avanzadas de América Latina pero, a diferencia del resto de la región (salvo Uruguay), no se creó un seguro nacional de salud, si bien el inusual desarrollo de cooperativas, mutuales y clínicas urbanas en parte  alivió ese vacío. En 1957 el desempleo abierto promediaba el 16% más el 14% de subempleo  (30% en total), bajaba durante la cosecha azucarera que proveía el 25% del empleo y se  duplicaba en el resto del año. Tampoco se creó un seguro de desempleo que era lo usual en la región. Se estableció gradualmente un sistema de pensiones de seguro social que cubría alrededor del 62% de la PEA pero segmentado en 54 esquemas separados, con amplias e injustificadas diferencias entre ellos. No existían programas integrados a nivel nacional de asistencia social ni de viviendas estatales o subsidiadas. Tal como ocurría en el resto de la región, no había estadísticas de incidencia de pobreza y de desigualdad del ingreso, pero la escasa información disponible indicaba que ambas eran substanciales. No obstante, en 1958 Cuba se ordenaba entre el primero y el quinto puesto de la región en sus indicadores sociales nacionales, pero con considerable desigualdad especialmente entre las zonas urbanas y rurales. Por ejemplo, la tasa de analfabetismo nacional era del 23%, pero en las ciudades   41,7% en el campo del 41,7%.
En el período de 1959-1989, la revolución logró avances muy notables en la protección social. El Estado dio prioridad y asignó cuantiosos recursos fiscales para: 1) promover el pleno empleo; 2) reducir la desigualdad en el ingreso mediante la expropiación de la riqueza y la disminución de las diferencias salariales en el empleo que era básicamente público; 3) universalizar los servicios gratuitos de educación y de salud que redujeron de forma substancial las disparidades en el acceso y calidad de los servicios sociales entre la ciudad y el campo; 4) lanzar una campaña de alfabetización, graduar masivamente maestros y médicos, y construir escuelas y establecimientos de salud; 5) acelerar la incorporación de la mujer a la fuerza laboral con políticas de educación y guarderías infantiles;  6) expandir la cobertura y monto de las pensiones de seguro social, financiadas por las empresas estatales y el fisco, sin cotización de los trabajadores; 7) crear un programa de asistencia social nacional y municipal; y 8) convertir a la gran mayoría de la población en propietaria de las viviendas que tenían arrendadas. El gobierno expropió todas las instalaciones de educación y salud privadas y cooperativas, además absorbió, unificó y homologó los 54 esquemas de pensiones. La construcción y mantenimiento de las viviendas, fundamentalmente a cargo del Estado, fue insuficiente y aumentó el déficit habitacional. Coadyuvó al desarrollo social la ayuda de 65.000 millones de dólares por la Unión Soviética en 1960-1990 (sin contar otros países socialistas), 60,5% en donaciones y subsidios de precios más 39,5% en préstamos que virtualmente no fueron pagados. Aunque dicha ayuda no se dio al sector social, liberó recursos internos para financiar la política del gobierno en este campo. En 1989 Cuba se colocaba a la cabeza de América Latina en la gran mayoría de los indicadores sociales.
El colapso de la Unión Soviética provocó en 1990-1994 una crisis económica muy severa: la caída 35% del PIB, la virtual paralización de la industria y de la agricultura por falta de combustible, insumos y piezas de repuesto, y una mengua drástica en las exportaciones e importaciones (incluyendo insumos para servicios sociales). A la crisis contribuyó el “Proceso de Rectificación de Errores”2, y la incapacidad del modelo de desarrollo para resolver los problemas estructurales, generar un crecimiento económico sostenible, expandir las exportaciones y substituir importaciones. Además, la política social adolecía de fallas: el pleno empleo se logró en parte creando empleo estatal innecesario lo que afectó a la productividad; el excesivo igualitarismo y énfasis cíclico en incentivos “morales” (no económicos) indujo una caída en el esfuerzo laboral y alto ausentismo; y el alto costo de los programas sociales se agravó por el envejecimiento demográfico. A pesar del esfuerzo del gobierno para proteger los programas sociales, casi todos sus indicadores se deterioraron y en 1993 Cuba había descendido en su ordenamiento social en la región.
Las modestas reformas orientadas al mercado en 1993-1996 lograron a partir de 1995 una recuperación económica parcial, pero ocurrió una desaceleración en 2001-2003 en gran  medida por la virtual paralización de las reformas y la “Batalla de Ideas”. Este programa, facilitado por la ayuda económica venezolana y centrado en la lucha ideológica incluyó varias políticas: revirtió las reformas de los años noventa, re-acentuó el centralismo, creó una cuenta única de divisas y CUC en el Banco Central de Cuba (BCC), puso énfasis de nuevo en el igualitarismo y la movilización laboral, redujo el trabajo por cuenta propia, intentó universalizar la educación superior, continuó expandiendo el empleo estatal innecesario, y acrecentó el gasto social haciéndolo insostenible. A partir de 2004, el PIB  creció con rapidez y alcanzó una cima en 2006, debido a la ayuda económica de la República Bolivariana de Venezuela, la expansión de los servicios sociales y un cambio en la  metodología internacional para calcular el PIB3. La crisis global de 2007-2009 y los problemas que arrastraba el modelo de desarrollo cubano indujeron otra desaceleración en la tasa del PIB. Aún con oscilaciones, la recuperación en 1995-2006 ayudó a mejorar los indicadores sociales y la mayoría sobrepasó los niveles pre-crisis de 1989, aunque la pobreza y la desigualdad aumentaron. Desde 2007 ocurrió otra regresión en dichos indicadores por la crisis global y las necesarias “reformas estructurales” del Presidente Raúl Castro para corregir los problemas económico-sociales del país, aprobadas por el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) en 2011 y extendidas en 2012. Este capítulo se concentra en el período comprendido entre 2007 y2012, describe las reformas por sector social y evalúa sus efectos.

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Can Cuba Move Half its Economy to the ‘Non-State’ Sector?

From the Inter-Americanj Dialogue’s “Latin America Adviser” comes some interesting comments on the feasibility of shifting half of Cuba’s economy as measured by GDP to the non-state sector. The analysts are undoubtedly correct in arguing that the conditions are not yet in placed to permit an expansion of the private sector so as to constitute 50% of the economy.

However, as a statement of intention, Hernández comment is interesting. This objective may provide the impetus for intensifying the reform process in order to permit the expansion of the non-state sector to occur.

The original is located here: Inter-American Dialogue, Latin America Adviser, May 11, 2012

 Question:

Cuba wants to move nearly half of its economy to the “non-state” sector within the next five years, Communist Party official Lazo Hernández said last month in a speech in Havana. Currently, government-run businesses account for 95 percent of the island’s GDP, said  Hernández. Is the plan to move almost half of the country’s economy to private businesses realistic? Can the country’s tiny private sector absorb such an effort? Would such a move strengthen Cuba’s economy?

 Answers:

José Azel, senior scholar at the Institute for Cuban and Cuban- American Studies at the University of Miami:

Lazo Hernández announced that the country is seeking to transform its economy by increasing the economic participation of the ‘non-state’ sector tenfold. To accomplish this, the government is relying on its Draft Guidelines for Economic and Social Policy. This document proposes to chart Cuba’s economic future and states paradoxically that ‘central planning and not the market will be supreme in the actualization of the economic model.’ The centerpiece of this plan revolves around firing as many as a million state employees (20 percent of the workforce) who could then solicit licenses to become self-employed as ‘cuentapropistas‘ in precisely 181 specified trades.

Moreover, the guidelines insist that prices will be set according to the dictates of central planning and the plan will insure that any new ‘non-state’ economic activities (apparently the term ‘private sector’ is not to be spoken) do not lead to the accumulation of wealth. To fully appreciate the economic surrealism of the Cuban ‘reforms,’ it is useful to examine a handful of the 181 trades and activities that are authorized for self-employment and which are foreseen as becoming 50 percent of the country’s economic activity. These include: trimming palm trees, cleaning spark plugs, refilling disposable cigarette lighters, mattress repair, wrapping buttons with fabric, umbrella repair and natural fruit peeling. This bizarre list of permitted private service sector activities will not drive the economic development of the country. Cuba’s GDP today is made up primarily by tourism, the services of doctors abroad, nickel and a handful of agricultural exports. Hernández’s stated goal seems mathematically impossible given a private sector permitted only in subsistence-level activities. An impediment to real reforms is simply that without inspired democratic leadership, the set of long-held Marxist economic assumptions will not be swapped for another set of economic beliefs. These are not reforms to unleash the market’s ‘invisible hand,’ but rather to reaffirm the Castros’ clinched fist.”

Lorenzo Perez, member of the Association for the Study of the Cuban Economy and former deputy director of the Middle East and Central Asia Department at the IMF:

“An expansion of Cuba’s private sector will certainly strengthen the economy. The realism of moving half of the economy to the private sector over a five-year period will depend on the measures taken to attain this goal. While positive steps have been taken in recent months, the measures up to now have been too timid or contradictory to attain this goal. A significant expansion of the private sector would require the opening of most sectors of the economy to private initiatives, respect for private property and the rule of law, freedom for markets to operate and the establishment of a sustainable macroeconomic framework. The activities opened to the private sector are too few (some 200 activities) and continue to limit most private professional activities, thereby negating possible benefits from the country’s well-educated labor force. Insufficient institutional arrangements have been adopted to establish clear property rights and promote the creation of private companies. For example, land distributed to farmers has only been leased, while the creation of companies with unlimited capacity to hire labor is not envisaged. Markets are not operating freely; a substantial amount of food production has to be sold to the state at fixed prices, the private sector cannot carry out most foreign trade activities and a heavy tax burden discourages private investment and hiring. A sustainable macroeconomic framework does not exist with public finances and the balance of payments depends on politically motivated financial relations with Venezuela. No effective measures have been taken to restructure the external debt with most industrialized countries, including negotiations with the United States to settle political differences. As a result, Cuba continues to be isolated from the international economy and organizations.”

Carmelo Mesa-Lago, distinguished professor emeritus of economics and Latin American studies at the University of Pittsburgh:

“The plan to generate half of GDP from the non-state sector requires that 1.8 million workers are transferred from the state sector by 2014, tantamount to 35 percent of the labor force. In 2006-2010, the non-state sector shrank. Under Raúl’s reforms, the government dismissed only 140,000 unneeded state workers in 2011 (14 percent of the target). In that year, there were 357,000 self-employed people (7 percent of the labor force) out of which 209,600 were new and only 17 percent had been unemployed. In addition, from 2009 to 2011, 147,000 agricultural producers were granted usufruct contracts in unused state land (2.9 percent of the labor force), but much less in 2011 alone. Finally 1,500 cooperatives in production and services were created in 2011; the number of members has not been released but assuming 4 members per coop there would be 6,000 (0.1 percent). In summary, perhaps 300,000 jobs in the non-state sector were created in 2011 (5.8 percent of the labor force), which means that 1.5 million non-state jobs must be created in the next three years to reach the 1.8 million target, at an annual average of 500,000. That is impossible at last year’s growth rate. Thus, the structural reforms must be accelerated and deepened, for example, through significant tax cuts in the non-state sector, an expansion of self-employment to university graduates and the elimination of bureaucratic impediments. If this were the case and the targets of state worker dismissals and non-state job creation were met, then the economy would probably be strengthened. The state would save a lot on wages and the private sector, which has proven to be more efficient than the state sector, should increase production and productivity. But a lot of ‘ifs’ must materialize.”

Uva de Aragón, associate director of the Cuban Research Institute at Florida International University:

“It isn’t an easy goal, but it could be attainable if there is: 1) a change of mentality  and acceptance that actors in the nonstate economic sector have a right to profits, and that the creation of a middle class would be healthy for the country; 2) a transparent legal framework; 3) a tax code based on profits, with a moratorium of at least two years for new businesses; 4) expansion of the areas in which the non-estate sector can grow; 5) reduction and eventual elimination of bureaucratic red tape; 6) access to tools and raw materials, in a timely manner and at reduced costs; 7) sustainable markets, which will require among other things higher salaries and pensions for remaining state employees and retirees,  respectively; 8) significant advance in technology; 9) training of Cubans in businesses practices; 10) restructuring of monetary policies (the disparity between salaries in Cuban pesos and cost of products in convertible pesos cannot be maintained) and 11) capital. Where will the capital come from? Can a climate of stability be created to entice foreign investors? Will they allow Cubans in the diaspora to invest, even if only as partners with their relatives and friends? As changes take place, can the state continue to provide a safety net—education, healthcare, social services— for most Cubans? The changes needed are so deep they cannot be done too quickly; but a slow pace is as dangerous. Will Cuba find the needed steady rhythm to transform itself? I personally hope it does.”

José Azel, Uva de Aragon, Carmelo Mesa-Lago and Lorenzo Peréz

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