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CINCO ASPECTOS PARA ENTENDER LA DEVALUACIÓN DEL PESO CUBANO

By Pavel Vidal, Profesor de la Universidad Javeriana Cali y ex analista del Banco Central de Cuba

Por ahora los errores que se aprecian en el ordenamiento parecen ubicarse dentro del margen esperado, dado el tamaño de la devaluación y las características propias que la corrección de precios relativos tiene en Cuba.

April 26, 2021

Hyperlink to Original Article: Devaluación del Peso Cubano

La devaluación de la tasa de cambio oficial del peso cubano a partir del primero de enero de 2021 es la medida crucial de la reforma monetaria. Ello permite avanzar en la unificación cambiaria, facilita la salida del peso convertible (CUC) de circulación y genera un cambio de precios relativos que promueve la transparencia financiera y reorienta los incentivos económicos a favor de decisiones más eficientes en las familias, las empresas y el gobierno. Estos efectos se potencian con el aumento de los salarios, la rebaja de subsidios y las nuevas reformas estructurales que comienzan a ponerse en práctica.

…………….

Para continuar: Devaluación

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EL TRAGO AMARGO DE LA UNIFICACIÓN MONETARIA

Pavel Vidal
Profesor de la Universidad Javeriana Cali


Se requiere más tiempo para que se estabilicen los nuevos equilibrios y la economía reaccione con energía a los nuevas señales e incentivos. Con reformas estructurales complementarias se pueden acortar estos tiempos y potenciar la reacción.

March 04, 2021

No debería sorprender el remezón que la devaluación del peso cubano y salida del CUC están provocando en

  • los costos de producción,
  • los precios mayoristas,
  • el valor de la canasta básica,
  • las tarifas eléctricas y los precios de los mercados agropecuarios,
  • de trabajadores por cuenta propia y
  • de todo tipo de transacciones en los mercados informales.

No debería ser motivo de asombro, aunque sí de mucho análisis, que esté cambiando radicalmente la realidad financiera de empresas estatales, cooperativas, negocios privados y hogares. Se trata de una devaluación de 24 veces de la tasa de cambio oficial y de alrededor de 10 veces de la tasa de cambio promedio en la economía,[1] una de las mayores en la historia de tipos de cambio múltiples en América Latina.

Durante mucho tiempo los economistas explicamos que la unificación monetaria constituiría un choque financiero inmediato con múltiples beneficios, pero que en su mayoría se materializarían gradualmente en el mediano y largo plazo. Nunca se ocultó que era un trago amargo para el sistema productivo, pero que había que tomarlo porque es imposible desarrollar una economía con dos monedas nacionales y múltiples tipos de cambio.

Con estas distorsiones monetarias llevábamos casi tres décadas completas midiendo mal los hechos económicos, sobrevalorando o subvalorando costos de producción, salarios, retornos y riesgos financieros, deudas y activos financieros, minimizando el valor de muchas buenas decisiones económicas y ocultando el costo de un montón de malas decisiones y reformas pospuestas. No todo lo que hicimos antes de 2021 estuvo mal calculado, pero sí una gran parte.

La unificación monetaria representa un choque financiero que produce cambios en los precios relativos a una velocidad mucho mayor que la capacidad de respuesta promedio del sistema productivo. Durante un tiempo las unidades económicas quedan atrapadas en el medio, gran parte de lo que venían haciendo ya no tiene sentido económico, pero todavía no logran entender todo lo nuevo que deben hacer, y cuando comienzan a comprenderlo no tienen la forma de reaccionar en la proporción que necesitan. En correspondencia, las políticas económicas necesitarían trabajar en dos aspectos fundamentales para mermar el impacto de corto plazo del choque financiero: minimizar la incertidumbre y aumentar la capacidad de reacción de las unidades económicas.

El éxito de la reforma monetaria no está garantizado por el solo hecho que la unificación de las monedas y las tasas de cambio oficiales eliminan distorsiones.

En estos dos frentes hay muchas cosas que el propio diseño inicial de la “tarea ordenamiento” ya tiene incorporado, y hay muchas otras que se podrían añadir. El diálogo permanente de las autoridades económicas con los empresarios estatales, agricultores, emprendedores privados, empresarios extranjeros y gobiernos locales será una fuente de información fundamental para corregir y negociar lo que no se previó. Para aumentar la capacidad de respuesta son varias las reformas estructurales que se deben ir acometiendo. En este caso hay recomendaciones elaboradas por economistas como Pedro Monreal, Ileana Díaz, Mauricio de Miranda, Carmelo Mesa-Lago, Omar Everleny, Oscar Fernández, Juan Triana y Ricardo Torres, entre otros.

Es importante subrayar que el éxito de la reforma monetaria no está garantizado por el solo hecho que la unificación de las monedas y las tasas de cambio oficiales eliminan distorsiones. La política económica no puede achantarse y esperar a que se vayan materializando los beneficios de mediano y largo plazo. Tampoco puede caer en la complacencia de publicitar algunos de los beneficios puntuales que se pueden apreciar en el corto plazo, tales como más personas buscando trabajos formales o determinados ahorros en el consumo de los hogares. Son buenas señales y constituyen los primeros ejemplos de lo que se puede lograr con un cambio en los incentivos económicos, pero distan mucho del cambio estructural y el salto de eficiencia que podría derivarse de la “tarea ordenamiento”, que evidencie que valió la pena asumir el riesgo de devaluar 10 veces la moneda en un solo día.

El gobierno tampoco debería prometer y forzar unos beneficios irrealizables de corto plazo, especialmente en lo que tiene que ver con el aumento del poder adquisitivo de los salarios y las pensiones. Las proyecciones contrafactuales siempre son muy especulativas, pero podría decirse que en un escenario hipotético sin pandemia y sin una caída del 11% del PIB, tal vez sí se hubiese podido lograr algún aumento de los salarios y pensiones reales a partir de la redistribución de riqueza e ingresos y de un cambio en la estructura del gasto público. Esta era el escenario de la reforma monetaria en el papel, pero la realidad de 2020 y 2021 ya sabemos que es otra muy diferente.

Pretender que este aumento nominal de ingresos se vaya a traducir en mejoras reales en el contexto actual no es realista.

Entiendo que la manera en que el equipo económico técnico logró “vender” políticamente la “tarea ordenamiento” fue combinando la devaluación de la tasa de cambio con el aumento de salarios y pensiones. Sin embargo, pretender que este aumento nominal de ingresos se vaya a traducir en mejoras reales en el contexto actual no es realista, genera falsas expectativas y promueve incentivos perversos en los entes reguladores y políticos. En un reciente panel en la Asociación de Estudios Cubanos (ASCE) presenté una estimación que apunta a una probable caída de alrededor del 15% del salario promedio real en el sector estatal en 2021. De lograrse en el complejo escenario económico y financiero actual, esto debería apreciarse como un gran logro.[2]

Para esclarecer mi posición, creo que fue acertado combinar ambas acciones de política económica, incluso (y especialmente) en el escenario de 2021. El aumento nominal de salarios y pensiones permite proteger a un grupo grande de hogares de los costos sociales de la devaluación. Pero es diferente presentar el aumento salarial y de pensiones como una protección, a prometer un incremento de los ingresos reales en medio de un ajuste tremendo de la tasa de cambio y de los precios relativos, en una economía que ha visto reducida prácticamente a cero una de sus principales fuentes de ingresos externos por la caída internacional del turismo.

Es este mismo panel en ASCE expuse una proyección de inflación que ubica la tasa más probable para este año alrededor de 500%. Cerca del 300% de la inflación se debería al efecto traspaso, es decir, al impacto de la devaluación de la tasa de cambio sobre los precios. El otro 200% se explicaría principalmente por el exceso de demanda, es decir, el aumento de salario por encima de la productividad. Y es importante anotar que en este escenario ya se reconoce el esfuerzo del gobierno para intervenir administrativamente y controlar el efecto traspaso, tomando en consideración los límites que ha colocado el Ministerio de Finanzas a los precios mayoristas empresariales y los subsidios que se mantienen. En este escenario de inflación de 500% se asume que con estas regulaciones el gobierno podría llevar el traspaso al valor medio que se observa en las economías en desarrollo, según las estimaciones del Banco Mundial.[3] De hecho, si no se considera el efecto de estas regulaciones del Ministerio de Finanzas, la inflación superaría los 900% y el salario real caería un 50%.

Bajo estos cálculos, tanto el objetivo oficial de aumento de los precios promedios en solo 1,4 veces, como el objetivo de aumento del poder adquisitivo de salarios y pensiones parecen inalcanzables este año. Estimular a los entes reguladores y políticos a reprimir la inflación más allá de lo que es posible va a provocar más daño que beneficio, y puede llevar a destruir los mismos resortes que se necesita para la recuperación. Una vez más podemos recordar el fracaso en obtener los 10 millones de la zafra de 1970 y el desgaste que representó concentrar los esfuerzos en un objetivo inalcanzable.

Se puede reconocer la necesidad de regular …los precios de las empresas estatales y de otros mercados donde primen estructuras monopólicas, pero es un error imponer precios donde existen mercados que pueden cumplir esta función sin intervención estatal.

En una economía más descentralizada, con un número mayor de actores económicos y mercados más abiertos y competitivos, la mayor parte de las correcciones de precios relativos podrían confiarse a las interacciones y contrapesos del sistema productivo, pero dada la estructura monopólica y cerrada de donde parte el ajuste monetario cubano, la negociación y la corrección sistemática de los controles de precios es la única vía para compensar parcialmente la rigidez e ineficiencia inherente a la fijación centralizada de los precios. Se puede reconocer la necesidad de regular mediante medidas administrativas los precios de las empresas estatales y de otros mercados donde primen estructuras monopólicas, pero es un error imponer precios donde existen mercados que pueden cumplir esta función sin intervención estatal.

El éxito de la “tarea ordenamiento” no puede medirse a partir de los indicadores de 2021. La tasa de cambio y los precios se han movido en una mejor dirección, pero con una alta velocidad y en un complejo contexto. Se requiere más tiempo para que se estabilicen los nuevos equilibrios y la economía reaccione con energía a los nuevas señales e incentivos. Con reformas estructurales complementarias se pueden acortar estos tiempos y potenciar la reacción.

[1] Tomando en cuenta que la población y el sector privado operaban desde antes con la tasa 24 pesos por dólar, y que en 2021 el mercado paralelo refleja una tasa de 50 pesos por dólar.

[2] Ver panel junto con Ricardo Torres y Carmelo Mesa-Lago en la Asociación de Estudios Cubanos (ASCE) el 16 de febrero de 2021

[3] Banco Mundial: “Special Topic. Exchange Rate Pass-Through and Inflation Trends in Developing Countries” Global Economic Prospects, junio de 2014.

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LA UNIFICACIÓN MONETARIA Y CAMBIARIA EN CUBA: NORMAS, EFECTOS, OBSTÁCULOS Y PERSPECTIVAS

DOCUMENTO DE TRABAJO 2/2021,  5 DE FEBRERO DE 2021, REAL INSTITUTO ELCANO

Carmelo Mesa-Lago

Original Article: Mesa-Lago 2021 Monetary Unification

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¿UNIFICACIÓN MONETARIA Y CAMBIARIA EN CONDICIONES DE RE-DOLARIZACIÓN?

Fecha: septiembre 8, 2020

Autor: Mauricio de Miranda

Articulo Original: Unificación Monetaria

Desde hace varios días en diversos medios de prensa cubanos han comenzado a aparecer argumentos sobre la necesidad de proceder a la unificación monetaria y cambiaria, haciendo énfasis en las consecuencias negativas del establecimiento de una dualidad monetaria en los años 90 del siglo XX. A esto se suman muy recientes rumores, no confirmados, que indicarían la posibilidad de que en poco tiempo se suprima la circulación del peso convertible y la unificación de precios en pesos cubanos de los bienes y servicios que se ofrecen en las redes comerciales estatales, así como una nueva tasa de cambio única que devaluaría considerablemente el tipo de cambio oficial actual de 1 USD = 1 CUP que solo funciona para las empresas del Estado, pero que, al parecer, revaluaría la actual tasa de mercado, también oficial, de 1 USD = 24 y 25 CUP (según se trate si es tipo de cambio de compra o de venta de la moneda extranjera). A estos rumores se suma la existencia de una supuesta nueva escala salarial que funcionaría para el sector estatal y que multiplicaría en varias veces todos los niveles salariales actuales (sin que se diga nada de las pensiones de jubilación antiguas).

Lo curioso es que todo esto ocurra unos meses después que el gobierno cubano decidiera abrir tiendas minoristas en las que se venderían una serie de artículos, considerados de “alta gama”, pero que después se ampliaron a bienes de primera necesidad, usando tarjetas magnéticas, respaldadas por depósitos en dólares u otras monedas libremente convertibles (MLC), lo que ha significado, en la práctica, una nueva segmentación del mercado en productos que se venden en divisas extranjeras y productos que se venden en las monedas nacionales y que, eventualmente, se venderían en una sola, como resultado de la “unificación”. Así las cosas, vale la pena aclarar que toda vez que circulen diversas monedas en un mercado, así sea a partir de la existencia de depósitos a la vista, no estamos en presencia de una real unificación monetaria.

Uno de los problemas de la dualidad monetaria existente ha sido la multiplicidad de tipos de cambio, pero sobre todo la persistencia, durante 60 años, de un tipo de cambio fijo, artificialmente sobrevaluado, del peso cubano respecto al dólar estadounidense, que no refleja las condiciones económicas reales de la economía nacional en relación con la economía internacional y que ha distorsionado seriamente la competitividad de todo el sistema empresarial cubano.

Se puede establecer una nueva tasa de cambio, se pueden modificar los precios y se pueden reformar los salarios y jubilaciones, pero con ello solo se pondrá un orden momentáneo a las relaciones monetarias y a los sistemas de precio y de salarios en el país, pero no necesariamente se pondrá fin a las distorsiones del sistema económico cubano ni del sistema monetario en particular.

La existencia de un mercado, por limitado que pueda resultar, en el que el peso cubano no cumple sus funciones como dinero va a generar una demanda adicional de las divisas extranjeras en el mercado informal, generando opciones de beneficios extraordinarios para quienes operen este mercado informal. Si, como es usual, se persigue a estos actores económicos con medidas punitivas solo se conseguirá aumentar la brecha entre los tipos de cambio entre los mercados formales e informales. Por tanto, sería prudente adelantarse a este tipo de escenarios con la adopción de medidas económicas adecuadas.

¿Cuáles deberían ser este tipo de medidas?

  1. Será necesario definir qué tipo de sistema cambiario va a establecerse. ¿Una caja de conversión como la que determinó la paridad del peso cubano con el dólar antes de 1959 o como la que produjo el establecimiento del llamado CUC? Esto significaría un anclaje nominal del peso con el dólar, en la cantidad que se defina, y la variación del tipo de cambio con las demás divisas, siguiendo el curso del dólar. Esta medida, no evitaría que el país afronte una crisis cambiaria cuando se produzca una nueva crisis de balanza de pagos, lo cual puede ser algo previsible en el caso cubano, si no se solucionan los problemas estructurales, no se alcanza un mayor ritmo de crecimiento económico y no se logra una mejor inserción internacional de la economía. ¿Un tipo de cambio flexible? Podría resultar lo más lógico para que el tipo de cambio fuera el que absorbiera los choques externos y la política macroeconómica no quedara supeditada al sostenimiento de una determinada paridad cambiaria. Sin embargo, en este escenario habría que estar preparados para una depreciación sostenida del peso cubano en la medida en la que no mejoren las condiciones de producción de bienes y de servicios y con las consecuentes presiones inflacionarias.
  2. La realidad indica que tanto el peso cubano como el peso convertible están sobrevalorados, tanto en el tipo de cambio del primero como del segundo, lo cual significa que ambos valen más de lo que deberían valer. El tipo de cambio oficial con el que funcionan las empresas es absurdo y no guarda relación alguna con la realidad. El tipo de cambio de las CADECA, que durante mucho tiempo se ha mantenido estable, parece mostrar signos de sobrevaloración ante la reaparición de un mercado informal con valores que en estos momentos han estado oscilando entre 1,30 y 1,80 CUC por dólar. Esto es consecuencia de dos fenómenos muy concretos: a) la ruptura de la “caja de conversión” que sustentaba la condición de convertibilidad del CUC a una paridad de 1 USD = 1 CUC y según la cual solo se emitirían CUC como USD existieran para respaldarlos y b) la reaparición de un mercado en el que solo se opera en MLC, por lo que la demanda por las divisas foráneas aumenta considerablemente. La sobrevaloración de una moneda nacional desestimula las exportaciones porque las encarece y estimula las importaciones porque las abarata relativamente. Si se adopta un tipo de cambio de partida, de forma administrativa, que no refleje las condiciones reales de la economía, se reproducirán las distorsiones actuales, porque el tipo de cambio es el precio relativo que permite conectar la economía de cualquier país con la economía internacional. Por esa razón, en lugar de adoptar medidas administrativas sería mucho mejor tener en cuenta las señales que ofrece el mercado. Así las cosas, el CUP podría cambiarse a 25 por CUC actuales para efectos internos, pero el tipo de cambio del USD con el CUP que se establezca como nivel de partida, debería considerar esas señales del mercado y, por tanto, devaluarse en lugar de revaluarse.
  3. Para que el peso cubano (CUP) sea realmente convertible debe asegurar su plena convertibilidad interna, garantizando el funcionamiento adecuado del mercado cambiario y permitiendo que la moneda nacional opere de manera plena con fuerza liberatoria ilimitada y curso forzoso en todo el territorio nacional, lo cual cuestiona el funcionamiento de las nuevas tiendas en MLC, fuertemente criticadas por la población por justas razones.
  4. Nada de esto tiene sentido si no se adoptan las medidas económicas necesarias para impulsar la producción de bienes y de servicios. Si no se adoptan las medidas para aumentar la oferta de bienes y de servicios, se corre el riesgo de una espiral inflacionaria, que si se pretende impedir de forma artificial, con los racionamientos o con topes de precio, se manifestará en la forma ya conocida de “inflación reprimida”, que no es otra cosa que la escasez y las colas y la dinamización del mercado subterráneo. Así las cosas, lo más adecuado sería eliminar todas las cortapisas que han impedido el desarrollo de la producción de bienes y de servicios por parte de productores privados y cooperativos, junto a la autonomía operativa y financiera de las empresas estatales. En tal sentido, es imprescindible adoptar la secuencia adecuada y ello significa que lo primero sería eliminar las restricciones actuales al funcionamiento de las pequeñas y medianas empresas (PyMES) privadas y cooperativas, las cuales, en un clima adecuado podrían absorber la fuerza de trabajo que actualmente resulta excesiva en el sector estatal y podría producir bienes y servicios que el sector estatal se ha mostrado incapaz de producir. Para ello es necesario crear el clima institucional adecuado para promover el ahorro interno y la inversión tanto foránea como doméstica, sin restricciones de tipo de propiedad. Esto debería ir acompañado de la modificación de las normas adoptadas recientemente para regular la participación del sector privado y cooperativo en el comercio exterior que son, a todas luces, inadecuadas.

El costo económico y político de continuar despreciando las leyes económicas puede ser muy grave para el país. La política económica debería orientarse a la adopción de las medidas que permitan salir de la crisis y conducir a una ruta de crecimiento sostenido que tenga un efecto positivo en el mejoramiento del nivel de desarrollo económico y social, superando las barreras ideológicas derivadas de concepciones dogmáticas.

Publicado originalmente en La Joven Cuba. https://jovencuba.com/unificacion-monetaria/

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DAY ZERO FOR CURRENCY REFORM SET AMID WEEKS OF UNREST

CUBA TO BEGIN LONG-DELAYED MONETARY OVERHAUL ON NEW YEAR’S DAY

Ricardo Herrero

Cuban Study Group, 14 December 2020

“Cuba said late on Thursday it would start its long-awaited monetary reform in January, eliminating its dual currency and labyrinthine multiple exchange rate system in a bid to improve business conditions in the crisis-stricken economy. In a televised address to the nation, President Miguel Diaz-Canel said the Cuban peso would be fixed at a single exchange rate of 24 per dollar [24 CUP : 1 USD].” (Reuters, December 10, 2020)

For more than three decades, two currencies have circulated in Cuba’s state-run economy: the peso (CUP) and the convertible peso (CUC), pegged to the dollar. These have been exchanged at various rates: 1 to 1 for state-owned businesses, 24 pesos for 1 CUC for the public and others for joint ventures, wages in island’s special development zone and transactions between farmers and hotels.” (Reuters, December 10, 2020)

“The government has said some companies will be given a year to get their books in order before ending subsidies, and it will continue to provide universal and free healthcare and education, some subsidized food and other social gratuities. Cuban economists estimate around 40% of state companies operate at a loss and though some will benefit from the monetary reform, such as those tied to the export sector, others will fail. Some Cubans complain that multiple currencies will still be in use on the island given the government has been opening stores over the past year that sell consumer goods for dollars and other internationally traded currencies, though only with a bank card. The government says this is a temporary measure needed to earn tradable currency to purchase more consumer goods amid dire scarcity as it is all but bankrupt.” (Reuters, December 10, 2020)

Government raises minimum wage to 2,100 pesos and sets pensions cap at 1,528 pesos. “Cuba published the new scale for wages, pensions and social assistance benefits, as part of the monetary ordering process announced last night and which will be in force as of next January 1, determining the economic future of the island. As of that date, the minimum wage rises to 2,100 pesos per month, by public provision since yesterday in the Gaceta Oficial Extraordinaria No. 69. The wage scale is divided into 32 complexity groups, determined by the number of hours worked and the category of who performs them…The wage scales start at 1,910 and 2,100 pesos, for those who work 40 and 44 hours a week, respectively, and rise to 9,510 pesos for those who add 44 hours a week.” (OnCuba News, December 11, 2020)

 

ECONOMISTS EXPECT SURGING INFLATION; WORRY ARTIFICIAL EXCHANGE RATE WILL DRIVE BLACK MARKET FOR FOREIGN CURRENCY

 

“Economists say the reform spells short-term pain for Cubans but is important in the long-term as varying exchange rates have effectively subsidized some sectors and distorted the way economy works. [They] expect triple-digit inflation, and government announcements in recent months suggest it does too. It has said the [new single exchange rate] will be accompanied by a five-fold increase in average state wages and pensions even as many state-controlled prices are increased or allowed to respond to demand. But the wage increase does not apply to around two million of the seven million-plus labor force in the private sector, informal sector or who simply do not work. (Reuters, December 10, 2020)

Carmelo Mesa Largo: “The immediate impact will be that inflation will be unleashed and the purchasing power of the population will drop in parallel.” Mesa Lago says that an exchange rate set at 24 pesos per dollar implies a 2,400% devaluation [for state-run businesses]…’it would be extremely difficult for the government to increase salaries by 2,400 percent in 2021 if the exchange rate is set at 24 pesos per dollar. The government will raise salaries, but by much less than that, like it did between 1989 and 2019, the salaries as well as the pensions will cover even less of the basic necessities,’ he added.” (Miami Herald, December 1, 2020)

“Mesa-Lago said he believes the official figures underestimate the real level of inflation, reflected in the increasingly longer lines of people waiting to buy basic products, the empty shelves and the rising prices. ‘The prices in the open market, where the law of offer and demand rules, have soared in recent months. For example, a carton of 30 eggs cannot be found in state stores” except once per month with a ration card, Mesa-Lago said. ‘In the free market, you could find it years ago for 87 pesos. Now they cost 175 pesos. That means the price has doubled, and that’s happened with other food prices” (Miami Herald, December 1, 2020)

One solution to this dire scenario would be to expand the private sector and micro-enterprises, Mesa-Lago said. The number of employed rose by 102,520 in 2019, with 89 percent of them in the private sector. The government then [announced the elimination of] the list of allowed self-employed jobs in August, and in November, [Reuters] reported that thousands of small government-owned enterprises would be shifted to the private sector. ‘This is something that is positive, if it’s done quickly and without roadblocks,’ Mesa-Lago said. It is expected that with the change in the current exchange rate, many state enterprises will go bankrupt. The government, which already has failed to make some payments on its foreign debt, will allow some of these inefficient enterprises to disappear, officials have said. Economists said part of those enterprises’ employees might shift to the private sector.” (Miami Herald, December 1, 2020)

Mauricio de Miranda Parrondo: “The official exchange rate adopted by the government is, in the face of market conditions, an overvalued exchange rate and an error from the onset. An overvalued exchange rate means that the national currency is worth more than it should be and that affects the competitiveness of exports and makes imports cheaper, so this won’t solve the problems that led to the adoption of the measure of devaluation that, incidentally, should have been adopted many years ago. It is very difficult to determine what the appropriate level of the exchange rate should be, but economic theory suggests that it should be around the equilibrium conditions that allow establishing the relative prices that connect the national economy with the international economy. But the Cuban economy has many price distortions, due to the maintenance for a long time of a totally unreal official exchange rate, also due to the segmentation of the markets and consequently, due to the disconnection of the national economy with the international one. In the absence of this, it would have been advisable to adopt an exchange rate that was close to current market conditions, as happened when the CADECAs were created, after overcoming the very serious devaluation of the peso on the black market when the US dollar It came to be worth between 120 and 130 Cuban pesos in the early 1990s.

“With the current shortage of foreign exchange, and with the impossibility, on the part of the State, of offering US dollars at 24 Cuban pesos, the logical thing is that a parallel market appears in which the dollar is quoted at a higher value, and we continue in the same boat. Dollars will be channeled into the informal market rather than into the formal market channels. Under these conditions, a considerable differential between the official exchange rate and the black market exchange rate can be created, which will benefit the operators of the latter and will create new distortions.” (Mauricio de Miranda Parrondo blog, December 10, 2020)

Prices in private sector to be fixed?: Among multiple price controls expected in attempt to stave off inflation, perhaps the most worrisome according to economist Pedro Monreal is Sunday’s announcement that prices in private sector activity will not be allowed to increase more than threefold regardless of market needs.

 

 

 

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PRECISANDO CONCEPTOS Y DEBATIENDO REALIDADES. A PROPÓSITO DE LA DEVALUACIÓN DEL PESO CUBANO.

Mauricio de Miranda, 31  de Octubre de 2020

Articulo Original: A propósito de la devaluación del peso cubano

Acabo de ver la intervención de Marino Murillo en la Asamblea Nacional de Cuba, a través de la Mesa Redonda en la TV cubana. Me llaman la atención varias cosas, algunas de las cuáles considero que requieren precisión:

  1. Afirma que “se han tomado decisiones en la economía, todas correctas en su momento, pero la principal fuente de ingresos de las personas, no es precisamente el trabajo”. Entonces, ¿cuál es? Yo pienso que la principal fuente de ingresos de la mayor parte de la población sí es el trabajo, pero que los ingresos de los trabajadores no son suficientes para asegurar la satisfacción de sus necesidades y eso es otra cosa. Una parte de la población ha estado recibiendo remesas a través de sus familiares residentes en el exterior y éstas solo le permiten a esa parte de la población sobrevivir en mejores condiciones que las que tiene la inmensa mayoría de la población cubana y al mismo tiempo esas remesas se inyectan en la circulación monetaria del país y generan una determinada demanda efectiva.
  2. Menciona que se han producido distorsiones en la economía, como resultado de la circulación de dos monedas nacionales, con diversos tipos de cambio y que la mayor de esas distorsiones es la sobrevaloración del peso cubano, que ha mantenido en el circuito empresarial un tipo de cambio inamovible de 1 USD = 1 CUP por más de 60 años. No estoy de acuerdo en que fueran “medidas necesarias en su momento”. En mi opinión, fue un error del gobierno cubano mantener un tipo de cambio fijo del peso cubano que no guardaba relación con las realidades económicas, conduciendo a que el tipo de cambio dejara de cumplir su papel como el precio relativo de la moneda nacional respecto a las monedas extranjeras, al punto de desconectar la realidad económica nacional de la realidad económica internacional. Y también creo que fue un error crear semejante desorden en la economía nacional al dolarizar un segmento de la economía nacional que desde los años 90’s del siglo XX se desvinculó, en la práctica, del segmento que funcionaba en la moneda cubana. Como también fue un error crear una segunda moneda nacional cubana, supuestamente convertible, que rápidamente perdió convertibilidad y también se sobrevaloró al emitirse sin cumplir con las obligaciones de la “caja de conversión” que, supuestamente, aseguraba su convertibilidad.
  3. Refiriéndose a las preocupaciones del público sobre la forma como se producirá la unificación monetaria y cambiaria (en la que ciertamente se elimina el CUC pero no el USD o las demás monedas libremente convertibles en las que operan ciertas tiendas que venden, de forma exclusiva, productos que son parte de las necesidades cotidianas de la mayor parte de la población en países normales), mencionó que “nadie quiere perder un pedacito, nadie quiere ir para atrás”, para luego advertir que “la devaluación llevará a la necesidad de ajustes”. Por supuesto que nadie quiere ir para atrás. Históricamente, la humanidad ha tratado de buscar la prosperidad como aspiración racional en la única vida conocida. Sin embargo, ir hacia atrás es una triste realidad que vive Cuba desde hace muchos años. Se avanza en muchas cosas, esto es innegable, pero en muchas otras, que tienen que ver con la cotidianidad, se retrocede. Desde hace treinta años el balance de la vida cotidiana en Cuba está marcado por el estancamiento o el retroceso de las condiciones económicas y, por tanto, por el aumento de la brecha de necesidades insatisfechas por la población. No cabe dudas de que el endurecimiento de las sanciones impuestas por el gobierno de los Estados Unidos contribuye significativamente a las dificultades de la vida cotidiana de la población cubana, pero desde hace muchos años el gobierno cubano ha debido y ha podido adoptar medidas conducentes a una reforma profunda de la economía cubana, que habrían evitado el actual estado de cosas, sobre todo si tenemos en cuenta otras experiencias internacionales que, al menos en el desempeño económico, han tenido resultados positivos.

Continuar: https://mauriciodemiranda.wordpress.com/2020/10/31/precisando-conceptos-a-proposito-de-la-devaluacion-del-peso-cubano/

 

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CUBA URGES CALM AS OVERHAUL OF MONETARY SYSTEM LOOMS

Reuters, October 12, 2020

By Marc Frank

HAVANA (Reuters) – Cuba’s economy minister on Monday urged calm as the government prepares to unify its dual currency system and multiple exchange rates in hopes of improving economic performance.

The Caribbean island nation is undergoing a crisis caused by an onslaught of new U.S. sanctions on top of a decades-old embargo, the pandemic and its inefficient Soviet-style command economy.

Alejandro Gil, speaking during a prime-time broadcast on state-run television, said the country could not overcome the crisis without unification which he said included wage, pension and other measures to protect the population.

“It is a profound transformation that the economy needs that will impact companies and practically everyone,” Gil said.  “It is for the good of the economy and good of our people because it creates favorable economic conditions that will reverberate through more production, services and jobs,” he added.

The monetary reform, expected before the end of the year, will eliminate the convertible peso while leaving a devalued peso, officially exchanged since the 1959 Revolution at one peso to the dollar.  The soon to be removed convertible peso is also officially set at one to 10 pesos to the dollar for state companies and 24 pesos sell and 25 pesos buy with the population.

The government has stated numerous times that residents will be given ample time to exchange convertible pesos at the current rate once it is taken out of circulation and banks will automatically do the same with convertible peso accounts.  President Miguel Diaz-Canel said last week the country would end up with a single currency and exchange rate with the dollar but did not say what that rate might be or the date devaluation would happen.

Foreign and domestic economists forecast the move will cause triple digit inflation and bankruptcies while at the same time stimulating domestic economic efficiency and exports over imports.

The state controls the lion’s share of the economy and sets most wages and prices. Neither domestic currency is tradable outside Cuba.

“There will be no shock therapy here, the vulnerable will be protected. At the same time, it will favor motivation to work and the need to work to live,” Gil said.

Diaz-Canel announced in July that market-oriented reforms approved by the Communist party a decade ago and never implemented, including monetary measures, would be quickly put in place in response to the crisis. He said last week that monetary reform had now been approved by the all-powerful politburo.

Cuba, dependent on food, fuel and other imports has been caught short of cash as sanctions hit its foreign exchange revenues and the pandemic demolishes tourism and undermines remittances, creating food, medicine and other shortages.  Last year, the government began opening better stocked foreign exchange stores for people with access to dollars or a basket of other international currencies from remittances and other sources. However, all transactions must be electronic, for example through debit cards.

Foreign and local economists forecast economic activity will decline at least 8% this year, with trade down by around a third.

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Welcome to Queueba: WITH SHOP SHELVES BARE, CUBA MULLS ECONOMIC REFORMS

The government hints it may scrap its dotty dual-currency system

The Economist, Oct 10th 2020

Original Article: Cuba Mulls Economic Reforms

LONG QUEUES and empty shelves are old news in Cuba. Recently, though, the queues have become longer and the shelves emptier. Food is scarcer than it has been since the collapse in 1991 of the Soviet Union, which supported the island’s communist regime. Now shoppers queue twice: once for a number that gives them a time slot (often on the next day). They line up again to enter the store.

Once inside, they may find little worth buying. Basic goods are rationed (for sardines, the limit is four tins per customer). Shops use Portero (Doorman), an app created by the government, to scan customers’ identity cards. This ensures that they do not shop in one outlet too often. Eileen Sosin recently tried but failed to buy shampoo and hot dogs at a grocery store near her home in Havana. She was told that she could not return for a week.

Queues at grocery stores are short compared with those outside banks. They are a sign that, under pressure from food shortages and the pandemic, the government is moving closer towards enacting a reform that it has been contemplating for nearly two decades: the abolition of one of its two currencies. In July state media began telling Cubans that change was imminent. Cubans are eager to convert CUC, a convertible currency pegged to the American dollar, into pesos, which are expected to be the surviving currency. If they do not make the switch now, Cubans fear, they will get far fewer than 24 pesos per CUC, the official exchange rate for households and the self employed.

Cuba introduced the CUC in 1994, when it was reeling from the abrupt end of Soviet subsidies. The government hoped that it would curb a flight into dollars from pesos, whose worth plunged as prices rose.

The system created distortions that have become deeply entrenched. The two currencies are linked by a bewildering variety of exchange rates. Importers of essential goods, which are all state-owned, benefit from a rate of one peso per CUC. That lets them mask their own inefficiencies and obtain scarce dollars on favourable terms. This keeps imports cheap, when they are available at all. But it also discourages the production of domestic alternatives. Foreign-owned earners of hard currency, such as hotels, do not profit from the artificial gap between revenues and costs. That is because instead of paying workers directly they must give the money to a state employment agency, which in turn pays the employees one peso for every CUC (or dollar). The rule is, in effect, a massive tax on labour and on exports.

The dual-currency regime is an obstacle to local production of food, which already faces many. Farmers must sell the bulk of their output to the Acopio (purchasing agency) at prices set by the state. It gives them seeds, fertiliser and tools, but generally not enough to produce as much as their land will yield.

A farmer from Matanzas, east of Havana, recently complained on social media that the Acopio, which required him to provide 15,000lbs (6,800kg) of pineapples, neither transported them all the way to its processing facility nor paid him. Instead, they were left to rot. When the Acopio does manage to provide lorries, it often fails to deliver boxes in which to pack farmers’ produce. They can sell their surplus to the market, but it is rarely enough to provide a decent income. No wonder Cuba imports two-thirds of its food.

It is becoming more urgent to free the economy from such burdens. Although Cuba has done a good job of controlling covid-19, the pandemic has crushed tourism, a vital source of foreign exchange. The Trump administration, which imposes sanctions on Cuba in the hope that they will force the Communist Party out of power (and, perhaps more important, that they will please Cuban-American voters in Florida), recently tightened them. In September the State Department published a “Cuba prohibited accommodations list”, which blacklists 433 hotels controlled by the regime or “well-connected insiders”. Venezuela, Cuba’s ally, has cut back shipments of subsidised oil. The economy is expected to shrink by around 8% this year.

As it often does when times are tough, Cuba is improvising. To hoover up dollars from its citizens, since last year the government has opened many more convertible-currency shops. As these usually have the best selection of goods, demand for dollars has rocketed. Banks have none left. Cubans either get them from remittances, sent by relatives abroad, or on the black market, where the price can be double the official rate of one per CUC.

The government is now sending signals that it wants to scrap the economy-warping dual-currency regime. “We have to learn to live with fewer imports and more exports, promoting national production,” said the president, Miguel Díaz-Canel, in July.

But it has signalled before that such a reform was imminent only to decide against it. That is because the change, when it comes, will be painful. Importers with artificial profits may lay off workers en masse. If they have to pay more for their dollars, imports will become more expensive, sparking a rise in inflation. Pavel Vidal, a Cuban economist at the Pontifical Xavierian University in Cali, Colombia, expects the value of Cubans’ savings to drop by 40%. The government has said that it will raise salaries and pensions after a currency reform, but it has little cash to spare. This year’s budget deficit is expected to be close to 10% of GDP. That could rise when the government is forced to recognise costs now hidden by the twin-currency system.

The government may yet wait until it has built up bigger reserves of foreign exchange to help it cushion the shock. It may hope that Joe Biden will win the White House and reverse some of the sanctions imposed by the Trump administration. That would boost foreign earnings.

The economic crisis makes other reforms more necessary. Under Raúl Castro, who stepped down as president in 2018 (but still heads the Communist Party), a vibrant private sector started up. It has gained more freedoms, but at a slow pace.

The government has recently promised faster action. It said it would replace lists of the activities open to cuentapropistas, as Cuba’s entrepreneurs are called, with negative lists, which specify in which sectors they cannot operate. The new rules have yet to be published. The government recently let cuentapropistas import supplies through state agencies, but prices are prohibitive. In July it opened a wholesale market, where payment is in hard currencies. Firms that use it no longer have to buy from the same bare shops as ordinary citizens.

Cuentapropistas have been lobbying since 2017 for the right to incorporate, which would enable them to sign contracts and deal normally with banks, and to import inputs directly rather than through state agencies. The government has yet to allow this. Until it frees up enterprise, Cubans will go on forming long queues outside shops with empty shelves. ■

 

Street Vendor , 2015

State Food Distributer, 2015

State Vendor, ANAP (Asociacion Nacional de Agricultores Pequenos)

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CUBA ON EDGE AS GOVERNMENT READIES LANDMARK CURRENCY DEVALUATION

Government is forced to act as it faces a dire shortage of dollars and collapse of tourism


Marc Frank
in Havana. Financial Times, September 30, 2020.

Original Article: Landmark Currency Devaluation

Cuba is stepping up plans to devalue the peso for the first time since the 1959 revolution, as a dire shortage of tradable currency sparks the gravest crisis in the communist-ruled island since the fall of the Soviet Union.

Two Cubans and a foreign businessman, all with knowledge of government plans, said the move to devalue the peso had been approved at the highest level. They said the devastating effect of the coronavirus pandemic on tourism, a fall in foreign earnings from the export of doctors and tougher US sanctions had created the worst cash crunch since the early 1990s, forcing the government to move forward with monetary and other reforms. The sources said preparations for the devaluation were well under way at state-run companies and they expected the measure before the end of the year. They asked not to be identified owing to the sensitivity of the subject.

The government declined to comment. Scarcity of basic goods and long queues at shops have been a feature of life in Cuba since the Trump administration pushed for tighter sanctions against the country in 2019. The shortages have been exacerbated by the pandemic because Cuba imports about 60 per cent of its food, fuel and inputs for sectors such as pharmaceuticals and agriculture.

The Cuban government has yet to provide any economic data this year but the UN Economic Commission for Latin America and the Caribbean predicts the economy will contract 8 per cent after a sluggish performance over the past four years. Most other foreign analysts say trade is down by at least a third. People queue to exchange money at a bank in Havana.

Cuba operates two currencies: the peso and the convertible peso. The government claims both are of equal value to the US dollar, but neither currency has any tradable value abroad and imported goods, when available, are priced with huge mark-ups when they are purchased in the domestic currencies. The Cuban public can buy the convertible peso for 24 pesos and sell it for 25 pesos, although the government sets different domestic exchange rates between the two currencies in some sectors, ranging from one peso to 10 pesos. For example, in the special economic zone at Mariel near Havana, one convertible peso is exchangeable for 10 pesos.

According to the sources and recent government statements, the peso will be devalued significantly from its current level on paper of one per dollar and the convertible peso will be eliminated. Economists have long argued that Cuba’s currency system is so unwieldy that it stymies the country’s exports, encourages imports and makes it difficult to analyse corporate profits. Cuba’s government has said it will respect the peso’s current rate for an unspecified period to allow people to exchange convertible pesos into pesos. It will convert bank accounts priced in convertible pesos. As monetary reform becomes a reality Cubans face a shortage of hard currency and will once again be allowed to make purchases in US dollars, though only with a bank card. This was last permitted in 2004.

It is legal in Cuba to own US dollars and other internationally tradable currencies, but until recently they were not deemed legal tender even when paying by card. There is a large black market in US dollars beyond the government’s reach in which the American currency has this year appreciated by more than 30 per cent when valued in the local currencies. According to the government there are now more than 120 official outlets which price goods in dollars, selling everything from food and hygiene products to domestic appliances, hardware and car parts, and the government plans to open more.

Many Cubans queue for hours outside dollar shops to obtain the products they sell. To do so, Cubans first need to open an account in which they can deposit cash or wire transfers in dollars or other hard currencies; they can then use a debit card to pay for goods in dollars. There are already more than a million dollar-denominated cards in circulation, according to local reports.

“Now, on top of everything else, I have to also worry about the value of my money and how to buy dollars on the informal market for the card because the state has none to exchange at the moment,” said Jenifer Torres in Havana, who said she had a good job but was supporting dependent parents at home.

Bert Hoffmann, a Latin America expert at the German Institute of Global and Area Studies, said: “Instead of monetary unification — for many years the government promise — Cuba is moving into an economy with two different monetary circuits.” These were “the dollarised debit card shops and the normal domestic economy, in which the Cuban peso will be under strong inflationary pressures”.

The Cuban economy is largely owned and run by the state, which sets exchange rates and many prices. As the cost of inputs increases due to the currency devaluation, state-run companies are likely to increase their prices — fuelling inflation. Alejandro Gil, economy and planning minister, said in July that the crisis was “exceptional” and announced the government would move towards market-orientated reforms and loosening of the Soviet-style central planning system.

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President Diaz-Canel

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SEIS LECCIONES DE LA POLÍTICA MONETARIA CUBANA

El Sep 01, 2020 11:47 pm

August 31, 2020

Pavel Vidal

Profesor de la Universidad Javeriana Cali

En Cuba, como en la casi totalidad de las economías este año, la Covid-19 es la principal amenaza para la producción de bienes y servicios, el empleo y el bienestar social. Para mitigar sus impactos, ha sido necesario expandir el gasto y el endeudamiento público, lo cual genera otros desafíos en materia de estabilidad macroeconómica a mediano plazo.

Medir los equilibrios macroeconómicos en Cuba siempre ha sido embarazoso debido a las múltiples monedas y tasas de cambio, y a los rezagos y naturaleza incompleta de los datos oficiales sobre la balanza de pagos, la deuda externa y la inflación.

En el gráfico de este artículo se muestra la trayectoria de dos índices que intentan buscarle alguna solución a esta problemática. En vez de enfocarnos en el valor puntual de una variable, los índices examinan la tendencia común de un grupo de indicadores relevantes para aproximar la posición expansiva o contractiva de las políticas macroeconómicas.

Sin entrar en detalles técnicos, la metodología de los índices sirve para capturar el co-movimiento entre las variables asociadas a cada política en una perspectiva de largo plazo (desde 1985 hasta 2019). El índice de política fiscal incluye el gasto público total, el valor de los subsidios del gobierno a las empresas estatales y el déficit fiscal (los tres se toman del presupuesto del Estado y se calculan como proporción del PIB) y el salario promedio real en el sector estatal.

Elíndice de política monetaria incluye el dinero circulante y las cuentas de ahorro en pesos cubanos (como proporción del PIB), el índice de precios al consumidor en pesos cubanos (CUP) y la tasa de cambio del peso cubano en relación con el dólar estadounidense para la población.

En el gráfico se aprecia que los índices tienden a moverse juntos en el largo plazo, reflejando la dependencia de la política monetaria a la política fiscal debido al mecanismo de financiamiento de los déficits fiscales mediante emisión de dinero por parte del Banco Central (solo desde 2015 comienza a usarse la emisión de bonos públicos). Ambos índices tienen un pico expansivo a principios de los años 90, cuando los déficits fiscales superaron el 30% del PIB, la inflación se disparó a tres dígitos y en los mercados informales el peso cubano se depreció hasta 150 por dólar. Después llegó el ajuste macroeconómico de los años 1994 y 1995 a partir de las entonces llamadas “medidas de saneamiento financiero”. Luego se distingue un período de relativa estabilidad fiscal y monetaria, hasta 2005.

En el esquema de política monetaria diseñado tras la desdolarización, los beneficios de los acuerdos con Venezuela y la llamada Batalla de Ideas (incremento significativo del gasto público en programas sociales) se combinaron para conducir la política fiscal hacia una nueva senda expansiva desde 2005, que terminó con la crisis financiera doméstica en 2008 y 2009. Le siguió el reajuste macroeconómico impulsado por Raúl Castro durante sus primeros años en la presidencia. Sin embargo, desde 2015 tanto la política fiscal como la monetaria otra vez derivan hacia posturas notablemente expansivas.

Es normal y beneficioso para cualquier economía que las políticas macroeconómicas transiten por ciclos expansivos y contractivos siempre y cuando se respeten determinados límites que garantizan la estabilidad macroeconómica. En el caso cubano, seis principales lecciones pueden extraerse de la trayectoria de los índices de política fiscal y política monetaria:

  1. Antes de la llegada de la Covid-19 las políticas fiscales y monetarias venían expandiéndose para suavizar los impactos de los choques previos (crisis venezolana y escalamiento de las sanciones del gobierno estadounidense). Por tanto, son muy estrechos los espacios que en 2020 tienen las políticas macroeconómicas para acomodarse a las necesidades de la compleja situación económica sin provocar una aceleración de la inflación. Desde el presupuesto del Estado es poco lo que puede hacerse para incrementar los subsidios a empresas y familias y fomentar la inversión sin que ello añada riesgos a la estabilidad monetaria. Que se hayan agotado las municiones macroeconómicas para hacerle frente a este nuevo choque de enormes proporciones, es más alarmante en una economía sin un acceso fácil a los mercados internacionales de capitales y que no es miembro de las principales instituciones financieras multilaterales.
  1. Sin bien la tendencia expansiva de las políticas macroeconómicas es para preocuparse, en 2019 todavía los desbalances monetarios y fiscales no llegaban a los niveles más altos de los años 90. Pero falta ver qué sucede en 2020. En marzo se hizo una corrección del plan de la economía y del presupuesto del Estado para el año en curso, y muy probablemente el déficit fiscal vuelva a aumentar. Las informaciones anecdóticas revelan para este año significativos aumentos de precios y una depreciación del peso convertible (CUC) en los mercados informales. Las largas colas en las tiendas constituyen un síntoma de inflación reprimida.
  1. Debido a la caída que se debe producir en los ingresos al presupuesto del Estado, en medio de la actual recesión, es una prioridad ampliar el mercado de los bonos públicos. Para sostener un alto déficit fiscal sin añadir más presión a la inflación, una opción es emitir más bonos públicos. El Banco Central y el Ministerio de Finanzas y Precios (MFP) ya anunciaron que buscarán que no solo los bancos estatales compren los bonos, sino también las empresas y las personas. Pero un mercado de bonos no se crea de la noche a la mañana y varias cosas tendrían que cambiar en el MFP para que estos bonos sean atractivos y confiables. Deberían instrumentar una regla fiscal y trabajar con un marco fiscal de mediano plazo, por ejemplo.
  1. Las dos veces que el Banco Central decidió dolarizar parcialmente la economía (1993 y 2019) ha sido después de notables choques en la balanza de pagos, pero también después de que se acumularan sustanciales desbalances fiscales y monetarios tras excesivas posturas expansivas en las políticas macroeconómicas. Esos desbalances terminaron afectando la credibilidad y la convertibilidad de la(s) moneda(s) nacional(es). En estas circunstancias, las familias comienzan a preferir ahorrar y operar en monedas extranjeras. En el sistema empresarial, cuando las monedas nacionales pierden su convertibilidad, estas no permiten pagar deudas en divisas e importar insumos y se entorpece el funcionamiento del comercio exterior y de todo el aparato productivo. En respuesta, el gobierno autoriza el empleo del dólar para aislar algunos subsectores y mercados de estas distorsiones, buscando generar recursos externos en el corto plazo. Se acude a un sistema dual en el que unas empresas florecen, mientras otras languidecen sin garantizarse un crecimiento económico inclusivo y sostenible en el largo plazo. Si en el futuro el gobierno cubano quiere transitar de forma permanente a un sistema monetario regido por una moneda nacional tendrá que aprender a manejar las políticas macroeconómicas y los choques en la balanza de pago de una forma muy diferente.
  1. Hay factores en el manejo de la política monetaria que desde hace ya un rato vienen actuando contra la convertibilidad y estabilidad del CUC. En 2004 fue un error la decisión de romper la caja de conversión que respaldaba al CUC (por cada CUC en circulación había un dólar de reserva en el Banco Central) sin reemplazarse por otra regla regulando su emisión. La poca transparencia y la total discrecionalidad con que se manejó la impresión de CUC le dio vía libre al gobierno para financiar gasto público en esta moneda sin siquiera tener el control de la Asamblea Nacional. La necesidad de redolarizar en 2019 se explica, en el fondo, por todas estas fallas en el diseño del esquema de política monetaria tras la desdolarización en 2004. Lo que ocurre es que en las economías centralmente reguladas, con mercados segmentados y controles cambiarios y de precios los errores en las políticas económicas, toman más tiempo en manifestarse y reconocerse. Puede superar una década, como con el CUC.
  1. En 2004 el Banco Central consiguió desdolarizar la economía después de sostenerse la estabilidad fiscal y monetaria durante diez años. Por tanto, si el dólar acaba de reinstaurarse en la economía cubana tocará esperar tal vez otros diez años durante los cuales se corrijan los actuales desequilibrios y la confianza en la moneda nacional, antes de que al Banco Central se le ocurra proponer una nueva desdolarización. La unificación monetaria está descartada en el corto y mediano plazo. Se podrá sacar el CUC y hacer alguna corrección en las tasas de cambio, pero se mantendrá la dualidad CUP/USD.

PVA Política Monetaria (ed) + Access.pdf

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