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EL REGRESO DEL DÓLAR A CUBA DEBILITA EL CUC

En el mercado negro, donde se realizan las transacciones entre particulares, el dólar cotiza ahora en 1,13 CUC en lugar de 0,95

14YMEDIO / MARIO J. PENTÓN, La Habana/ Miami | Octubre 23, 2019

El simple anuncio por parte del Gobierno cubano de que el dólar y otras divisas tendrán curso legal en la Isla dentro de unos días ha provocado un desplome del valor del peso convertible (CUC).

En el mercado negro, donde se realizan las transacciones entre particulares, el valor del dólar se cotiza ahora en 1,13 CUC en lugar de 0,95, según la plataforma online Revolico y varias fuentes consultadas en La Habana. Últimamente, a raíz de una mayor demanda provocada por los aumentos salariales, los cambistas pedían entre 1 y 1,05 CUC por dólar.

En las casas de cambio oficiales, las Cadeca, la cotización no se ha movido de 0,87 dólar por 1 CUC porque se trata de un mercado controlado por el Estado, a diferencia del mercado paralelo. donde rige la ley de la oferta y de la demanda. El Estado castiga la divisa estadounidense con un impuesto del 10% y una comisión del 3%, Además, las Cadeca no venden dólares, solo los compran.

“La gente está buscando la seguridad del dólar porque no ve claros los pasos del Gobierno con la economía”, dice vía telefónica Mongui, un cambista que trabaja en las cercanías del hotel San Carlos, en Cienfuegos.

Mongui pide 1,13 CUC por dólar, pero cuando el cliente compra más de 1.000 dólares le hace una rebaja y se lo vende por 1,08. “Ya tengo mi clientela fija, gente que va de mula a Panamá, Cancún y otros lugares. Ahora hay mucho nerviosismo porque el Gobierno le quiere quitar el negocio a las mulas“, agrega.

María Luisa, de 69 años, recibe unos 100 dólares mensuales que le envía su hijo desde Florida y cree que el incremento del valor de esa moneda debió haberse producido hace mucho.

“¿En qué cabeza cabe que el CUC valga más que el dólar, la divisa más fuerte del mundo? Fidel quitó los dólares de la circulación y a cambio nos entregó papelitos. Ahora quieren quitarnos nuevamente los dólares y darnos un número en una tarjeta magnética. Ellos siempre se quedan con lo mejor”, protesta.

María Luisa ha pedido a su hijo que le envíe las remesas en dólares y que para ello deje de utilizar Western Union, que convierte automáticamente las remesas en CUC a un tasa de 0,95 por cada dólar. “Prefiero que me mande el dinero con gente que viene de Miami. Así me rinde más. Lo cambio por fuera de Cadeca. Para ellos puede que sea un peso, pero aquí son 25”, dice la jubilada, que cobra 310 pesos de pensión.

Los dólares no servirán para pagar en efectivo, sino con tarjetas de débito en las 77 tiendas estatales donde se comercializarán productos importados, sobre todo electrodomésticos, motos eléctricas o repuestos para automóviles.

El anuncio no ha sido bien recibido por los clientes que tenían una tarjeta asociada a cuentas en pesos convertibles o pesos cubanos. “Ahora tengo que sacarme otra tarjeta porque la que tengo es de mi cuenta en chavitos (CUC) no me sirve”, lamentaba este lunes Rogelio, un jubilado que recibe remesas de sus dos hijos emigrados.

Los bancos amanecieron este lunes con largas colas en La Habana de clientes interesados en contratar la nueva tarjeta magnética con saldo en divisas. Ahí estaba Rogelio, delante de la sucursal del Banco Metropolitano, en los bajos del Ministerio de Transporte, para comenzar el proceso de apertura de la cuenta y la solicitud de la tarjeta. “Lo bueno es que no se necesita saldo alguno para abrir la cuenta pero lo malo es que esto de pagar con tarjeta es muy complicado en las tiendas”, explica a 14ymedio.

Los constantes cuelgues del sistema de comunicación entre los mercados estatales y los bancos convierten la experiencia de pagar con tarjeta en un dolor de cabeza. Los terminales de pago, conocidos como POS, se quedan con frecuencia sin servicio y sin conexión y los empleados no pueden procesar el pago por esa vía.

“Cuando uno va a una tienda y va a pagar con tarjeta toda la cola te mira con mala cara, porque saben que te vas a demorar bastante, entre una prueba y otra para lograr comunicarse con el banco”, explica Yusimí, una habanera que este lunes también fue de las primeras en solicitar la nueva tarjeta bancaria.

“Hace unos pocos años se estaba hablando con mucha fuerza de que estaba al doblar de la esquina la unificación monetaria, pero ahora resulta que se agrega otra moneda. Esto no hay quien lo entienda”, se queja Nelson, contable en una empresa estatal donde ha tenido que lidiar con las distorsiones que provoca la dualidad financiera.

El economista Pavel Vidal, que fue funcionario del Banco Central de Cuba durante varios años, considera que el regreso del dólar a la economía nacional dará “algún alivio rápido a los crecientes desbalances financieros que se vienen acumulando desde 2015”.

En una columna publicada en OnCuba, Vidal considera que en el corto plazo se observarán “efectos positivos” por estas medidas, como una mayor liquidez en divisas en los bancos y “mayores opciones de compra en mercados formales”. Sin embargo, el ahora profesor de la Universidad Javeriana de Cali (Colombia) considera que el regreso del dólar implica la pérdida de la autonomía monetaria y retrasa la salida de la dualidad monetaria peso/CUC.

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RE-DOLLARIZATION OF THE CUBAN ECONOMY !! ??

“Autorizar operaciones con divisas en algunos mercados de consumo y en algunas industrias es abrir la caja de Pandora a una redolarización acelerada del resto de la economía”, sostiene el economista Pavel Vidal

Agencias, Madrid | 24/10/2019 9:20 am

Los cubanos pueden desde esta semana abrir cuentas en dólares en bancos locales para adquirir electrodomésticos, motos eléctricas, e incluso encargar equipos específicos, con cargo a su tarjeta de débito, informa la AFP.

El gobierno los comercializará y busca así recaudar divisas, tratando de sortear el embargo que le aplica Estados Unidos desde 1962. A continuación, algunas claves para entender las medidas:

¿En qué consisten?

Se habilitará a finales de mes una red de tiendas estatales para la venta en dólares y otras divisas extranjeras de productos de fuerte demanda de importación, como equipos eléctricos, electrodomésticos de alta gama, autopartes y ciclomotores.

El pago se realizará con tarjetas de débito que podrán recibir transferencias desde el exterior o de otras cuentas (en dólares y en otras divisas), libre de impuestos.

También podrán importar algunos bienes específicos a través de empresas estatales (bajo la misma modalidad de la cuenta bancaria), sin depender de la caja central estatal.

¿Qué se busca?

El gobierno busca captar divisas, en momentos en que el gobierno de Donald Trump arrecia el embargo, con medidas que afectan al turismo, las inversiones, el envío de remesas y la importación de combustible.

“El país necesita divisas para financiar” su “desarrollo económico y social” explicó el ministro de Economía, Alejandro Gil.

Cuba, gobernada por el Partido Comunista (PCC, único), busca evitar la fuga de cientos de millones de dólares, debido a las crecientes importaciones particulares.

Según la consultora privada Auge, solo en la Zona Libre de Colón (Panamá) los cubanos gastaron este año un promedio de “20 millones de dólares mensualmente”.

Con el dinero recaudado, el gobierno podría hacer frente a la falta de liquidez de su sistema económico, pagar a tiempo a sus proveedores y adquirir insumos que necesita el país.

¿Cómo se beneficia el gobierno y el ciudadano?

“Es previsible que en el corto plazo se observen efectos positivos”, pronostica el economista cubano Pavel Vidal, de la Universidad Javeriana de Cali.

Los bancos estatales podrán fortalecer su liquidez en dólares y otras monedas extranjeras, y el gobierno garantizar una oferta de productos deficitarios en la red minorista, sin tener que emplear las divisas que destina a gastos prioritarios.

Por su parte, los cubanos tendrán acceso a productos que hasta ahora sólo podían adquirir en mercados informales y a precios competitivos, mientras que el sector privado local (13 % de la economía), gastará menos en viajes para abastecerse de insumos.

¿Se dolarizará la economía?

Gil niega que la venta interna en divisas conduzca a la dolarización de Cuba, que ya apeló a la moneda estadounidense entre 1993 y 2004 para sortear la grave crisis económica de los años 90.

Según el ministro, las dos monedas nacionales: el peso cubano (CUP) y el peso convertible (CUC, equivalente a 24 pesos cubanos) siguen circulando, y el comercio en dólares se realizará solo por vía electrónica.

Pero los economistas destacan que el proceso de dolarización no depende del soporte empleado, sino de que el dólar suplante en algunas funciones a las monedas domésticas.

“Autorizar operaciones con divisas en algunos mercados de consumo y en algunas industrias es abrir la caja de Pandora a una redolarización acelerada del resto de la economía”, sostiene Vidal.

¿Y la unificación monetaria?

Gil subrayó que las medidas no detendrán el proceso de unificación de las dos monedas nacionales, previsto desde 2013, sino que pondrán al país en “mejores condiciones” para alcanzar esa meta, con una industria y un comercio minorista fortalecidos.

La doble moneda está acompañada de tasas preferenciales de cambio para el sector estatal, lo que distorsiona la economía.

Vidal advierte que, lejos de solucionar “el (actual) complejo y distorsionante sistema de múltiples tipos de cambio y dualidad monetaria”, las nuevas medidas ahora “llevan a la economía a operar no con dos, sino con tres monedas”.

“La redolarización anunciada cancela la unificación de las monedas”, considera.

 

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IS CUBA’S ECONOMY READY FOR THE 2018 LEADERSHIP TRANSITION?

Pavel Vidal Professor, Pontificia Universidad Javeriana Cali

CUBA STUDY GROUP, February 2018

Complete Article, English:  Pavel_Is Cuba’s Economy Ready English

Complete Article, Spanish:  Pavel En qué condicion llega la economia cubana a la transicion generacional

Introduction

Cuba has changed considerably in these last ten years of economic reforms, though not enough. Family income, tourist services, food production, restaurants, and transportation depend less on the state and much more on private initiative. The real estate market, sales of diverse consumer goods and services, and the supply of inputs for the private sector have all expanded, in formal and informal markets. Foreign investment stands out as a fundamental factor in Cuba’s development. The country has achieved important advances in the renegotiation of its external debts.

Nevertheless, many other announced changes were defeated by internal resistance, half-heartedly implemented, or put in place in ways that replicated mistakes of the past. The bureaucratic and inefficient state enterprise sector, tied down by low salaries and a strict central plan, impedes economic progress. Cuba’s advantages in education and human capital continue to be underexploited. Neither has the international environment provided much help. The U.S. trade embargo remains in place, the Trump administration has returned to the old and failed rhetoric of past U.S. policies, and Cuba continues to depend on a Venezuelan economy that does not yet seem to have hit rock bottom.

As a consequence, the growth of GDP and productivity has been disappointing, agricultural reform has produced few positive results, and Cuba is once again drowning in a financial crisis. The reforms implemented to date did not create sufficient quality jobs, and, all told, half a million formal positions were eliminated from the labor market.

The second half of 2017 proved especially challenging due to the impacts of Hurricane Irma and new restrictive measures announced by the U.S. government. To these difficulties one must add the decision of the Cuban government to freeze (temporarily) the issuance of licenses to the private sector.

Even so, the National Office of Statistics and Information (ONEI) reported that the economy has not fallen into recession. There are reasons to doubt these statistics, however. Such doubts only multiply when we take into consideration the decision to delay, or altogether avoid, the publication of reports on individual sectors of the economy and the state of the national accounts. For 2018, the government has proposed a rather optimistic economic growth plan (2% increase in GDP) that once again does not appear to appropriately evaluate the complexity of Cuba’s macro-financial environment.

Three highly significant events are anticipated this year: the generational transition within the government, new norms for the private sector, and the beginning of the currency reform process. These three issues have raised expectations on the island, but each may be tackled in a disappointing fashion.

…………………………………..

Conclusions:

Two Other Changes that Could Disappoint A generational transition in the Cuban government will take place on April 19, 2018. Beyond indications that Miguel Díaz-Canel will be the future president, there are no signals as to who will be vice president or who will direct principal ministries such as the Ministry of the Economy or the Ministry of Foreign Relations. Nor do we know where politicians of the “historic generation” will end up.

The new government will want to demonstrate continuity with the former in order to assure its position with various spheres of political power. It appears that the new government will not have its own economic agenda. We can expect that documents approved by recent Congresses of the Cuban Communist Party—which define the limits of reform, the desired development strategy, and the social and economic model to which Cuba aspires—will continue to serve as economic policy guides.

Whatever the composition of the incoming government, in the short term, Cuba’s new leaders will need to convince other state actors that they have the authority and will to, first, achieve the objectives laid out in the “Guidelines for Economic and Social Policy” (Lineamientos), and then deepen the process of reform, overcoming internal forces resistant to change. The new government will thus have to carefully assess the political costs and benefits of implementing reforms to different degrees and at varying speeds, but it will start with low initial political capital due to less popular recognition and a lack of historic legitimacy. Cuba’s new leaders, moreover, must confront these challenges at a time of renewed conflict with the U.S. government. The task is by no means easy, and we will have to wait to see how they handle it.

Another change we can expect this year is the publication of new rules governing the operations of the private sector, and thus unfreezing the issuance of licenses. A greater degree of control over tax payments, as well as efforts to more strongly “bank” the sector, appear to be two basic objectives of the forthcoming rules.

It is very important that the private sector contribute to the Treasury in proportion to its earnings. This is impossible to guarantee if private sector operations are not registered in banks. An effective and progressive tax system provides net dividends to all. The state budget would benefit, exorbitant gaps in income distribution could be avoided, and the societal image of the private sector would be improved. It will be much easier to defeat political and ideological resistance to expansion of the private sector when its income also serves to finance expenses in education and healthcare, and when individual contributions are in line with variable levels of income.

We still do not know if the new rules for the private sector will focus only on fiscal and banking control, or if new policies will address some of the many complaints that the private sector itself has made—high tax rates, the struggle to obtain inputs, and the difficulty of linking operations to foreign trade, for example. A draft of the rules that has circulated does not contain answers to these problems, but rather suggests a focus primarily on more control and penalization.6 If the rules that are ultimately implemented do not differ much from what appears in this draft, depleted prospects for the private sector will be the first disappointment Cubans face in 2018.

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