Tag Archives: Currency Reform

LAS RAZONES DEL 11-J Y LAS OPCIONES POSIBLES.

julio 17, 2021

Autor: Mauricio de Miranda

Original Source: Las razones del 11-J y las opciones posibles.

En días pasados estallaron protestas sociales en diversas localidades de Cuba. Para los dirigentes cubanos y los medios oficiales de prensa que responden al gobierno cubano, se trata de “disturbios, desorden, causados por una operación comunicacional que se prepara desde hace tiempo”, propiciados por “mercenarios al servicio del imperialismo”. Sin embargo, más allá de una retórica que se basa en el no reconocimiento de la realidad política, económica y social que vive el país y en achacar la responsabilidad de las protestas, denominadas desórdenes -aunque los hubo como en todas las protestas-, a agentes al servicio de intereses extranjeros, Cuba enfrenta desde hace muchos años una crisis económica y social de graves proporciones que se ha transformado en una crisis política. Es imprescindible debatir acerca de las causas pero también abrir un debate sobre las alternativas y posibles soluciones, con el objeto de evitar que el país llegue a un callejón sin salida.

Las razones económicas.

La situación económica actual de Cuba es la más terrible desde el llamado Período Especial de los años noventa del pasado siglo. En 2020, el Producto Interior Bruto (PIB) cayó un 11,3% pero ya en 2019 se había producido una caída del 0,2% y el crecimiento promedio anual entre 2015 y 2019 fue de solo 1,7%, lo cual es insuficiente para asegurar una senda de desarrollo económico. El gobierno cubano ha insistido en responsabilizar al bloqueo estadounidense y a los efectos de la pandemia con la situación económica del país. El recrudecimiento de las sanciones económicas durante la administración de Trump y la aparición y ahora el empeoramiento de la pandemia han tenido efectos nocivos indudables en la economía cubana, sin embargo, no son los responsables de los graves problemas estructurales que ésta padece.

A lo largo de más de seis décadas se han ido acumulando serios problemas que dependen, principalmente, de los sucesivos errores de política económica cometidos por la dirección del país, que han conducido a un incremento de la vulnerabilidad externa de la economía cubana y han dificultado el desarrollo de la producción nacional, debido a la excesiva centralización de las decisiones económicas, a la incapacidad para generar suficientes estímulos al desarrollo productivo y a los frenos que se han impuesto al emprendimiento.

Las reformas económicas que se han realizado desde los años noventa han sido parciales e insuficientes, no han abordado los cambios estructurales de forma sistémica y no han apuntado a la promoción del emprendimiento empresarial. La mayor parte de las ramas de la industria nacional y varias de las más importantes producciones agropecuarias en 2019 tenían niveles inferiores a los de 1989. A partir de la crisis de los noventa el gobierno optó por el desarrollo del turismo. Fue una decisión parcialmente correcta pero lo que no debió ocurrir es que ese desarrollo obviara las necesidades del desarrollo industrial y agrícola del país.

La excesiva dependencia respecto al turismo es una causa estructural fundamental en la debacle actual de una economía que prácticamente carece de reservas y de alternativas productivas, con una industria azucarera que está produciendo a niveles de principios del siglo XX, con el resto de la industria prácticamente colapsada y con una agricultura afectada por una estructura de precios y excesivos controles que desestimulan el desarrollo de la producción de alimentos y de materias primas.

Con campañas políticas no se resuelven los problemas de la producción. El país está importando gran parte de los alimentos que podría producir y carece de las divisas necesarias para importarlos. Para colmo, se insiste en el control monopólico estatal del comercio exterior. Sigue sin dar los pasos necesarios para promover la legalización de pequeñas y medianas empresas privadas que promuevan el emprendimiento y canalicen el empleo superfluo que es una excesiva carga al presupuesto del Estado. Persisten en la planificación centralizada en condiciones de una inmensa escasez y no generan otras alternativas. En los años noventa el turismo fue una alternativa y a comienzos del siglo XXI, la exportación de servicios profesionales, principalmente a Venezuela, se convirtió en otra opción muy importante de ingresos en divisas. Estos junto a las remesas, aseguraron la subsistencia económica del país.

En la actualidad, el turismo está en niveles mínimos, las remesas afectadas por las limitaciones de sus fuentes debido a problemas económicos de los remitentes y al endurecimiento de las sanciones durante la era de Trump, mientras que los ingresos por exportaciones de servicios están afectados por su cierre en ciertos países pero sobre todo por la terrible crisis económica venezolana. Entonces, el gobierno no ha querido salirse del guión que ha determinado la política económica, ha actuado con muchísima lentitud y ha adoptado medidas económicas equivocadas.

Los errores más recientes de política económica.

A lo largo de estas décadas se han acumulado una serie de errores de política económica, pero en las condiciones actuales quisiera concentrarme en dos: 1) la llamada Tarea Ordenamiento y 2) la apertura de tiendas en monedas libremente convertibles (MLC) para la venta de productos que originalmente se describían como “suntuarios” pero que en realidad resultaron de primera necesidad, no solo para las condiciones de la vida moderna sino incluso para la subsistencia.

El llamado Ordenamiento monetario no fue tal. Desde hace tiempo muchos economistas hemos destacado la necesidad de abolir la dualidad monetaria por el desorden en los sistemas de costos, en el funcionamiento de las empresas y en el establecimiento de precios relativos respecto a la economía internacional. Adoptaron la unificación monetaria y cambiaria como un lineamiento del 6º Congreso del PCC en 2011 y finalmente en 2021 decidieron unificar los tipos de cambio a una tasa sobrevaluada, a la cual el Banco Central no puede asegurar la venta de la divisa extranjera, con lo que, inmediatamente, se desarrolló el mercado negro de divisas en el que el dólar se cotiza a varias veces por encima del valor oficial.

En lugar de establecer la soberanía del peso cubano como moneda nacional, crearon tiendas en MLC, re-dolarizando parcialmente la economía y vendiendo en ese mercado bienes a los cuales no tiene acceso la población que carece de remesas o de opciones de ingresos en divisas, generando un grave problema social debido a la marginación de un sector considerable de la población en la capacidad de adquirir dichos bienes.

La unificación cambiaria llegó acompañada de un incremento de salarios en el sector estatal y de pensiones en niveles claramente inferiores a los incrementos reales en los precios, producidos por una estampida inflacionaria, lo cual ha causado gran insatisfacción en una parte considerable de la ciudadanía que continúa sin asegurar sus necesidades básicas a partir de sus ingresos debidos al trabajo.

Los problemas sociales.

La insatisfacción creada por los errores de política económica y la persistencia de los mismos a veces ha podido canalizarse por los mecanismos controlados por el poder pero ni esas ni aquellas que ni siquiera han podido ser planteadas oficialmente sino que se expresan en redes sociales, han tenido una respuesta creíble más allá de achacar al bloqueo de todo cuanto no funciona. No se trata de anexionistas, ni de delincuentes, ni de agentes de alguna potencia extranjera. Se trata simplemente de ciudadanos cubanos que necesitan satisfacer aspiraciones en la única vida probada que tienen y que sienten que el gobierno del país no está siendo capaz de ofrecer las alternativas de solución necesarias.

La sociedad cubana de hoy es claramente diferente a la que decidió permanecer en el país tras el triunfo revolucionario. Existe un porcentaje creciente de jóvenes, que están a dos o tres generaciones de la que hizo la Revolución y que tiene esperanzas de vida, intereses, aspiraciones y proyecciones políticas y sociales propias y muy probablemente diferentes y a las que incluso la Constitución actual les priva del derecho a definir el tipo de Estado y de sociedad que prefiere. Y dentro de este grupo, existe una parte considerable de personas que viven en condiciones de subsistencia y no ve opciones de mejoramiento de las mismas.

En otras oportunidades, la emigración, incluso con cierto nivel de masividad, como ocurrió en los primeros años sesenta, en 1980 y en 1994, ha actuado como válvula de escape para solucionar las insatisfacciones individuales, pero también para reducir el factor de oposición social interna. En esta ocasión esta posibilidad está claramente muy limitada.

La emigración carece de derechos políticos, pero a ella se ha apelado, una y otra vez, para que haga valer sus derechos al envío de remesas familiares pero sin reconocerla socialmente como un factor importante para la solución de los problemas económicos del país y sin integrarla políticamente en un sistema democrático. La emigración es un factor decisivo en la solución de muchos de los problemas económicos del país y también debería ser un importante actor político a partir de su experiencia en otras realidades.

En la sociedad cubana existe una parte considerable que carece de opciones y de perspectivas, que vive en una situación de pobreza que no es reconocida públicamente por las autoridades cubanas. En consecuencia, gran parte de esa población salió a las calles como explosión de una situación de hastío. Sin embargo, hay que tener en cuenta que antes de eso ya se habían producido una serie de indicios de protesta pacífica en diversos sectores sociales, incluidos los artistas, reclamando espacios de diálogo que solo han encontrado la intolerancia y el rechazo como respuesta.

Los problemas políticos.

Todo este conjunto de cuestiones ha llevado a una crisis política de la cual estas protestas públicas han sido solo un primer momento, si consideramos su capacidad de difusión y su masividad. Sin embargo, existe una parte de la sociedad cubana inconforme con la situación del país que no se expresa por miedo a las consecuencias negativas que pueden sufrir debido a una cultura arraigada de exclusión de las opciones políticas diferentes a las defendidas desde las estructuras de poder. El gobierno cubano debería considerar esta realidad política y actuar en consecuencia si realmente quiere evitar que la fractura social y política en la sociedad cubana se profundice y supere el nivel de polarización que ya es gravísimo.

En 2019 se adoptó una nueva Constitución que establece en su artículo 1 que “Cuba es un Estado socialista de derecho y justicia social, democrático, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos como república unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad, el humanismo y la ética de sus ciudadanos para el disfrute de la libertad, la equidad, la igualdad, la solidaridad, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva”. Sin embargo, existen ejemplos que demuestran que muchos de esos preceptos no reflejan la realidad política del país.

El artículo 5 de la carta magna le otorga al Partido Comunista de Cuba, la condición de “fuerza política superior de la sociedad y del Estado”, lo cual, en la práctica, coloca al Partido por encima de la sociedad. Esta realidad no tiene nada de democrática, toda vez que tampoco el Partido Comunista es una organización democrática en su vida interna.

En esa misma Constitución se garantizan el derecho a la vida, la integridad física y moral, la libertad, la justicia y la seguridad …. (artículo 46); el derecho a que se respete su intimidad personal y familiar … (artículo 48); a la inviolabilidad de su domicilio (artículo 49); a la inviolabilidad de la correspondencia y demás formas de comunicación (artículo 50); las personas no puede ser sometidas a desaparición forzada, torturas ni tratos o penas crueles inhumanas o degradantes (artículo 51); el Estado reconoce, respeta y garantiza a las personas la libertad de pensamiento, conciencia y expresión (artículo 54); se reconoce la libertad de prensa (artículo 55); los derechos de reunión, manifestación y asociación, con fines lícitos y pacíficos, se reconocen por el Estado siempre que se ejerzan con respeto al orden público y el acatamiento a las preceptivas establecidas en la ley (artículo 56); se reconocen a las personas los derechos derivados de la creación intelectual (artículo 62); los ciudadanos cubanos tienen derecho a participar en la conformación, ejercicio y control del poder del Estado, lo cual implica: estar inscriptos en el registro electoral, proponer y nominar candidatos, elegir y ser elegidos, participar en las elecciones, plebiscitos, referendos, consultas populares y otras formas de participación democrática, pronunciarse sobre la rendición de cuenta que le presentan los elegidos, ejercer la iniciativa legislativa y de reforma de la Constitución, desempeñar cargos públicos y estar informados de la gestión de los órganos y autoridades del Estado (artículo 80).

La mayor parte de estos artículos, relacionados con derechos humanos y políticos está sin reglamentar, pero al margen de esto, la propia Constitución contradice algunos de esos derechos. Por ejemplo, la libertad de elegir y ser elegidos, mediante el voto de los ciudadanos es restringida por el inciso “c” del artículo 205 que establece como excepción a “los que no cumplan el requisito de residencia en el país previstos en la ley”. Es decir, a los cubanos residentes en el exterior, que constituyen más de un 20% de la población actual del país y cuyas remesas han contribuido a la subsistencia del país, se les niega ese derecho elemental que está consagrado en la mayor parte de las constituciones de las repúblicas latinoamericanas. De igual forma, la iniciativa legislativa y la reforma de la Constitución, contenidas también en el artículo 80 son restringidas por el artículo 227 que trata sobre la iniciativa para promover reformas a la Constitución, porque la iniciativa de los ciudadanos debe ser “mediante petición dirigida a la Asamblea Nacional, firmada por un mínimo de 50.000 electores”, además de que la Constitución solo puede ser reformada por la Asamblea Nacional en una “votación nominal no menor a dos terceras partes del número total de sus integrantes”, es decir, que no permite que la Constitución sea reformada o elaborada por una Asamblea Constituyente, elegida libremente por la ciudadanía, tal y como ocurrió en 1940. Si la Asamblea Nacional es elegida con base a una lista única que responde a las orientaciones del Partido Comunista, es fácil intuir que sería imposible contar con ella para reformar una constitución hecha a la medida de los intereses de la dirigencia de dicho partido, que no necesariamente se corresponde con los intereses reales de parte de su membresía.

A diferencia de la mayor parte de los países latinoamericanos, los ciudadanos cubanos carecen del derecho a elegir, mediante sufragio universal y directo, entre varias alternativas, al Presidente y Vicepresidente de la República, a los diputados a la Asamblea Nacional, y a las autoridades de gobierno provinciales y municipales.

Las leyes cubanas posteriores a 1959 no han permitido el derecho a la huelga, ni a la formación de asociaciones sociales, profesionales o políticas que estén por fuera del control del poder político, con lo cual se conculcan los derechos proclamados en los artículos 54 y 56 de la Constitución.

Así, en las cuestiones relativas a los derechos políticos, la Constitución de 2019, al igual que la de 1976, retroceden respecto a la de 1940 que, dicho sea de paso, fue el resultado de una Asamblea Constituyente, elegida democráticamente, en la que también participaron delegados comunistas junto a otros del amplio espectro de fuerzas políticas que caracterizaba a la sociedad cubana de entonces.

La Constitución de 2019 fue aprobada en referendo nacional por una mayoría significativa de la población, pero en su proceso de discusión y debate, solo tuvo cabida la pedagogía del SI y en dicho referendo no se permitió votar a la población cubana residente en el exterior que aun ostenta un pasaporte cubano. Hasta en el régimen pinochetista en Chile se permitió la pedagogía del NO.

En los tiempos recientes han ocurrido varios episodios en los que autoridades cubanas han violado la Constitución aprobada por esa inmensa mayoría alcanzada entre aquellos que tuvieron la oportunidad de ejercer su derecho al voto. Se han producido detenciones de ciudadanos por el simple hecho de caminar por una calle portando un cartel que exige la libertad para alguna persona detenida; han sido detenidas personas por expresar su inconformidad y rechazo al sistema político; fuerzas de la policía han obligado, de forma ilegal, a ciudadanos que no están condenados judicialmente, a permanecer en sus casas en contra de su voluntad y cuando éstos se han negado alegando su derecho a la libre movilidad, han sido detenidos; no se han atendido solicitudes de hábeas corpus, a pesar de que esta figura jurídica está presente en la nueva Constitución y es un derecho universalmente reconocido en las sociedades civilizadas; se mantiene la práctica de expulsar de ciertos centros de trabajo a personas que expresan opiniones contrarias a las que se sostienen desde el poder político, incluso cuando en algunos casos esas opiniones ni siquiera han cuestionado la esencia del sistema político y social; se ha promovido y en otros casos, permitido situaciones de hostigamiento a personas identificadas como desafectas al gobierno del país; para solo mencionar algunos ejemplos de violaciones de la ley suprema de la República, generadas desde las estructuras de poder, que deberían ser sus garantes ante la sociedad.

Desde las estructuras de poder se ha dicho que las manifestaciones del 11-J han sido orquestadas desde el exterior. Es cierto y además público que algunos llamados “influencer” de ciertas redes sociales ha realizado llamados a la desobediencia civil y a la insurrección. Sin embargo, si fuera cierto que estas protestas fueron el resultado de estos llamados y de la labor de zapa del gobierno de los Estados Unidos, esto podría significar que el Partido Comunista carece del liderazgo y la influencia que en Cuba que se establece como precepto constitucional. Argumentar que las protestas fueron orquestadas desde el exterior es un insulto a la ciudadanía y a su derecho a expresar un descontento que antes no ha encontrado otras vías de canalización, debido a la soberbia, al autismo y al escaso espíritu autocrítico de muchos de los que ejercen responsabilidades de dirección en el país y que mantienen un discurso alejado de la realidad del país.

Las protestas sociales, a diferencia de lo que se sostiene desde el discurso oficial, fueron el resultado de la combinación de todos esos factores a los que se suma el hastío de muchos ciudadanos que no encuentran una salida esperanzadora a una situación de crisis que persiste en la sociedad cubana desde hace varias décadas pero que en las circunstancias actuales ha cobrado una gravedad extraordinaria.

En las protestas hubo saqueos y destrucción de propiedad pública y privada, que no fueron masivos. ¿En cuáles protestas no ocurren? Es lamentable y condenable. Sin embargo, vale la pena llamar la atención sobre cuales han sido los objetos de estos actos deplorables. En unos casos, fueron algunas tiendas en MLC, que son un símbolo evidente de la diferenciación social establecida en Cuba entre los que tienen acceso a ellas y los que no, por el solo hecho de no disponer de cuentas en una moneda que no se obtiene como resultado del trabajo sino que proviene de remesas desde el exterior. Se produjo el volcamiento y destrucción de algunos automóviles de la policía y de instituciones oficiales. También se produjeron enfrentamientos entre fuerzas antimotines y de policía, tanto uniformados como vestidos de civil y los ciudadanos que protestaban. Las imágenes de supuestos civiles, perfectamente organizados, transportados en vehículos públicos y armados de palos y bates de béisbol para golpear a quienes protestaban son una muestra del insulto que ese día se profirió contra el ideario de la Revolución Cubana. Y la orden fue proferida desde el más alto nivel de dirección del país. No es la primera vez que esto ocurre, sin embargo, si es la ocasión en la que alcanzó las mayores proporciones.

Las opciones.

A pesar de la profundidad de la fractura social y política del 11-J y del nivel de polarización que ha alcanzado la sociedad cubana, para bien del país, la política debería imponerse a la golpiza.

Me opongo a los llamados a una intervención militar extranjera que solo causaría sangre y dolor a las familias cubanas y también en las de quienes, eventualmente, pudieran intervenir. Y me opongo a la represión militar, policial y paramilitar ejercida por quienes tienen el deber de proteger la seguridad del pueblo y no mancillarlo. La vida y la dignidad deben ser preservadas.

Siento un profundo compromiso con la idea original que inspiró la Revolución Cubana, es decir, la democracia y la justicia social. La democracia nos ha sido confiscada y la justicia social se despedaza en cada medida que crea excluidos en nuestra Nación.

Una opción que parece imponerse en el discurso oficial es la de reprimir a quienes han sido identificados como participantes de las protestas y hacer caer sobre ellos el peso de cuestionables figuras jurídicas, y de paso, amedrentar a quienes pudieran protagonizar eventos similares en el futuro con medidas ejemplarizantes. Esta opción solo profundizará la fractura de la sociedad y solo postergaría una futura crisis política y social que podría tener gravísimas consecuencias.

Otra opción, que considero necesaria, sería liberar a todas las personas que han sido detenidas por las protestas y antes de las mismas, por expresar su desacuerdo con el gobierno o con el sistema político actualmente vigente. A fin de cuentas, ellos no realizaron un asalto armado a un cuartel del ejército. No hay que reprimir al descontento sino crear las condiciones para que el descontento pueda ser convertido en satisfacción y esperanza o que al menos ese descontento tenga vías legítimas de expresión, y ello pasa necesariamente por una reconfiguración pacífica de nuestro sistema político.

La Constitución actual no satisface las aspiraciones democráticas de todo el pueblo, precisamente porque excluye a una parte del mismo en el derecho a ejercer su soberanía por lo cual debe ser enmendada, aunque en mi opinión debería ser elaborada una nueva que garantice el establecimiento de un sistema democrático. Para esta enmienda, el elemento inicial debería ser la reforma de los artículos 205, 226 y 227.

En el 205 debería eliminarse la excepción en el derecho al voto de los ciudadanos cubanos residentes fuera del país. En el 226 debería permitirse que la Constitución sea reformada por una Asamblea Constituyente, elegida libremente por la ciudadanía, mediante sufragio universal, además de la actual facultad de la Asamblea Nacional. En el 227 debería modificarse el inciso f que le otorga iniciativa a la ciudadanía para la reforma constitucional solo como petición a la Asamblea Nacional, mediante la recolección de 50.000 firmas, y permitir que estas firmas puedan ser válidas para la convocatoria de una Asamblea Constituyente.

En tales circunstancias y para hacer valer el carácter democrático del Estado que define el artículo 1 de la Constitución, debería convocarse a una consulta nacional vinculante, en la que puedan participar todos los ciudadanos cubanos sin distinción de lugar de residencia e identificados con un pasaporte cubano válido vigente y en la que los electores puedan escoger una de dos alternativas que podrían ser: a) Desea Usted que la Constitución vigente se mantenga como está y que su posible reforma posterior solo sea una facultad de la Asamblea Nacional del Poder Popular; y b) Desea Usted que se convoque a una Asamblea Constituyente, elegida mediante sufragio universal directo y secreto con candidatos nominados o auto-nominados libremente, que elabore una nueva Constitución.

Lo verdaderamente revolucionario, lo verdaderamente progresista, no solo es la urgente necesidad de liberar las fuerzas productivas y el emprendimiento productivo que pueda iniciar la recuperación de la economía y encauzar el proceso de desarrollo, sino también resulta urgente la construcción de un nuevo consenso político, sobre la base del establecimiento de una sociedad verdaderamente democrática en la que tengan cabida las diferencias políticas y el imperio de la ley y de la justicia social.

mauriciodemiranda

La Habana, 1 de abril de 1958. Doctor en Economía Internacional y Desarrollo, Universidad Complutense de Madrid, España. Licenciado en Economía, Universidad de La Habana, Cuba. Profesor Titular del Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Javeriana, Cali, Colombia. Ver todas las entradas de mauriciodemiranda

Posted in Blog | Tagged , , , , , , , | Leave a comment

“EL DÓLAR ES EL DÓLAR, HAY QUE ESPERAR A VER QUÉ PASA EN CUBA”

En medio de la incertidumbre, la población se resiste aún a incorporar el euro a su día a día.

14ymedio, La Habana | Junio 18, 2021

Articulo Original:  14ymedio,

Ya desde hace meses, es casi imposible comprar cualquier divisa extranjera en un banco de la Isla. (14ymedio)

Mientras se acerca la fecha del 20 de junio, a partir de la cual ya no se podrá depositar dólares en efectivo en los bancos, las dudas crecen entre los cubanos a la hora de comprar divisas. En los grupos de Telegram donde se ofrece cambio de monedas, el euro oscila entre los 80 y los 85 pesos y el dólar ronda los 60 pesos, pero pocos usuarios se atreven a dar el paso ante la incertidumbre creada por la decisión del Gobierno.

“Una cosa son los anuncios y otra la realidad. No se está vendiendo ni comprando nada”, asegura a 14ymedio Alejandro Medina, un trabajador privado de 41 años. “Yo puse un anuncio hace como cuatro días en el grupo donde siempre resuelvo para ver si vendía 100 dólares a 60 pesos y nada, nadie me ha escrito. Todo el mundo está aguantado, hay mucha incertidumbre”. Esperan, dice Medina, a ver qué pasa el fin de semana.

“Los cabezones (dólares) cayeron en desgracia”, lamenta Papito, un cambista ilegal que, en apenas unas horas, fue contactado por una decena de clientes que querían deshacerse de sus dólares

Es la recomendación también de los “profesionales” del gremio. “Los cabezones (dólares) cayeron en desgracia”, lamenta Papito, un cambista ilegal que, en apenas unas horas, fue contactado por una decena de clientes que querían deshacerse de sus dólares. “Les dije que no se volvieran locos y esperaran, a mí no me interesa comprarlos ahora, pero el dólar es el dólar, hay que esperar a ver qué pasa”.

Con el rostro enorme de los padres fundadores de Estados Unidos, los más modernos billetes de dólar se han ganado en los últimos años en Cuba el apodo de “cabezón” para distinguirlos de las series anteriores, con la figura central más pequeña. El sobrenombre se suma a una larga lista de apodos que incluye “verdes”, “fulas” y “moneda del enemigo”.

La moneda de la Unión Europea, candidata a ocupar el trono de la divisa estadounidense, es vista con recelo. “El euro no es tan conocido aquí, tiene otro tamaño, algunos billetes ni siquiera me caben en la billetera”, lamenta Papito, que bromea: “Vamos a tener que pasar un curso acelerado para aprender a distinguir los euros buenos de los falsos”.

La dificultad no la tienen solo los cambistas informales. “Hay muchas aplicaciones de envío de comida a domicilio que el cliente puede elegir sin ver el costo total de la compra en pesos cubanos o en dólares, incluso pagar en efectivo con una moneda o con otra. ¿Ahora van a tener que rediseñar toda la aplicación?”, se cuestiona Yunieski, mensajero de uno de estos servicios de entrega a domicilio.

“Por lo menos con los dólares ya la gente sabía que si estaba el viejito arrugado y medio calvo era de 100 y que si te tocaba el de la barba entonces era de 50”, ironiza, “pero ¿quién sabe nada de puertas ni monumentos europeos? Habrá que ponerse a estudiar”.

Eso sí, Yunieski prefiere el euro al peso convertible, ya en extinción en el país. “No acepto propinas en chavitos porque si no después tengo que pasarme tremendas horas en la cola del banco para cambiarlo. En euros, libras esterlinas y yenes, todas las que el cliente quiera darme”, sentencia.

Ya desde hace meses, en cualquier caso, es casi imposible comprar cualquier divisa extranjera en un banco de la Isla. Un joven cubano que prefirió el anonimato contó a este diario que un día en el banco vio a la cajera guardando en una gaveta “tres grandes fajos de billetes” en euros y en dólares. Él, que quería cambiar pesos cubanos, le preguntó por qué no le vendía de esos mismos billetes. “No tenemos disponibilidad”, respondió la cajera sin inmutarse. Sin cejar en su empeño, el muchacho le preguntó que cuándo pensaban vender dólares y euros. “Los puede comprar en la calle”, aconsejó la empleada estatal.

A la vez que el Estado impone férreo control de las operaciones en divisas, en algunos bancos ya se ha vuelto un negocio redondo el cambio de moneda libremente convertible (MLC) ‘por la izquierda’

Así lo explica a 14ymedio un joven programador informático de 28 años que tiene una cuenta en el Banco Metropolitano de La Habana en la que puede recibir moneda extranjera mediante transferencia y que le permite disponer de una tarjeta magnética para comprar en las tiendas en MLC.

Según explica, ha logrado tener un contacto en la sucursal bancaria donde tiene abierta su cuenta en divisa y ahí un empleado, a cambio de recibir un porcentaje del dinero total transferido, le avisa el momento en que la caja contadora o en la bóveda ha acumulado la cantidad de euros disponibles que quiere extraer.

Mientras tanto, si un usuario común y corriente se dirige al banco y pide extraer 100 euros de su cuenta en MLC, seguirá recibiendo la misma respuesta de los últimos meses: “Lamentablemente ahora no tenemos en depósito esa cantidad”.

Los bancos modificarán su horario este fin de semana “para garantizar los depósitos en efectivo en dólares estadounidenses”, informa este viernes la prensa oficial. El Banco Metropolitano abrirá el viernes y el sábado de 8:30 am a 3:30 pm y el domingo, de 8:30 am a 12:30 pm, y el Banco de Crédito y Comercio y el Banco Popular de Ahorro, el viernes, de 8 am a 3 pm; el sábado, de 8 am a 11 am, y el domingo, de 8 am a 12 pm.

Posted in Blog | Tagged , , | Leave a comment

SOBRE LA DEFENSA DE LA ECONOMÍA CUBANA

Mauricio De Miranda Parrondo 17 junio 2021

Original Article

En días recientes, autoridades cubanas anunciaron que a partir del 21 de junio no se recibirían depósitos de dólares estadounidenses en efectivo en las cuentas en moneda libremente convertible (MLC). La razón argumentada se refiere a las sanciones económicas impuestas por el gobierno de Estados Unidos y su agudización poco antes del fin de la administración Trump.

Habría que recordar no obstante que Cuba tiene prohibido operar en dólares estadounidenses desde inicios del embargo, a comienzos de los sesenta, y a pesar de ello ha persistido en el uso de esa divisa como principal moneda de reserva. Incluso, las últimas decisiones relativas a la unificación cambiaria la ratifican como referencia del nuevo tipo de cambio unificado, para lo cual se ha definido un anclaje nominal del peso cubano.

La medida ha sido controvertida, tanto por el momento de su adopción como porque en el fondo no soluciona ninguno de los principales problemas que afectan a la economía insular. Pese a ello, varias autoridades han afirmado que esta decisión se adopta «en defensa de la economía cubana». Me permito discrepar, una vez más, de las opiniones vertidas por algunos dirigentes respecto a cuestiones de política económica. En cualquier caso, es una medida insuficiente para tal propósito.

Las debilidades de la economía resultan de una combinación de problemas estructurales, políticas erróneas adoptadas por el gobierno a lo largo de seis décadas —con graves efectos acumulativos— y de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos durante años. Los efectos de estas últimas están fuera del control de Cuba, puesto que solo el Congreso de ese país puede removerlas. Las dificultades estructurales, sin embargo, dependen de su condición de nación subdesarrollada, agravada por los errores de las políticas económicas.

 A esto debe añadirse que la soberanía nacional, planteada como meta por el proceso revolucionario, no ha podido alcanzarse realmente en la esfera económica. La dependencia que Cuba tuvo respecto a Estados Unidos por varias décadas, fue reemplazada por una no menos profunda a la Unión Soviética.

Cuando este último país se desintegró, la Isla debió enfrentar la crisis económica más profunda de toda su historia, en la que el Producto Interior Bruto (PIB) acumuló una contracción de casi un 35% entre 1990 y 1993. Los efectos de esa crisis no han sido superados plenamente, sobre todo en lo que se refiere a la industria y a la agricultura.

A partir de la victoria del chavismo en Venezuela en 1999, la economía cubana reprodujo con aquel país una relación de dependencia parecida a las anteriormente mencionadas, con la particularidad de que las necesidades de combustible y otros bienes provenientes del país suramericano —aún nuestro principal suministrador de importaciones— eran más que compensadas por la exportación de servicios médicos y profesionales.

Como es sabido, Venezuela viene arrastrando una profunda crisis económica que se expresa en variaciones negativas sucesivas de su PIB entre 2014 y 2020, para un comportamiento anual promedio de -18,9% en el período. Especialmente duros han sido los años 2019 y 2020, en los que su economía se contrajo 35% y 30% respectivamente (IMF, 2021).

En las condiciones actuales, la economía cubana está enfrentando una profunda crisis, agudizada por la pandemia del Covid-19 y los efectos del recrudecimiento de las sanciones económicas por la administración Trump. Sin embargo, el origen de esta crisis no depende de esos dos hechos. En 2019, el PIB tuvo una contracción de 0,2% respecto a 2018, el consumo de los hogares se contrajo en 1,3%, las exportaciones de bienes y servicios en 4,6% y las importaciones en 2,9% (ONEI, 2020).

La sensibilidad de la economía cubana a los choques externos continúa siendo muy alta, y la crisis venezolana tiene efectos contraccionistas en tal sentido.

Después del deterioro de los noventa, el gobierno cubano apostó por reinsertar al país en la economía mundial como proveedor de servicios turísticos. El turismo se convirtió así en prioridad estratégica, ha venido captando un volumen considerable de inversiones y su importancia creció significativamente en los ingresos en divisas.

En 2019, dicho sector aportó el 20,9% de ese tipo de ingresos y superó la sumatoria de las exportaciones de bienes, que solo representó el 16,3% del total. A falta de datos más precisos, el resto fue aportado, esencialmente, por las exportaciones de servicios profesionales y las remesas, lo cual constituyó un total de 7.925 millones de dólares.[1]

sistemático de los sectores industrial y agrícola, cuyos niveles de producción se mantienen, en gran parte de los rubros, por debajo de los alcanzados en 1989.

En 2019, por ejemplo, se produjo solo un 29,9% del azúcar que se obtenía tres décadas antes, 69,8% de los alimentos, 85,9% del tabaco, 7% de los productos textiles, 15% de las prendas de vestir, 9,3% de artículos de cuero, 34,1% de los productos de madera, 4,3% de fertilizantes, 27,1% de materiales de construcción, 12,4% de productos de caucho y de plástico, 1,9% de maquinarias y equipos, 15,8% de maquinarias y aparatos eléctricos, 0,1% de equipos de transporte, 88,1% de sustancias y productos químicos, 48,6% de equipos y aparatos de radio, televisión y comunicaciones.

En los únicos rubros en que superó la producción de 1989, fue en la elaboración de bebidas, con un 113,5%, y en la de muebles, que alcanzó el 179%. El índice general de volumen de la producción industrial en 2019 respecto a 1989 fue de solo 61,3 (ONEI, 2020) y no es que ese año fuera el de mejor desempeño para la industria cubana.

De acuerdo con estadísticas de la ONEI, el sector agropecuario presenta incrementos en 2019 comparados con 1989 en la producción de: frijoles (753,7%), maíz (425,4%), viandas (174,4%), tabaco (66,2%) y otras frutas (211,1%); así como en la carne de cerdo (207,6%) y de huevos (11,3%). Mientras, ha disminuido la existencia de cabezas de ganado (77,5%), la producción de carne de aves (40,9%), carne bovina (48,5%), leche de vaca (55,4%), arroz (73,1%), cítricos (8,1%) y hortalizas (61,7%).

En gran medida, estos desempeños sectoriales son resultado de la combinación de dificultades externas de la economía con una serie de fenómenos internos, entre los que pueden mencionarse: fallas en la planificación, insuficiencias organizativas en la actividad empresarial, escasos estímulos económicos a los productores, errores de política económica causados por el excesivo voluntarismo en la toma de decisiones e inexistencia de mecanismos de control a la gestión del gobierno por parte de la sociedad.

Aún no se dispone de toda la información para 2020, no obstante, se informó oficialmente que el PIB se contrajo un 11,3% respecto a 2019. The Economist Intelligence Unit estimó que la producción industrial se redujo un 11,2%, mientras que la agropecuaria lo hizo un 12,0%; en tanto, el déficit fiscal llegó a representar un 20,1% del PIB. Estas cifras preliminares denotan una muy difícil situación macroeconómica.

Así las cosas, para defender la economía cubana es necesario adoptar una serie de medidas que superen ampliamente el alcance de una disposición marginal como es la suspensión de depósitos de dólares en efectivo en los bancos de la Isla.

Para proteger la economía de la nación, es imprescindible tomar medidas que permitan la recuperación de la industria de su actual colapso y obsolescencia tecnológica, que impulsen la recuperación de los sectores agropecuario, pesquero y del transporte; que desarrollen la infraestructura, rescaten la industria azucarera, diversifiquen e incrementen los rubros exportables, reduzcan la excesiva dependencia externa y fortalezcan la soberanía del peso cubano como moneda nacional, respaldada por una economía en crecimiento.

El desarrollo económico no se garantiza con fórmulas propagandísticas, ni puede asegurarse con el simple deseo de que se produzca. Es imperativo crear las condiciones institucionales y un clima de negocios que favorezca apuestas de inversión, no solo por parte del Estado sino también del sector privado aún incipiente, junto a la inversión extranjera directa (IED).

Esta última es imprescindible, porque el país no cuenta con fuentes suficientes de acumulación de capital y el incremento del endeudamiento no puede ser una opción a considerar. Las posibilidades que brinda el sector privado para constituir microempresas, pequeñas y medianas empresas  industriales, agropecuarias y de servicios son inmensas.

Mientras tanto, el peso podría anclar su tipo de cambio al euro o a una canasta de monedas que reduzca la influencia del dólar en la determinación del valor nominal de la moneda cubana en términos de monedas extranjeras. Adicionalmente, debiera modificarse la estructura de las reservas internacionales del país, eliminando los dólares estadounidenses de las mismas o reduciendo sustancialmente su participación.

Una medida de realismo económico sería la rectificación del error cometido por las autoridades cubanas al establecer una sobrevaluación del peso cubano en su tipo de cambio unificado. La sobrevaluación de una moneda tiene efectos nocivos en la economía de cualquier país, porque reduce la competitividad de su sector exportador, abarata injustificadamente las importaciones y no permite que la tasa de cambio actúe como válvula de escape de la presión que representan los desequilibrios externos. 

En tanto no se creen las condiciones para que se produzcan más bienes industriales y agropecuarios; mientras no se dinamicen la construcción, el sector de los transportes, las comunicaciones, los servicios comerciales y profesionales; si no se alcanzan tasas de ahorro e inversión que realmente impulsen el crecimiento; la economía cubana seguirá siendo extremadamente vulnerable y la soberanía nacional profundamente comprometida. Los malabarismos cambiarios no resuelven esos problemas.

El Estado cubano no cuenta con los recursos necesarios para asegurar semejante tarea económica. El gobierno puede seguir anclado en su idea fija respecto a que la planificación centralizada sea el principal mecanismo de asignación de recursos, o que la propiedad estatal continúe dominando el sistema económico; de hacerlo fracasará una vez más, porque lejos de propiciar el mejoramiento del bienestar de la sociedad, profundizará el actual estancamiento.

No pueden perderse de vista las consecuencias políticas de los errores en las decisiones económicas. Llegados al punto actual, no existe otra opción posible para Cuba que no sea estimular el desarrollo de los sectores privado y cooperativo, sin camisas de fuerza, con la convicción de que en su desarrollo contribuirán significativamente —ellos sí—, a la defensa de la economía cubana; así como crear las condiciones para que se incremente la inversión extranjera directa en sectores que puedan conectar la producción nacional con cadenas productivas globales.

En este proceso, el papel regulador de un Estado democrático es de valor inestimable, para evitar los fallos del mercado, sin restringirlo, y para crear las condiciones que permitan utilizar instrumentos fiscales en la redistribución de recursos con criterios de justicia social.

***

Referencias.

IMF (2021) World Economic Outlook Database.

ONEI (2020) Anuario Estadístico de Cuba, 2019.

The Economist (2021) The EIU Intelligence Unit Report.

[1] Cálculos con base a ONEI (2020)

Posted in Blog | Tagged , , , | Leave a comment

ROARING INFLATION COMPOUNDS CUBANS’ ECONOMIC WOES

Marc Frank

Wed, 16 June, 2021,

Original Article: Cuba’s Inflation Accelerates

Marc Frank

HAVANA (Reuters) – Cubans woke up all last year wondering where they could find basic goods such as milk, pork, rice, beans, medicine or shampoo. These days, they also ask themselves: “if I do, what on earth will it cost?”

Amid widespread shortages, the near-bankrupt, import-dependent country has increased sales of goods in convertible currencies like the dollar over the last year, even as it stopped exchanging pesos for those currencies.  That has forced many Cubans to acquire convertible currencies on the black market where they have surged to as much as threefold the official rate since the government sharply devalued the peso https://www.reuters.com/world/americas/explainer-how-cubas-monetary-reform-will-take-place-impact-economy-2020-12-11 in January.

Alternatively, Cubans must purchase the products “at even higher peso prices from resellers,” said Cuban economist Omar Everleny.

Many goods are simply no longer sold in peso shops despite billions more pesos now being in circulation.

The result of dollarization, scarcity and devaluation: prices have skyrocketed and inflation will likely come in at a minimum of 500%, and as much as 900% this year, according to Pavel Vidal, a former Cuban central bank economist who teaches at Colombia’s Pontificia Universidad Javeriana Cali.  “Every day becomes much more difficult because the prices of everything continue to rise,” said Arisleidis Blanco, who works at a private cafeteria in Havana.

Cuba’s government largely blames U.S. sanctions, which were ratcheted up under former President Donald Trump, and the coronavirus pandemic that has ravaged Cuba’s tourism industry, for its economic woes. Some critics say the main issue is the inefficiency of the state-run economy, despite some market-style reforms.

The Communist-run state retained its World War Two-style ration card that offers some highly subsidized goods. It also increased state wages and pensions, up to five times, when it devalued the peso by around 95% in a bid to cushion the blow.  But that covers only some 60% of the population and leaves many Cubans struggling to navigate wildly fluctuating prices to cover their needs.

“The government used to sell LED light tubes for 30 pesos,” state bakery employee Ana Rebeca Labrada said. “On the informal market they now cost 400 to 500 pesos and there are none in the government stores, not even for convertible currency.”

Cuba’s government says there is no money in the bank to exchange or import the goods and sell them for pesos which cannot be exchanged outside the country to buy more.

The economy declined 11 percent last year after years of stagnation and according to Cuban economists has continued to fall so far in 2021.

Inflation should just be a temporary setback, authorities say, with the economy due to pick up as the pandemic subsides and reforms yield results. The devaluation for example aims to boost exports and reduce imports in the medium term.

That is little solace though for Cubans struggling to shop for basic goods as COVID-19 cases hit new highs.

Economists like Everleny say the U.S. embargo is real but the government needs to implement long overdue reforms to boost supply and until then, the informal market, and with it surging prices, will continue to flourish.

Last week, the state was selling rice only on the ration card for 10 pesos a pound and on the informal market it was 60 pesos, said Havana resident Miriam.  A 50 peso bottle of cooking oil fetched 200 pesos and a pack of hotdogs 80 pesos compared to the 27.50 pesos when available at the stores, she said. Powdered milk was being rationed for children and the elderly at 2.5 pesos a bag and sold for 300 pesos on the street, she said.

Queuing for currency exchange

Posted in Blog | Tagged , , , | Leave a comment

CINCO ASPECTOS PARA ENTENDER LA DEVALUACIÓN DEL PESO CUBANO

By Pavel Vidal, Profesor de la Universidad Javeriana Cali y ex analista del Banco Central de Cuba

Por ahora los errores que se aprecian en el ordenamiento parecen ubicarse dentro del margen esperado, dado el tamaño de la devaluación y las características propias que la corrección de precios relativos tiene en Cuba.

April 26, 2021

Hyperlink to Original Article: Devaluación del Peso Cubano

La devaluación de la tasa de cambio oficial del peso cubano a partir del primero de enero de 2021 es la medida crucial de la reforma monetaria. Ello permite avanzar en la unificación cambiaria, facilita la salida del peso convertible (CUC) de circulación y genera un cambio de precios relativos que promueve la transparencia financiera y reorienta los incentivos económicos a favor de decisiones más eficientes en las familias, las empresas y el gobierno. Estos efectos se potencian con el aumento de los salarios, la rebaja de subsidios y las nuevas reformas estructurales que comienzan a ponerse en práctica.

…………….

Para continuar: Devaluación

Posted in Blog | Tagged , , , | Leave a comment

EL TRAGO AMARGO DE LA UNIFICACIÓN MONETARIA

Pavel Vidal
Profesor de la Universidad Javeriana Cali


Se requiere más tiempo para que se estabilicen los nuevos equilibrios y la economía reaccione con energía a los nuevas señales e incentivos. Con reformas estructurales complementarias se pueden acortar estos tiempos y potenciar la reacción.

March 04, 2021

No debería sorprender el remezón que la devaluación del peso cubano y salida del CUC están provocando en

  • los costos de producción,
  • los precios mayoristas,
  • el valor de la canasta básica,
  • las tarifas eléctricas y los precios de los mercados agropecuarios,
  • de trabajadores por cuenta propia y
  • de todo tipo de transacciones en los mercados informales.

No debería ser motivo de asombro, aunque sí de mucho análisis, que esté cambiando radicalmente la realidad financiera de empresas estatales, cooperativas, negocios privados y hogares. Se trata de una devaluación de 24 veces de la tasa de cambio oficial y de alrededor de 10 veces de la tasa de cambio promedio en la economía,[1] una de las mayores en la historia de tipos de cambio múltiples en América Latina.

Durante mucho tiempo los economistas explicamos que la unificación monetaria constituiría un choque financiero inmediato con múltiples beneficios, pero que en su mayoría se materializarían gradualmente en el mediano y largo plazo. Nunca se ocultó que era un trago amargo para el sistema productivo, pero que había que tomarlo porque es imposible desarrollar una economía con dos monedas nacionales y múltiples tipos de cambio.

Con estas distorsiones monetarias llevábamos casi tres décadas completas midiendo mal los hechos económicos, sobrevalorando o subvalorando costos de producción, salarios, retornos y riesgos financieros, deudas y activos financieros, minimizando el valor de muchas buenas decisiones económicas y ocultando el costo de un montón de malas decisiones y reformas pospuestas. No todo lo que hicimos antes de 2021 estuvo mal calculado, pero sí una gran parte.

La unificación monetaria representa un choque financiero que produce cambios en los precios relativos a una velocidad mucho mayor que la capacidad de respuesta promedio del sistema productivo. Durante un tiempo las unidades económicas quedan atrapadas en el medio, gran parte de lo que venían haciendo ya no tiene sentido económico, pero todavía no logran entender todo lo nuevo que deben hacer, y cuando comienzan a comprenderlo no tienen la forma de reaccionar en la proporción que necesitan. En correspondencia, las políticas económicas necesitarían trabajar en dos aspectos fundamentales para mermar el impacto de corto plazo del choque financiero: minimizar la incertidumbre y aumentar la capacidad de reacción de las unidades económicas.

El éxito de la reforma monetaria no está garantizado por el solo hecho que la unificación de las monedas y las tasas de cambio oficiales eliminan distorsiones.

En estos dos frentes hay muchas cosas que el propio diseño inicial de la “tarea ordenamiento” ya tiene incorporado, y hay muchas otras que se podrían añadir. El diálogo permanente de las autoridades económicas con los empresarios estatales, agricultores, emprendedores privados, empresarios extranjeros y gobiernos locales será una fuente de información fundamental para corregir y negociar lo que no se previó. Para aumentar la capacidad de respuesta son varias las reformas estructurales que se deben ir acometiendo. En este caso hay recomendaciones elaboradas por economistas como Pedro Monreal, Ileana Díaz, Mauricio de Miranda, Carmelo Mesa-Lago, Omar Everleny, Oscar Fernández, Juan Triana y Ricardo Torres, entre otros.

Es importante subrayar que el éxito de la reforma monetaria no está garantizado por el solo hecho que la unificación de las monedas y las tasas de cambio oficiales eliminan distorsiones. La política económica no puede achantarse y esperar a que se vayan materializando los beneficios de mediano y largo plazo. Tampoco puede caer en la complacencia de publicitar algunos de los beneficios puntuales que se pueden apreciar en el corto plazo, tales como más personas buscando trabajos formales o determinados ahorros en el consumo de los hogares. Son buenas señales y constituyen los primeros ejemplos de lo que se puede lograr con un cambio en los incentivos económicos, pero distan mucho del cambio estructural y el salto de eficiencia que podría derivarse de la “tarea ordenamiento”, que evidencie que valió la pena asumir el riesgo de devaluar 10 veces la moneda en un solo día.

El gobierno tampoco debería prometer y forzar unos beneficios irrealizables de corto plazo, especialmente en lo que tiene que ver con el aumento del poder adquisitivo de los salarios y las pensiones. Las proyecciones contrafactuales siempre son muy especulativas, pero podría decirse que en un escenario hipotético sin pandemia y sin una caída del 11% del PIB, tal vez sí se hubiese podido lograr algún aumento de los salarios y pensiones reales a partir de la redistribución de riqueza e ingresos y de un cambio en la estructura del gasto público. Esta era el escenario de la reforma monetaria en el papel, pero la realidad de 2020 y 2021 ya sabemos que es otra muy diferente.

Pretender que este aumento nominal de ingresos se vaya a traducir en mejoras reales en el contexto actual no es realista.

Entiendo que la manera en que el equipo económico técnico logró “vender” políticamente la “tarea ordenamiento” fue combinando la devaluación de la tasa de cambio con el aumento de salarios y pensiones. Sin embargo, pretender que este aumento nominal de ingresos se vaya a traducir en mejoras reales en el contexto actual no es realista, genera falsas expectativas y promueve incentivos perversos en los entes reguladores y políticos. En un reciente panel en la Asociación de Estudios Cubanos (ASCE) presenté una estimación que apunta a una probable caída de alrededor del 15% del salario promedio real en el sector estatal en 2021. De lograrse en el complejo escenario económico y financiero actual, esto debería apreciarse como un gran logro.[2]

Para esclarecer mi posición, creo que fue acertado combinar ambas acciones de política económica, incluso (y especialmente) en el escenario de 2021. El aumento nominal de salarios y pensiones permite proteger a un grupo grande de hogares de los costos sociales de la devaluación. Pero es diferente presentar el aumento salarial y de pensiones como una protección, a prometer un incremento de los ingresos reales en medio de un ajuste tremendo de la tasa de cambio y de los precios relativos, en una economía que ha visto reducida prácticamente a cero una de sus principales fuentes de ingresos externos por la caída internacional del turismo.

Es este mismo panel en ASCE expuse una proyección de inflación que ubica la tasa más probable para este año alrededor de 500%. Cerca del 300% de la inflación se debería al efecto traspaso, es decir, al impacto de la devaluación de la tasa de cambio sobre los precios. El otro 200% se explicaría principalmente por el exceso de demanda, es decir, el aumento de salario por encima de la productividad. Y es importante anotar que en este escenario ya se reconoce el esfuerzo del gobierno para intervenir administrativamente y controlar el efecto traspaso, tomando en consideración los límites que ha colocado el Ministerio de Finanzas a los precios mayoristas empresariales y los subsidios que se mantienen. En este escenario de inflación de 500% se asume que con estas regulaciones el gobierno podría llevar el traspaso al valor medio que se observa en las economías en desarrollo, según las estimaciones del Banco Mundial.[3] De hecho, si no se considera el efecto de estas regulaciones del Ministerio de Finanzas, la inflación superaría los 900% y el salario real caería un 50%.

Bajo estos cálculos, tanto el objetivo oficial de aumento de los precios promedios en solo 1,4 veces, como el objetivo de aumento del poder adquisitivo de salarios y pensiones parecen inalcanzables este año. Estimular a los entes reguladores y políticos a reprimir la inflación más allá de lo que es posible va a provocar más daño que beneficio, y puede llevar a destruir los mismos resortes que se necesita para la recuperación. Una vez más podemos recordar el fracaso en obtener los 10 millones de la zafra de 1970 y el desgaste que representó concentrar los esfuerzos en un objetivo inalcanzable.

Se puede reconocer la necesidad de regular …los precios de las empresas estatales y de otros mercados donde primen estructuras monopólicas, pero es un error imponer precios donde existen mercados que pueden cumplir esta función sin intervención estatal.

En una economía más descentralizada, con un número mayor de actores económicos y mercados más abiertos y competitivos, la mayor parte de las correcciones de precios relativos podrían confiarse a las interacciones y contrapesos del sistema productivo, pero dada la estructura monopólica y cerrada de donde parte el ajuste monetario cubano, la negociación y la corrección sistemática de los controles de precios es la única vía para compensar parcialmente la rigidez e ineficiencia inherente a la fijación centralizada de los precios. Se puede reconocer la necesidad de regular mediante medidas administrativas los precios de las empresas estatales y de otros mercados donde primen estructuras monopólicas, pero es un error imponer precios donde existen mercados que pueden cumplir esta función sin intervención estatal.

El éxito de la “tarea ordenamiento” no puede medirse a partir de los indicadores de 2021. La tasa de cambio y los precios se han movido en una mejor dirección, pero con una alta velocidad y en un complejo contexto. Se requiere más tiempo para que se estabilicen los nuevos equilibrios y la economía reaccione con energía a los nuevas señales e incentivos. Con reformas estructurales complementarias se pueden acortar estos tiempos y potenciar la reacción.

[1] Tomando en cuenta que la población y el sector privado operaban desde antes con la tasa 24 pesos por dólar, y que en 2021 el mercado paralelo refleja una tasa de 50 pesos por dólar.

[2] Ver panel junto con Ricardo Torres y Carmelo Mesa-Lago en la Asociación de Estudios Cubanos (ASCE) el 16 de febrero de 2021

[3] Banco Mundial: “Special Topic. Exchange Rate Pass-Through and Inflation Trends in Developing Countries” Global Economic Prospects, junio de 2014.

Posted in Blog | Tagged , , , | Leave a comment

LA UNIFICACIÓN MONETARIA Y CAMBIARIA EN CUBA: NORMAS, EFECTOS, OBSTÁCULOS Y PERSPECTIVAS

DOCUMENTO DE TRABAJO 2/2021,  5 DE FEBRERO DE 2021, REAL INSTITUTO ELCANO

Carmelo Mesa-Lago

Original Article: Mesa-Lago 2021 Monetary Unification

Posted in Blog | Tagged , , , , , | Leave a comment

¿UNIFICACIÓN MONETARIA Y CAMBIARIA EN CONDICIONES DE RE-DOLARIZACIÓN?

Fecha: septiembre 8, 2020

Autor: Mauricio de Miranda

Articulo Original: Unificación Monetaria

Desde hace varios días en diversos medios de prensa cubanos han comenzado a aparecer argumentos sobre la necesidad de proceder a la unificación monetaria y cambiaria, haciendo énfasis en las consecuencias negativas del establecimiento de una dualidad monetaria en los años 90 del siglo XX. A esto se suman muy recientes rumores, no confirmados, que indicarían la posibilidad de que en poco tiempo se suprima la circulación del peso convertible y la unificación de precios en pesos cubanos de los bienes y servicios que se ofrecen en las redes comerciales estatales, así como una nueva tasa de cambio única que devaluaría considerablemente el tipo de cambio oficial actual de 1 USD = 1 CUP que solo funciona para las empresas del Estado, pero que, al parecer, revaluaría la actual tasa de mercado, también oficial, de 1 USD = 24 y 25 CUP (según se trate si es tipo de cambio de compra o de venta de la moneda extranjera). A estos rumores se suma la existencia de una supuesta nueva escala salarial que funcionaría para el sector estatal y que multiplicaría en varias veces todos los niveles salariales actuales (sin que se diga nada de las pensiones de jubilación antiguas).

Lo curioso es que todo esto ocurra unos meses después que el gobierno cubano decidiera abrir tiendas minoristas en las que se venderían una serie de artículos, considerados de “alta gama”, pero que después se ampliaron a bienes de primera necesidad, usando tarjetas magnéticas, respaldadas por depósitos en dólares u otras monedas libremente convertibles (MLC), lo que ha significado, en la práctica, una nueva segmentación del mercado en productos que se venden en divisas extranjeras y productos que se venden en las monedas nacionales y que, eventualmente, se venderían en una sola, como resultado de la “unificación”. Así las cosas, vale la pena aclarar que toda vez que circulen diversas monedas en un mercado, así sea a partir de la existencia de depósitos a la vista, no estamos en presencia de una real unificación monetaria.

Uno de los problemas de la dualidad monetaria existente ha sido la multiplicidad de tipos de cambio, pero sobre todo la persistencia, durante 60 años, de un tipo de cambio fijo, artificialmente sobrevaluado, del peso cubano respecto al dólar estadounidense, que no refleja las condiciones económicas reales de la economía nacional en relación con la economía internacional y que ha distorsionado seriamente la competitividad de todo el sistema empresarial cubano.

Se puede establecer una nueva tasa de cambio, se pueden modificar los precios y se pueden reformar los salarios y jubilaciones, pero con ello solo se pondrá un orden momentáneo a las relaciones monetarias y a los sistemas de precio y de salarios en el país, pero no necesariamente se pondrá fin a las distorsiones del sistema económico cubano ni del sistema monetario en particular.

La existencia de un mercado, por limitado que pueda resultar, en el que el peso cubano no cumple sus funciones como dinero va a generar una demanda adicional de las divisas extranjeras en el mercado informal, generando opciones de beneficios extraordinarios para quienes operen este mercado informal. Si, como es usual, se persigue a estos actores económicos con medidas punitivas solo se conseguirá aumentar la brecha entre los tipos de cambio entre los mercados formales e informales. Por tanto, sería prudente adelantarse a este tipo de escenarios con la adopción de medidas económicas adecuadas.

¿Cuáles deberían ser este tipo de medidas?

  1. Será necesario definir qué tipo de sistema cambiario va a establecerse. ¿Una caja de conversión como la que determinó la paridad del peso cubano con el dólar antes de 1959 o como la que produjo el establecimiento del llamado CUC? Esto significaría un anclaje nominal del peso con el dólar, en la cantidad que se defina, y la variación del tipo de cambio con las demás divisas, siguiendo el curso del dólar. Esta medida, no evitaría que el país afronte una crisis cambiaria cuando se produzca una nueva crisis de balanza de pagos, lo cual puede ser algo previsible en el caso cubano, si no se solucionan los problemas estructurales, no se alcanza un mayor ritmo de crecimiento económico y no se logra una mejor inserción internacional de la economía. ¿Un tipo de cambio flexible? Podría resultar lo más lógico para que el tipo de cambio fuera el que absorbiera los choques externos y la política macroeconómica no quedara supeditada al sostenimiento de una determinada paridad cambiaria. Sin embargo, en este escenario habría que estar preparados para una depreciación sostenida del peso cubano en la medida en la que no mejoren las condiciones de producción de bienes y de servicios y con las consecuentes presiones inflacionarias.
  2. La realidad indica que tanto el peso cubano como el peso convertible están sobrevalorados, tanto en el tipo de cambio del primero como del segundo, lo cual significa que ambos valen más de lo que deberían valer. El tipo de cambio oficial con el que funcionan las empresas es absurdo y no guarda relación alguna con la realidad. El tipo de cambio de las CADECA, que durante mucho tiempo se ha mantenido estable, parece mostrar signos de sobrevaloración ante la reaparición de un mercado informal con valores que en estos momentos han estado oscilando entre 1,30 y 1,80 CUC por dólar. Esto es consecuencia de dos fenómenos muy concretos: a) la ruptura de la “caja de conversión” que sustentaba la condición de convertibilidad del CUC a una paridad de 1 USD = 1 CUC y según la cual solo se emitirían CUC como USD existieran para respaldarlos y b) la reaparición de un mercado en el que solo se opera en MLC, por lo que la demanda por las divisas foráneas aumenta considerablemente. La sobrevaloración de una moneda nacional desestimula las exportaciones porque las encarece y estimula las importaciones porque las abarata relativamente. Si se adopta un tipo de cambio de partida, de forma administrativa, que no refleje las condiciones reales de la economía, se reproducirán las distorsiones actuales, porque el tipo de cambio es el precio relativo que permite conectar la economía de cualquier país con la economía internacional. Por esa razón, en lugar de adoptar medidas administrativas sería mucho mejor tener en cuenta las señales que ofrece el mercado. Así las cosas, el CUP podría cambiarse a 25 por CUC actuales para efectos internos, pero el tipo de cambio del USD con el CUP que se establezca como nivel de partida, debería considerar esas señales del mercado y, por tanto, devaluarse en lugar de revaluarse.
  3. Para que el peso cubano (CUP) sea realmente convertible debe asegurar su plena convertibilidad interna, garantizando el funcionamiento adecuado del mercado cambiario y permitiendo que la moneda nacional opere de manera plena con fuerza liberatoria ilimitada y curso forzoso en todo el territorio nacional, lo cual cuestiona el funcionamiento de las nuevas tiendas en MLC, fuertemente criticadas por la población por justas razones.
  4. Nada de esto tiene sentido si no se adoptan las medidas económicas necesarias para impulsar la producción de bienes y de servicios. Si no se adoptan las medidas para aumentar la oferta de bienes y de servicios, se corre el riesgo de una espiral inflacionaria, que si se pretende impedir de forma artificial, con los racionamientos o con topes de precio, se manifestará en la forma ya conocida de “inflación reprimida”, que no es otra cosa que la escasez y las colas y la dinamización del mercado subterráneo. Así las cosas, lo más adecuado sería eliminar todas las cortapisas que han impedido el desarrollo de la producción de bienes y de servicios por parte de productores privados y cooperativos, junto a la autonomía operativa y financiera de las empresas estatales. En tal sentido, es imprescindible adoptar la secuencia adecuada y ello significa que lo primero sería eliminar las restricciones actuales al funcionamiento de las pequeñas y medianas empresas (PyMES) privadas y cooperativas, las cuales, en un clima adecuado podrían absorber la fuerza de trabajo que actualmente resulta excesiva en el sector estatal y podría producir bienes y servicios que el sector estatal se ha mostrado incapaz de producir. Para ello es necesario crear el clima institucional adecuado para promover el ahorro interno y la inversión tanto foránea como doméstica, sin restricciones de tipo de propiedad. Esto debería ir acompañado de la modificación de las normas adoptadas recientemente para regular la participación del sector privado y cooperativo en el comercio exterior que son, a todas luces, inadecuadas.

El costo económico y político de continuar despreciando las leyes económicas puede ser muy grave para el país. La política económica debería orientarse a la adopción de las medidas que permitan salir de la crisis y conducir a una ruta de crecimiento sostenido que tenga un efecto positivo en el mejoramiento del nivel de desarrollo económico y social, superando las barreras ideológicas derivadas de concepciones dogmáticas.

Publicado originalmente en La Joven Cuba. https://jovencuba.com/unificacion-monetaria/

Posted in Blog | Tagged , , , | Leave a comment

DAY ZERO FOR CURRENCY REFORM SET AMID WEEKS OF UNREST

CUBA TO BEGIN LONG-DELAYED MONETARY OVERHAUL ON NEW YEAR’S DAY

Ricardo Herrero

Cuban Study Group, 14 December 2020

“Cuba said late on Thursday it would start its long-awaited monetary reform in January, eliminating its dual currency and labyrinthine multiple exchange rate system in a bid to improve business conditions in the crisis-stricken economy. In a televised address to the nation, President Miguel Diaz-Canel said the Cuban peso would be fixed at a single exchange rate of 24 per dollar [24 CUP : 1 USD].” (Reuters, December 10, 2020)

For more than three decades, two currencies have circulated in Cuba’s state-run economy: the peso (CUP) and the convertible peso (CUC), pegged to the dollar. These have been exchanged at various rates: 1 to 1 for state-owned businesses, 24 pesos for 1 CUC for the public and others for joint ventures, wages in island’s special development zone and transactions between farmers and hotels.” (Reuters, December 10, 2020)

“The government has said some companies will be given a year to get their books in order before ending subsidies, and it will continue to provide universal and free healthcare and education, some subsidized food and other social gratuities. Cuban economists estimate around 40% of state companies operate at a loss and though some will benefit from the monetary reform, such as those tied to the export sector, others will fail. Some Cubans complain that multiple currencies will still be in use on the island given the government has been opening stores over the past year that sell consumer goods for dollars and other internationally traded currencies, though only with a bank card. The government says this is a temporary measure needed to earn tradable currency to purchase more consumer goods amid dire scarcity as it is all but bankrupt.” (Reuters, December 10, 2020)

Government raises minimum wage to 2,100 pesos and sets pensions cap at 1,528 pesos. “Cuba published the new scale for wages, pensions and social assistance benefits, as part of the monetary ordering process announced last night and which will be in force as of next January 1, determining the economic future of the island. As of that date, the minimum wage rises to 2,100 pesos per month, by public provision since yesterday in the Gaceta Oficial Extraordinaria No. 69. The wage scale is divided into 32 complexity groups, determined by the number of hours worked and the category of who performs them…The wage scales start at 1,910 and 2,100 pesos, for those who work 40 and 44 hours a week, respectively, and rise to 9,510 pesos for those who add 44 hours a week.” (OnCuba News, December 11, 2020)

 

ECONOMISTS EXPECT SURGING INFLATION; WORRY ARTIFICIAL EXCHANGE RATE WILL DRIVE BLACK MARKET FOR FOREIGN CURRENCY

 

“Economists say the reform spells short-term pain for Cubans but is important in the long-term as varying exchange rates have effectively subsidized some sectors and distorted the way economy works. [They] expect triple-digit inflation, and government announcements in recent months suggest it does too. It has said the [new single exchange rate] will be accompanied by a five-fold increase in average state wages and pensions even as many state-controlled prices are increased or allowed to respond to demand. But the wage increase does not apply to around two million of the seven million-plus labor force in the private sector, informal sector or who simply do not work. (Reuters, December 10, 2020)

Carmelo Mesa Largo: “The immediate impact will be that inflation will be unleashed and the purchasing power of the population will drop in parallel.” Mesa Lago says that an exchange rate set at 24 pesos per dollar implies a 2,400% devaluation [for state-run businesses]…’it would be extremely difficult for the government to increase salaries by 2,400 percent in 2021 if the exchange rate is set at 24 pesos per dollar. The government will raise salaries, but by much less than that, like it did between 1989 and 2019, the salaries as well as the pensions will cover even less of the basic necessities,’ he added.” (Miami Herald, December 1, 2020)

“Mesa-Lago said he believes the official figures underestimate the real level of inflation, reflected in the increasingly longer lines of people waiting to buy basic products, the empty shelves and the rising prices. ‘The prices in the open market, where the law of offer and demand rules, have soared in recent months. For example, a carton of 30 eggs cannot be found in state stores” except once per month with a ration card, Mesa-Lago said. ‘In the free market, you could find it years ago for 87 pesos. Now they cost 175 pesos. That means the price has doubled, and that’s happened with other food prices” (Miami Herald, December 1, 2020)

One solution to this dire scenario would be to expand the private sector and micro-enterprises, Mesa-Lago said. The number of employed rose by 102,520 in 2019, with 89 percent of them in the private sector. The government then [announced the elimination of] the list of allowed self-employed jobs in August, and in November, [Reuters] reported that thousands of small government-owned enterprises would be shifted to the private sector. ‘This is something that is positive, if it’s done quickly and without roadblocks,’ Mesa-Lago said. It is expected that with the change in the current exchange rate, many state enterprises will go bankrupt. The government, which already has failed to make some payments on its foreign debt, will allow some of these inefficient enterprises to disappear, officials have said. Economists said part of those enterprises’ employees might shift to the private sector.” (Miami Herald, December 1, 2020)

Mauricio de Miranda Parrondo: “The official exchange rate adopted by the government is, in the face of market conditions, an overvalued exchange rate and an error from the onset. An overvalued exchange rate means that the national currency is worth more than it should be and that affects the competitiveness of exports and makes imports cheaper, so this won’t solve the problems that led to the adoption of the measure of devaluation that, incidentally, should have been adopted many years ago. It is very difficult to determine what the appropriate level of the exchange rate should be, but economic theory suggests that it should be around the equilibrium conditions that allow establishing the relative prices that connect the national economy with the international economy. But the Cuban economy has many price distortions, due to the maintenance for a long time of a totally unreal official exchange rate, also due to the segmentation of the markets and consequently, due to the disconnection of the national economy with the international one. In the absence of this, it would have been advisable to adopt an exchange rate that was close to current market conditions, as happened when the CADECAs were created, after overcoming the very serious devaluation of the peso on the black market when the US dollar It came to be worth between 120 and 130 Cuban pesos in the early 1990s.

“With the current shortage of foreign exchange, and with the impossibility, on the part of the State, of offering US dollars at 24 Cuban pesos, the logical thing is that a parallel market appears in which the dollar is quoted at a higher value, and we continue in the same boat. Dollars will be channeled into the informal market rather than into the formal market channels. Under these conditions, a considerable differential between the official exchange rate and the black market exchange rate can be created, which will benefit the operators of the latter and will create new distortions.” (Mauricio de Miranda Parrondo blog, December 10, 2020)

Prices in private sector to be fixed?: Among multiple price controls expected in attempt to stave off inflation, perhaps the most worrisome according to economist Pedro Monreal is Sunday’s announcement that prices in private sector activity will not be allowed to increase more than threefold regardless of market needs.

 

 

 

Posted in Blog | Tagged , , , | Leave a comment

PRECISANDO CONCEPTOS Y DEBATIENDO REALIDADES. A PROPÓSITO DE LA DEVALUACIÓN DEL PESO CUBANO.

Mauricio de Miranda, 31  de Octubre de 2020

Articulo Original: A propósito de la devaluación del peso cubano

Acabo de ver la intervención de Marino Murillo en la Asamblea Nacional de Cuba, a través de la Mesa Redonda en la TV cubana. Me llaman la atención varias cosas, algunas de las cuáles considero que requieren precisión:

  1. Afirma que “se han tomado decisiones en la economía, todas correctas en su momento, pero la principal fuente de ingresos de las personas, no es precisamente el trabajo”. Entonces, ¿cuál es? Yo pienso que la principal fuente de ingresos de la mayor parte de la población sí es el trabajo, pero que los ingresos de los trabajadores no son suficientes para asegurar la satisfacción de sus necesidades y eso es otra cosa. Una parte de la población ha estado recibiendo remesas a través de sus familiares residentes en el exterior y éstas solo le permiten a esa parte de la población sobrevivir en mejores condiciones que las que tiene la inmensa mayoría de la población cubana y al mismo tiempo esas remesas se inyectan en la circulación monetaria del país y generan una determinada demanda efectiva.
  2. Menciona que se han producido distorsiones en la economía, como resultado de la circulación de dos monedas nacionales, con diversos tipos de cambio y que la mayor de esas distorsiones es la sobrevaloración del peso cubano, que ha mantenido en el circuito empresarial un tipo de cambio inamovible de 1 USD = 1 CUP por más de 60 años. No estoy de acuerdo en que fueran “medidas necesarias en su momento”. En mi opinión, fue un error del gobierno cubano mantener un tipo de cambio fijo del peso cubano que no guardaba relación con las realidades económicas, conduciendo a que el tipo de cambio dejara de cumplir su papel como el precio relativo de la moneda nacional respecto a las monedas extranjeras, al punto de desconectar la realidad económica nacional de la realidad económica internacional. Y también creo que fue un error crear semejante desorden en la economía nacional al dolarizar un segmento de la economía nacional que desde los años 90’s del siglo XX se desvinculó, en la práctica, del segmento que funcionaba en la moneda cubana. Como también fue un error crear una segunda moneda nacional cubana, supuestamente convertible, que rápidamente perdió convertibilidad y también se sobrevaloró al emitirse sin cumplir con las obligaciones de la “caja de conversión” que, supuestamente, aseguraba su convertibilidad.
  3. Refiriéndose a las preocupaciones del público sobre la forma como se producirá la unificación monetaria y cambiaria (en la que ciertamente se elimina el CUC pero no el USD o las demás monedas libremente convertibles en las que operan ciertas tiendas que venden, de forma exclusiva, productos que son parte de las necesidades cotidianas de la mayor parte de la población en países normales), mencionó que “nadie quiere perder un pedacito, nadie quiere ir para atrás”, para luego advertir que “la devaluación llevará a la necesidad de ajustes”. Por supuesto que nadie quiere ir para atrás. Históricamente, la humanidad ha tratado de buscar la prosperidad como aspiración racional en la única vida conocida. Sin embargo, ir hacia atrás es una triste realidad que vive Cuba desde hace muchos años. Se avanza en muchas cosas, esto es innegable, pero en muchas otras, que tienen que ver con la cotidianidad, se retrocede. Desde hace treinta años el balance de la vida cotidiana en Cuba está marcado por el estancamiento o el retroceso de las condiciones económicas y, por tanto, por el aumento de la brecha de necesidades insatisfechas por la población. No cabe dudas de que el endurecimiento de las sanciones impuestas por el gobierno de los Estados Unidos contribuye significativamente a las dificultades de la vida cotidiana de la población cubana, pero desde hace muchos años el gobierno cubano ha debido y ha podido adoptar medidas conducentes a una reforma profunda de la economía cubana, que habrían evitado el actual estado de cosas, sobre todo si tenemos en cuenta otras experiencias internacionales que, al menos en el desempeño económico, han tenido resultados positivos.

Continuar: https://mauriciodemiranda.wordpress.com/2020/10/31/precisando-conceptos-a-proposito-de-la-devaluacion-del-peso-cubano/

 

Posted in Blog | Tagged , | Leave a comment