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“EL DÓLAR ES EL DÓLAR, HAY QUE ESPERAR A VER QUÉ PASA EN CUBA”

En medio de la incertidumbre, la población se resiste aún a incorporar el euro a su día a día.

14ymedio, La Habana | Junio 18, 2021

Articulo Original:  14ymedio,

Ya desde hace meses, es casi imposible comprar cualquier divisa extranjera en un banco de la Isla. (14ymedio)

Mientras se acerca la fecha del 20 de junio, a partir de la cual ya no se podrá depositar dólares en efectivo en los bancos, las dudas crecen entre los cubanos a la hora de comprar divisas. En los grupos de Telegram donde se ofrece cambio de monedas, el euro oscila entre los 80 y los 85 pesos y el dólar ronda los 60 pesos, pero pocos usuarios se atreven a dar el paso ante la incertidumbre creada por la decisión del Gobierno.

“Una cosa son los anuncios y otra la realidad. No se está vendiendo ni comprando nada”, asegura a 14ymedio Alejandro Medina, un trabajador privado de 41 años. “Yo puse un anuncio hace como cuatro días en el grupo donde siempre resuelvo para ver si vendía 100 dólares a 60 pesos y nada, nadie me ha escrito. Todo el mundo está aguantado, hay mucha incertidumbre”. Esperan, dice Medina, a ver qué pasa el fin de semana.

“Los cabezones (dólares) cayeron en desgracia”, lamenta Papito, un cambista ilegal que, en apenas unas horas, fue contactado por una decena de clientes que querían deshacerse de sus dólares

Es la recomendación también de los “profesionales” del gremio. “Los cabezones (dólares) cayeron en desgracia”, lamenta Papito, un cambista ilegal que, en apenas unas horas, fue contactado por una decena de clientes que querían deshacerse de sus dólares. “Les dije que no se volvieran locos y esperaran, a mí no me interesa comprarlos ahora, pero el dólar es el dólar, hay que esperar a ver qué pasa”.

Con el rostro enorme de los padres fundadores de Estados Unidos, los más modernos billetes de dólar se han ganado en los últimos años en Cuba el apodo de “cabezón” para distinguirlos de las series anteriores, con la figura central más pequeña. El sobrenombre se suma a una larga lista de apodos que incluye “verdes”, “fulas” y “moneda del enemigo”.

La moneda de la Unión Europea, candidata a ocupar el trono de la divisa estadounidense, es vista con recelo. “El euro no es tan conocido aquí, tiene otro tamaño, algunos billetes ni siquiera me caben en la billetera”, lamenta Papito, que bromea: “Vamos a tener que pasar un curso acelerado para aprender a distinguir los euros buenos de los falsos”.

La dificultad no la tienen solo los cambistas informales. “Hay muchas aplicaciones de envío de comida a domicilio que el cliente puede elegir sin ver el costo total de la compra en pesos cubanos o en dólares, incluso pagar en efectivo con una moneda o con otra. ¿Ahora van a tener que rediseñar toda la aplicación?”, se cuestiona Yunieski, mensajero de uno de estos servicios de entrega a domicilio.

“Por lo menos con los dólares ya la gente sabía que si estaba el viejito arrugado y medio calvo era de 100 y que si te tocaba el de la barba entonces era de 50”, ironiza, “pero ¿quién sabe nada de puertas ni monumentos europeos? Habrá que ponerse a estudiar”.

Eso sí, Yunieski prefiere el euro al peso convertible, ya en extinción en el país. “No acepto propinas en chavitos porque si no después tengo que pasarme tremendas horas en la cola del banco para cambiarlo. En euros, libras esterlinas y yenes, todas las que el cliente quiera darme”, sentencia.

Ya desde hace meses, en cualquier caso, es casi imposible comprar cualquier divisa extranjera en un banco de la Isla. Un joven cubano que prefirió el anonimato contó a este diario que un día en el banco vio a la cajera guardando en una gaveta “tres grandes fajos de billetes” en euros y en dólares. Él, que quería cambiar pesos cubanos, le preguntó por qué no le vendía de esos mismos billetes. “No tenemos disponibilidad”, respondió la cajera sin inmutarse. Sin cejar en su empeño, el muchacho le preguntó que cuándo pensaban vender dólares y euros. “Los puede comprar en la calle”, aconsejó la empleada estatal.

A la vez que el Estado impone férreo control de las operaciones en divisas, en algunos bancos ya se ha vuelto un negocio redondo el cambio de moneda libremente convertible (MLC) ‘por la izquierda’

Así lo explica a 14ymedio un joven programador informático de 28 años que tiene una cuenta en el Banco Metropolitano de La Habana en la que puede recibir moneda extranjera mediante transferencia y que le permite disponer de una tarjeta magnética para comprar en las tiendas en MLC.

Según explica, ha logrado tener un contacto en la sucursal bancaria donde tiene abierta su cuenta en divisa y ahí un empleado, a cambio de recibir un porcentaje del dinero total transferido, le avisa el momento en que la caja contadora o en la bóveda ha acumulado la cantidad de euros disponibles que quiere extraer.

Mientras tanto, si un usuario común y corriente se dirige al banco y pide extraer 100 euros de su cuenta en MLC, seguirá recibiendo la misma respuesta de los últimos meses: “Lamentablemente ahora no tenemos en depósito esa cantidad”.

Los bancos modificarán su horario este fin de semana “para garantizar los depósitos en efectivo en dólares estadounidenses”, informa este viernes la prensa oficial. El Banco Metropolitano abrirá el viernes y el sábado de 8:30 am a 3:30 pm y el domingo, de 8:30 am a 12:30 pm, y el Banco de Crédito y Comercio y el Banco Popular de Ahorro, el viernes, de 8 am a 3 pm; el sábado, de 8 am a 11 am, y el domingo, de 8 am a 12 pm.

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SOBRE LA DEFENSA DE LA ECONOMÍA CUBANA

Mauricio De Miranda Parrondo 17 junio 2021

Original Article

En días recientes, autoridades cubanas anunciaron que a partir del 21 de junio no se recibirían depósitos de dólares estadounidenses en efectivo en las cuentas en moneda libremente convertible (MLC). La razón argumentada se refiere a las sanciones económicas impuestas por el gobierno de Estados Unidos y su agudización poco antes del fin de la administración Trump.

Habría que recordar no obstante que Cuba tiene prohibido operar en dólares estadounidenses desde inicios del embargo, a comienzos de los sesenta, y a pesar de ello ha persistido en el uso de esa divisa como principal moneda de reserva. Incluso, las últimas decisiones relativas a la unificación cambiaria la ratifican como referencia del nuevo tipo de cambio unificado, para lo cual se ha definido un anclaje nominal del peso cubano.

La medida ha sido controvertida, tanto por el momento de su adopción como porque en el fondo no soluciona ninguno de los principales problemas que afectan a la economía insular. Pese a ello, varias autoridades han afirmado que esta decisión se adopta «en defensa de la economía cubana». Me permito discrepar, una vez más, de las opiniones vertidas por algunos dirigentes respecto a cuestiones de política económica. En cualquier caso, es una medida insuficiente para tal propósito.

Las debilidades de la economía resultan de una combinación de problemas estructurales, políticas erróneas adoptadas por el gobierno a lo largo de seis décadas —con graves efectos acumulativos— y de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos durante años. Los efectos de estas últimas están fuera del control de Cuba, puesto que solo el Congreso de ese país puede removerlas. Las dificultades estructurales, sin embargo, dependen de su condición de nación subdesarrollada, agravada por los errores de las políticas económicas.

 A esto debe añadirse que la soberanía nacional, planteada como meta por el proceso revolucionario, no ha podido alcanzarse realmente en la esfera económica. La dependencia que Cuba tuvo respecto a Estados Unidos por varias décadas, fue reemplazada por una no menos profunda a la Unión Soviética.

Cuando este último país se desintegró, la Isla debió enfrentar la crisis económica más profunda de toda su historia, en la que el Producto Interior Bruto (PIB) acumuló una contracción de casi un 35% entre 1990 y 1993. Los efectos de esa crisis no han sido superados plenamente, sobre todo en lo que se refiere a la industria y a la agricultura.

A partir de la victoria del chavismo en Venezuela en 1999, la economía cubana reprodujo con aquel país una relación de dependencia parecida a las anteriormente mencionadas, con la particularidad de que las necesidades de combustible y otros bienes provenientes del país suramericano —aún nuestro principal suministrador de importaciones— eran más que compensadas por la exportación de servicios médicos y profesionales.

Como es sabido, Venezuela viene arrastrando una profunda crisis económica que se expresa en variaciones negativas sucesivas de su PIB entre 2014 y 2020, para un comportamiento anual promedio de -18,9% en el período. Especialmente duros han sido los años 2019 y 2020, en los que su economía se contrajo 35% y 30% respectivamente (IMF, 2021).

En las condiciones actuales, la economía cubana está enfrentando una profunda crisis, agudizada por la pandemia del Covid-19 y los efectos del recrudecimiento de las sanciones económicas por la administración Trump. Sin embargo, el origen de esta crisis no depende de esos dos hechos. En 2019, el PIB tuvo una contracción de 0,2% respecto a 2018, el consumo de los hogares se contrajo en 1,3%, las exportaciones de bienes y servicios en 4,6% y las importaciones en 2,9% (ONEI, 2020).

La sensibilidad de la economía cubana a los choques externos continúa siendo muy alta, y la crisis venezolana tiene efectos contraccionistas en tal sentido.

Después del deterioro de los noventa, el gobierno cubano apostó por reinsertar al país en la economía mundial como proveedor de servicios turísticos. El turismo se convirtió así en prioridad estratégica, ha venido captando un volumen considerable de inversiones y su importancia creció significativamente en los ingresos en divisas.

En 2019, dicho sector aportó el 20,9% de ese tipo de ingresos y superó la sumatoria de las exportaciones de bienes, que solo representó el 16,3% del total. A falta de datos más precisos, el resto fue aportado, esencialmente, por las exportaciones de servicios profesionales y las remesas, lo cual constituyó un total de 7.925 millones de dólares.[1]

sistemático de los sectores industrial y agrícola, cuyos niveles de producción se mantienen, en gran parte de los rubros, por debajo de los alcanzados en 1989.

En 2019, por ejemplo, se produjo solo un 29,9% del azúcar que se obtenía tres décadas antes, 69,8% de los alimentos, 85,9% del tabaco, 7% de los productos textiles, 15% de las prendas de vestir, 9,3% de artículos de cuero, 34,1% de los productos de madera, 4,3% de fertilizantes, 27,1% de materiales de construcción, 12,4% de productos de caucho y de plástico, 1,9% de maquinarias y equipos, 15,8% de maquinarias y aparatos eléctricos, 0,1% de equipos de transporte, 88,1% de sustancias y productos químicos, 48,6% de equipos y aparatos de radio, televisión y comunicaciones.

En los únicos rubros en que superó la producción de 1989, fue en la elaboración de bebidas, con un 113,5%, y en la de muebles, que alcanzó el 179%. El índice general de volumen de la producción industrial en 2019 respecto a 1989 fue de solo 61,3 (ONEI, 2020) y no es que ese año fuera el de mejor desempeño para la industria cubana.

De acuerdo con estadísticas de la ONEI, el sector agropecuario presenta incrementos en 2019 comparados con 1989 en la producción de: frijoles (753,7%), maíz (425,4%), viandas (174,4%), tabaco (66,2%) y otras frutas (211,1%); así como en la carne de cerdo (207,6%) y de huevos (11,3%). Mientras, ha disminuido la existencia de cabezas de ganado (77,5%), la producción de carne de aves (40,9%), carne bovina (48,5%), leche de vaca (55,4%), arroz (73,1%), cítricos (8,1%) y hortalizas (61,7%).

En gran medida, estos desempeños sectoriales son resultado de la combinación de dificultades externas de la economía con una serie de fenómenos internos, entre los que pueden mencionarse: fallas en la planificación, insuficiencias organizativas en la actividad empresarial, escasos estímulos económicos a los productores, errores de política económica causados por el excesivo voluntarismo en la toma de decisiones e inexistencia de mecanismos de control a la gestión del gobierno por parte de la sociedad.

Aún no se dispone de toda la información para 2020, no obstante, se informó oficialmente que el PIB se contrajo un 11,3% respecto a 2019. The Economist Intelligence Unit estimó que la producción industrial se redujo un 11,2%, mientras que la agropecuaria lo hizo un 12,0%; en tanto, el déficit fiscal llegó a representar un 20,1% del PIB. Estas cifras preliminares denotan una muy difícil situación macroeconómica.

Así las cosas, para defender la economía cubana es necesario adoptar una serie de medidas que superen ampliamente el alcance de una disposición marginal como es la suspensión de depósitos de dólares en efectivo en los bancos de la Isla.

Para proteger la economía de la nación, es imprescindible tomar medidas que permitan la recuperación de la industria de su actual colapso y obsolescencia tecnológica, que impulsen la recuperación de los sectores agropecuario, pesquero y del transporte; que desarrollen la infraestructura, rescaten la industria azucarera, diversifiquen e incrementen los rubros exportables, reduzcan la excesiva dependencia externa y fortalezcan la soberanía del peso cubano como moneda nacional, respaldada por una economía en crecimiento.

El desarrollo económico no se garantiza con fórmulas propagandísticas, ni puede asegurarse con el simple deseo de que se produzca. Es imperativo crear las condiciones institucionales y un clima de negocios que favorezca apuestas de inversión, no solo por parte del Estado sino también del sector privado aún incipiente, junto a la inversión extranjera directa (IED).

Esta última es imprescindible, porque el país no cuenta con fuentes suficientes de acumulación de capital y el incremento del endeudamiento no puede ser una opción a considerar. Las posibilidades que brinda el sector privado para constituir microempresas, pequeñas y medianas empresas  industriales, agropecuarias y de servicios son inmensas.

Mientras tanto, el peso podría anclar su tipo de cambio al euro o a una canasta de monedas que reduzca la influencia del dólar en la determinación del valor nominal de la moneda cubana en términos de monedas extranjeras. Adicionalmente, debiera modificarse la estructura de las reservas internacionales del país, eliminando los dólares estadounidenses de las mismas o reduciendo sustancialmente su participación.

Una medida de realismo económico sería la rectificación del error cometido por las autoridades cubanas al establecer una sobrevaluación del peso cubano en su tipo de cambio unificado. La sobrevaluación de una moneda tiene efectos nocivos en la economía de cualquier país, porque reduce la competitividad de su sector exportador, abarata injustificadamente las importaciones y no permite que la tasa de cambio actúe como válvula de escape de la presión que representan los desequilibrios externos. 

En tanto no se creen las condiciones para que se produzcan más bienes industriales y agropecuarios; mientras no se dinamicen la construcción, el sector de los transportes, las comunicaciones, los servicios comerciales y profesionales; si no se alcanzan tasas de ahorro e inversión que realmente impulsen el crecimiento; la economía cubana seguirá siendo extremadamente vulnerable y la soberanía nacional profundamente comprometida. Los malabarismos cambiarios no resuelven esos problemas.

El Estado cubano no cuenta con los recursos necesarios para asegurar semejante tarea económica. El gobierno puede seguir anclado en su idea fija respecto a que la planificación centralizada sea el principal mecanismo de asignación de recursos, o que la propiedad estatal continúe dominando el sistema económico; de hacerlo fracasará una vez más, porque lejos de propiciar el mejoramiento del bienestar de la sociedad, profundizará el actual estancamiento.

No pueden perderse de vista las consecuencias políticas de los errores en las decisiones económicas. Llegados al punto actual, no existe otra opción posible para Cuba que no sea estimular el desarrollo de los sectores privado y cooperativo, sin camisas de fuerza, con la convicción de que en su desarrollo contribuirán significativamente —ellos sí—, a la defensa de la economía cubana; así como crear las condiciones para que se incremente la inversión extranjera directa en sectores que puedan conectar la producción nacional con cadenas productivas globales.

En este proceso, el papel regulador de un Estado democrático es de valor inestimable, para evitar los fallos del mercado, sin restringirlo, y para crear las condiciones que permitan utilizar instrumentos fiscales en la redistribución de recursos con criterios de justicia social.

***

Referencias.

IMF (2021) World Economic Outlook Database.

ONEI (2020) Anuario Estadístico de Cuba, 2019.

The Economist (2021) The EIU Intelligence Unit Report.

[1] Cálculos con base a ONEI (2020)

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ROARING INFLATION COMPOUNDS CUBANS’ ECONOMIC WOES

Marc Frank

Wed, 16 June, 2021,

Original Article: Cuba’s Inflation Accelerates

Marc Frank

HAVANA (Reuters) – Cubans woke up all last year wondering where they could find basic goods such as milk, pork, rice, beans, medicine or shampoo. These days, they also ask themselves: “if I do, what on earth will it cost?”

Amid widespread shortages, the near-bankrupt, import-dependent country has increased sales of goods in convertible currencies like the dollar over the last year, even as it stopped exchanging pesos for those currencies.  That has forced many Cubans to acquire convertible currencies on the black market where they have surged to as much as threefold the official rate since the government sharply devalued the peso https://www.reuters.com/world/americas/explainer-how-cubas-monetary-reform-will-take-place-impact-economy-2020-12-11 in January.

Alternatively, Cubans must purchase the products “at even higher peso prices from resellers,” said Cuban economist Omar Everleny.

Many goods are simply no longer sold in peso shops despite billions more pesos now being in circulation.

The result of dollarization, scarcity and devaluation: prices have skyrocketed and inflation will likely come in at a minimum of 500%, and as much as 900% this year, according to Pavel Vidal, a former Cuban central bank economist who teaches at Colombia’s Pontificia Universidad Javeriana Cali.  “Every day becomes much more difficult because the prices of everything continue to rise,” said Arisleidis Blanco, who works at a private cafeteria in Havana.

Cuba’s government largely blames U.S. sanctions, which were ratcheted up under former President Donald Trump, and the coronavirus pandemic that has ravaged Cuba’s tourism industry, for its economic woes. Some critics say the main issue is the inefficiency of the state-run economy, despite some market-style reforms.

The Communist-run state retained its World War Two-style ration card that offers some highly subsidized goods. It also increased state wages and pensions, up to five times, when it devalued the peso by around 95% in a bid to cushion the blow.  But that covers only some 60% of the population and leaves many Cubans struggling to navigate wildly fluctuating prices to cover their needs.

“The government used to sell LED light tubes for 30 pesos,” state bakery employee Ana Rebeca Labrada said. “On the informal market they now cost 400 to 500 pesos and there are none in the government stores, not even for convertible currency.”

Cuba’s government says there is no money in the bank to exchange or import the goods and sell them for pesos which cannot be exchanged outside the country to buy more.

The economy declined 11 percent last year after years of stagnation and according to Cuban economists has continued to fall so far in 2021.

Inflation should just be a temporary setback, authorities say, with the economy due to pick up as the pandemic subsides and reforms yield results. The devaluation for example aims to boost exports and reduce imports in the medium term.

That is little solace though for Cubans struggling to shop for basic goods as COVID-19 cases hit new highs.

Economists like Everleny say the U.S. embargo is real but the government needs to implement long overdue reforms to boost supply and until then, the informal market, and with it surging prices, will continue to flourish.

Last week, the state was selling rice only on the ration card for 10 pesos a pound and on the informal market it was 60 pesos, said Havana resident Miriam.  A 50 peso bottle of cooking oil fetched 200 pesos and a pack of hotdogs 80 pesos compared to the 27.50 pesos when available at the stores, she said. Powdered milk was being rationed for children and the elderly at 2.5 pesos a bag and sold for 300 pesos on the street, she said.

Queuing for currency exchange

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CINCO ASPECTOS PARA ENTENDER LA DEVALUACIÓN DEL PESO CUBANO

By Pavel Vidal, Profesor de la Universidad Javeriana Cali y ex analista del Banco Central de Cuba

Por ahora los errores que se aprecian en el ordenamiento parecen ubicarse dentro del margen esperado, dado el tamaño de la devaluación y las características propias que la corrección de precios relativos tiene en Cuba.

April 26, 2021

Hyperlink to Original Article: Devaluación del Peso Cubano

La devaluación de la tasa de cambio oficial del peso cubano a partir del primero de enero de 2021 es la medida crucial de la reforma monetaria. Ello permite avanzar en la unificación cambiaria, facilita la salida del peso convertible (CUC) de circulación y genera un cambio de precios relativos que promueve la transparencia financiera y reorienta los incentivos económicos a favor de decisiones más eficientes en las familias, las empresas y el gobierno. Estos efectos se potencian con el aumento de los salarios, la rebaja de subsidios y las nuevas reformas estructurales que comienzan a ponerse en práctica.

…………….

Para continuar: Devaluación

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EL TRAGO AMARGO DE LA UNIFICACIÓN MONETARIA

Pavel Vidal
Profesor de la Universidad Javeriana Cali


Se requiere más tiempo para que se estabilicen los nuevos equilibrios y la economía reaccione con energía a los nuevas señales e incentivos. Con reformas estructurales complementarias se pueden acortar estos tiempos y potenciar la reacción.

March 04, 2021

No debería sorprender el remezón que la devaluación del peso cubano y salida del CUC están provocando en

  • los costos de producción,
  • los precios mayoristas,
  • el valor de la canasta básica,
  • las tarifas eléctricas y los precios de los mercados agropecuarios,
  • de trabajadores por cuenta propia y
  • de todo tipo de transacciones en los mercados informales.

No debería ser motivo de asombro, aunque sí de mucho análisis, que esté cambiando radicalmente la realidad financiera de empresas estatales, cooperativas, negocios privados y hogares. Se trata de una devaluación de 24 veces de la tasa de cambio oficial y de alrededor de 10 veces de la tasa de cambio promedio en la economía,[1] una de las mayores en la historia de tipos de cambio múltiples en América Latina.

Durante mucho tiempo los economistas explicamos que la unificación monetaria constituiría un choque financiero inmediato con múltiples beneficios, pero que en su mayoría se materializarían gradualmente en el mediano y largo plazo. Nunca se ocultó que era un trago amargo para el sistema productivo, pero que había que tomarlo porque es imposible desarrollar una economía con dos monedas nacionales y múltiples tipos de cambio.

Con estas distorsiones monetarias llevábamos casi tres décadas completas midiendo mal los hechos económicos, sobrevalorando o subvalorando costos de producción, salarios, retornos y riesgos financieros, deudas y activos financieros, minimizando el valor de muchas buenas decisiones económicas y ocultando el costo de un montón de malas decisiones y reformas pospuestas. No todo lo que hicimos antes de 2021 estuvo mal calculado, pero sí una gran parte.

La unificación monetaria representa un choque financiero que produce cambios en los precios relativos a una velocidad mucho mayor que la capacidad de respuesta promedio del sistema productivo. Durante un tiempo las unidades económicas quedan atrapadas en el medio, gran parte de lo que venían haciendo ya no tiene sentido económico, pero todavía no logran entender todo lo nuevo que deben hacer, y cuando comienzan a comprenderlo no tienen la forma de reaccionar en la proporción que necesitan. En correspondencia, las políticas económicas necesitarían trabajar en dos aspectos fundamentales para mermar el impacto de corto plazo del choque financiero: minimizar la incertidumbre y aumentar la capacidad de reacción de las unidades económicas.

El éxito de la reforma monetaria no está garantizado por el solo hecho que la unificación de las monedas y las tasas de cambio oficiales eliminan distorsiones.

En estos dos frentes hay muchas cosas que el propio diseño inicial de la “tarea ordenamiento” ya tiene incorporado, y hay muchas otras que se podrían añadir. El diálogo permanente de las autoridades económicas con los empresarios estatales, agricultores, emprendedores privados, empresarios extranjeros y gobiernos locales será una fuente de información fundamental para corregir y negociar lo que no se previó. Para aumentar la capacidad de respuesta son varias las reformas estructurales que se deben ir acometiendo. En este caso hay recomendaciones elaboradas por economistas como Pedro Monreal, Ileana Díaz, Mauricio de Miranda, Carmelo Mesa-Lago, Omar Everleny, Oscar Fernández, Juan Triana y Ricardo Torres, entre otros.

Es importante subrayar que el éxito de la reforma monetaria no está garantizado por el solo hecho que la unificación de las monedas y las tasas de cambio oficiales eliminan distorsiones. La política económica no puede achantarse y esperar a que se vayan materializando los beneficios de mediano y largo plazo. Tampoco puede caer en la complacencia de publicitar algunos de los beneficios puntuales que se pueden apreciar en el corto plazo, tales como más personas buscando trabajos formales o determinados ahorros en el consumo de los hogares. Son buenas señales y constituyen los primeros ejemplos de lo que se puede lograr con un cambio en los incentivos económicos, pero distan mucho del cambio estructural y el salto de eficiencia que podría derivarse de la “tarea ordenamiento”, que evidencie que valió la pena asumir el riesgo de devaluar 10 veces la moneda en un solo día.

El gobierno tampoco debería prometer y forzar unos beneficios irrealizables de corto plazo, especialmente en lo que tiene que ver con el aumento del poder adquisitivo de los salarios y las pensiones. Las proyecciones contrafactuales siempre son muy especulativas, pero podría decirse que en un escenario hipotético sin pandemia y sin una caída del 11% del PIB, tal vez sí se hubiese podido lograr algún aumento de los salarios y pensiones reales a partir de la redistribución de riqueza e ingresos y de un cambio en la estructura del gasto público. Esta era el escenario de la reforma monetaria en el papel, pero la realidad de 2020 y 2021 ya sabemos que es otra muy diferente.

Pretender que este aumento nominal de ingresos se vaya a traducir en mejoras reales en el contexto actual no es realista.

Entiendo que la manera en que el equipo económico técnico logró “vender” políticamente la “tarea ordenamiento” fue combinando la devaluación de la tasa de cambio con el aumento de salarios y pensiones. Sin embargo, pretender que este aumento nominal de ingresos se vaya a traducir en mejoras reales en el contexto actual no es realista, genera falsas expectativas y promueve incentivos perversos en los entes reguladores y políticos. En un reciente panel en la Asociación de Estudios Cubanos (ASCE) presenté una estimación que apunta a una probable caída de alrededor del 15% del salario promedio real en el sector estatal en 2021. De lograrse en el complejo escenario económico y financiero actual, esto debería apreciarse como un gran logro.[2]

Para esclarecer mi posición, creo que fue acertado combinar ambas acciones de política económica, incluso (y especialmente) en el escenario de 2021. El aumento nominal de salarios y pensiones permite proteger a un grupo grande de hogares de los costos sociales de la devaluación. Pero es diferente presentar el aumento salarial y de pensiones como una protección, a prometer un incremento de los ingresos reales en medio de un ajuste tremendo de la tasa de cambio y de los precios relativos, en una economía que ha visto reducida prácticamente a cero una de sus principales fuentes de ingresos externos por la caída internacional del turismo.

Es este mismo panel en ASCE expuse una proyección de inflación que ubica la tasa más probable para este año alrededor de 500%. Cerca del 300% de la inflación se debería al efecto traspaso, es decir, al impacto de la devaluación de la tasa de cambio sobre los precios. El otro 200% se explicaría principalmente por el exceso de demanda, es decir, el aumento de salario por encima de la productividad. Y es importante anotar que en este escenario ya se reconoce el esfuerzo del gobierno para intervenir administrativamente y controlar el efecto traspaso, tomando en consideración los límites que ha colocado el Ministerio de Finanzas a los precios mayoristas empresariales y los subsidios que se mantienen. En este escenario de inflación de 500% se asume que con estas regulaciones el gobierno podría llevar el traspaso al valor medio que se observa en las economías en desarrollo, según las estimaciones del Banco Mundial.[3] De hecho, si no se considera el efecto de estas regulaciones del Ministerio de Finanzas, la inflación superaría los 900% y el salario real caería un 50%.

Bajo estos cálculos, tanto el objetivo oficial de aumento de los precios promedios en solo 1,4 veces, como el objetivo de aumento del poder adquisitivo de salarios y pensiones parecen inalcanzables este año. Estimular a los entes reguladores y políticos a reprimir la inflación más allá de lo que es posible va a provocar más daño que beneficio, y puede llevar a destruir los mismos resortes que se necesita para la recuperación. Una vez más podemos recordar el fracaso en obtener los 10 millones de la zafra de 1970 y el desgaste que representó concentrar los esfuerzos en un objetivo inalcanzable.

Se puede reconocer la necesidad de regular …los precios de las empresas estatales y de otros mercados donde primen estructuras monopólicas, pero es un error imponer precios donde existen mercados que pueden cumplir esta función sin intervención estatal.

En una economía más descentralizada, con un número mayor de actores económicos y mercados más abiertos y competitivos, la mayor parte de las correcciones de precios relativos podrían confiarse a las interacciones y contrapesos del sistema productivo, pero dada la estructura monopólica y cerrada de donde parte el ajuste monetario cubano, la negociación y la corrección sistemática de los controles de precios es la única vía para compensar parcialmente la rigidez e ineficiencia inherente a la fijación centralizada de los precios. Se puede reconocer la necesidad de regular mediante medidas administrativas los precios de las empresas estatales y de otros mercados donde primen estructuras monopólicas, pero es un error imponer precios donde existen mercados que pueden cumplir esta función sin intervención estatal.

El éxito de la “tarea ordenamiento” no puede medirse a partir de los indicadores de 2021. La tasa de cambio y los precios se han movido en una mejor dirección, pero con una alta velocidad y en un complejo contexto. Se requiere más tiempo para que se estabilicen los nuevos equilibrios y la economía reaccione con energía a los nuevas señales e incentivos. Con reformas estructurales complementarias se pueden acortar estos tiempos y potenciar la reacción.

[1] Tomando en cuenta que la población y el sector privado operaban desde antes con la tasa 24 pesos por dólar, y que en 2021 el mercado paralelo refleja una tasa de 50 pesos por dólar.

[2] Ver panel junto con Ricardo Torres y Carmelo Mesa-Lago en la Asociación de Estudios Cubanos (ASCE) el 16 de febrero de 2021

[3] Banco Mundial: “Special Topic. Exchange Rate Pass-Through and Inflation Trends in Developing Countries” Global Economic Prospects, junio de 2014.

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LA UNIFICACIÓN MONETARIA Y CAMBIARIA EN CUBA: NORMAS, EFECTOS, OBSTÁCULOS Y PERSPECTIVAS

DOCUMENTO DE TRABAJO 2/2021,  5 DE FEBRERO DE 2021, REAL INSTITUTO ELCANO

Carmelo Mesa-Lago

Original Article: Mesa-Lago 2021 Monetary Unification

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¿UNIFICACIÓN MONETARIA Y CAMBIARIA EN CONDICIONES DE RE-DOLARIZACIÓN?

Fecha: septiembre 8, 2020

Autor: Mauricio de Miranda

Articulo Original: Unificación Monetaria

Desde hace varios días en diversos medios de prensa cubanos han comenzado a aparecer argumentos sobre la necesidad de proceder a la unificación monetaria y cambiaria, haciendo énfasis en las consecuencias negativas del establecimiento de una dualidad monetaria en los años 90 del siglo XX. A esto se suman muy recientes rumores, no confirmados, que indicarían la posibilidad de que en poco tiempo se suprima la circulación del peso convertible y la unificación de precios en pesos cubanos de los bienes y servicios que se ofrecen en las redes comerciales estatales, así como una nueva tasa de cambio única que devaluaría considerablemente el tipo de cambio oficial actual de 1 USD = 1 CUP que solo funciona para las empresas del Estado, pero que, al parecer, revaluaría la actual tasa de mercado, también oficial, de 1 USD = 24 y 25 CUP (según se trate si es tipo de cambio de compra o de venta de la moneda extranjera). A estos rumores se suma la existencia de una supuesta nueva escala salarial que funcionaría para el sector estatal y que multiplicaría en varias veces todos los niveles salariales actuales (sin que se diga nada de las pensiones de jubilación antiguas).

Lo curioso es que todo esto ocurra unos meses después que el gobierno cubano decidiera abrir tiendas minoristas en las que se venderían una serie de artículos, considerados de “alta gama”, pero que después se ampliaron a bienes de primera necesidad, usando tarjetas magnéticas, respaldadas por depósitos en dólares u otras monedas libremente convertibles (MLC), lo que ha significado, en la práctica, una nueva segmentación del mercado en productos que se venden en divisas extranjeras y productos que se venden en las monedas nacionales y que, eventualmente, se venderían en una sola, como resultado de la “unificación”. Así las cosas, vale la pena aclarar que toda vez que circulen diversas monedas en un mercado, así sea a partir de la existencia de depósitos a la vista, no estamos en presencia de una real unificación monetaria.

Uno de los problemas de la dualidad monetaria existente ha sido la multiplicidad de tipos de cambio, pero sobre todo la persistencia, durante 60 años, de un tipo de cambio fijo, artificialmente sobrevaluado, del peso cubano respecto al dólar estadounidense, que no refleja las condiciones económicas reales de la economía nacional en relación con la economía internacional y que ha distorsionado seriamente la competitividad de todo el sistema empresarial cubano.

Se puede establecer una nueva tasa de cambio, se pueden modificar los precios y se pueden reformar los salarios y jubilaciones, pero con ello solo se pondrá un orden momentáneo a las relaciones monetarias y a los sistemas de precio y de salarios en el país, pero no necesariamente se pondrá fin a las distorsiones del sistema económico cubano ni del sistema monetario en particular.

La existencia de un mercado, por limitado que pueda resultar, en el que el peso cubano no cumple sus funciones como dinero va a generar una demanda adicional de las divisas extranjeras en el mercado informal, generando opciones de beneficios extraordinarios para quienes operen este mercado informal. Si, como es usual, se persigue a estos actores económicos con medidas punitivas solo se conseguirá aumentar la brecha entre los tipos de cambio entre los mercados formales e informales. Por tanto, sería prudente adelantarse a este tipo de escenarios con la adopción de medidas económicas adecuadas.

¿Cuáles deberían ser este tipo de medidas?

  1. Será necesario definir qué tipo de sistema cambiario va a establecerse. ¿Una caja de conversión como la que determinó la paridad del peso cubano con el dólar antes de 1959 o como la que produjo el establecimiento del llamado CUC? Esto significaría un anclaje nominal del peso con el dólar, en la cantidad que se defina, y la variación del tipo de cambio con las demás divisas, siguiendo el curso del dólar. Esta medida, no evitaría que el país afronte una crisis cambiaria cuando se produzca una nueva crisis de balanza de pagos, lo cual puede ser algo previsible en el caso cubano, si no se solucionan los problemas estructurales, no se alcanza un mayor ritmo de crecimiento económico y no se logra una mejor inserción internacional de la economía. ¿Un tipo de cambio flexible? Podría resultar lo más lógico para que el tipo de cambio fuera el que absorbiera los choques externos y la política macroeconómica no quedara supeditada al sostenimiento de una determinada paridad cambiaria. Sin embargo, en este escenario habría que estar preparados para una depreciación sostenida del peso cubano en la medida en la que no mejoren las condiciones de producción de bienes y de servicios y con las consecuentes presiones inflacionarias.
  2. La realidad indica que tanto el peso cubano como el peso convertible están sobrevalorados, tanto en el tipo de cambio del primero como del segundo, lo cual significa que ambos valen más de lo que deberían valer. El tipo de cambio oficial con el que funcionan las empresas es absurdo y no guarda relación alguna con la realidad. El tipo de cambio de las CADECA, que durante mucho tiempo se ha mantenido estable, parece mostrar signos de sobrevaloración ante la reaparición de un mercado informal con valores que en estos momentos han estado oscilando entre 1,30 y 1,80 CUC por dólar. Esto es consecuencia de dos fenómenos muy concretos: a) la ruptura de la “caja de conversión” que sustentaba la condición de convertibilidad del CUC a una paridad de 1 USD = 1 CUC y según la cual solo se emitirían CUC como USD existieran para respaldarlos y b) la reaparición de un mercado en el que solo se opera en MLC, por lo que la demanda por las divisas foráneas aumenta considerablemente. La sobrevaloración de una moneda nacional desestimula las exportaciones porque las encarece y estimula las importaciones porque las abarata relativamente. Si se adopta un tipo de cambio de partida, de forma administrativa, que no refleje las condiciones reales de la economía, se reproducirán las distorsiones actuales, porque el tipo de cambio es el precio relativo que permite conectar la economía de cualquier país con la economía internacional. Por esa razón, en lugar de adoptar medidas administrativas sería mucho mejor tener en cuenta las señales que ofrece el mercado. Así las cosas, el CUP podría cambiarse a 25 por CUC actuales para efectos internos, pero el tipo de cambio del USD con el CUP que se establezca como nivel de partida, debería considerar esas señales del mercado y, por tanto, devaluarse en lugar de revaluarse.
  3. Para que el peso cubano (CUP) sea realmente convertible debe asegurar su plena convertibilidad interna, garantizando el funcionamiento adecuado del mercado cambiario y permitiendo que la moneda nacional opere de manera plena con fuerza liberatoria ilimitada y curso forzoso en todo el territorio nacional, lo cual cuestiona el funcionamiento de las nuevas tiendas en MLC, fuertemente criticadas por la población por justas razones.
  4. Nada de esto tiene sentido si no se adoptan las medidas económicas necesarias para impulsar la producción de bienes y de servicios. Si no se adoptan las medidas para aumentar la oferta de bienes y de servicios, se corre el riesgo de una espiral inflacionaria, que si se pretende impedir de forma artificial, con los racionamientos o con topes de precio, se manifestará en la forma ya conocida de “inflación reprimida”, que no es otra cosa que la escasez y las colas y la dinamización del mercado subterráneo. Así las cosas, lo más adecuado sería eliminar todas las cortapisas que han impedido el desarrollo de la producción de bienes y de servicios por parte de productores privados y cooperativos, junto a la autonomía operativa y financiera de las empresas estatales. En tal sentido, es imprescindible adoptar la secuencia adecuada y ello significa que lo primero sería eliminar las restricciones actuales al funcionamiento de las pequeñas y medianas empresas (PyMES) privadas y cooperativas, las cuales, en un clima adecuado podrían absorber la fuerza de trabajo que actualmente resulta excesiva en el sector estatal y podría producir bienes y servicios que el sector estatal se ha mostrado incapaz de producir. Para ello es necesario crear el clima institucional adecuado para promover el ahorro interno y la inversión tanto foránea como doméstica, sin restricciones de tipo de propiedad. Esto debería ir acompañado de la modificación de las normas adoptadas recientemente para regular la participación del sector privado y cooperativo en el comercio exterior que son, a todas luces, inadecuadas.

El costo económico y político de continuar despreciando las leyes económicas puede ser muy grave para el país. La política económica debería orientarse a la adopción de las medidas que permitan salir de la crisis y conducir a una ruta de crecimiento sostenido que tenga un efecto positivo en el mejoramiento del nivel de desarrollo económico y social, superando las barreras ideológicas derivadas de concepciones dogmáticas.

Publicado originalmente en La Joven Cuba. https://jovencuba.com/unificacion-monetaria/

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CUBA’S LOOMING MONETARY REFORM SPARKS CONFUSION, INFLATION FEARS

By Sarah Marsh, Nelson Acosta

Reuters, December 2, 2021

Original Article: Cuba’s Looming Monetary Reform

HAVANA (Reuters) – A major monetary reform that will hike prices and state wages in Cuba starting on Friday is sparking widespread uncertainty as the Communist-run island resumes market-oriented changes to its Soviet-style economy after years of flip-flopping.  The reform, announced earlier this month by President Miguel Diaz-Canel, will eliminate a complex dual currency and multiple exchange rate system that masked a host of government subsidies, pegging the remaining peso currency at a single rate.

To reflect the resulting steep devaluation and reduced subsidies, Cuba is raising prices on goods and services ranging from transport to electricity at varying rates. It will also quintuple pensions and wages in the state sector, which employs around two-thirds of the working population, from the current low rates to better reflect the real value of labor.

The measures, which will accelerate the transition from late revolutionary leader Fidel Castro’s paternalistic model, will bring more transparency to the economy and should help raise competitiveness over time, economists say, albeit only if combined with other reforms. Yet the immediate impact of the changes remains a worrying puzzle to many Cubans already struggling to get by amidst the country’s worst economic crisis in decades, one that has spurred a partial dollarization of the cash-strapped, import-dependent economy.

Hours-long queues outside shops amid shortages of even the most basic goods have lengthened as some Cubans rush to buy what they can before the measures go into effect, the value of the dollar on the black market has risen and banks have been overwhelmed with queries.

Private businesses and foreign investors also are scrambling to gauge the impact on their operations and whether they can adjust prices and wages. “It’s going to be tight, so I’m just buying what I can now,” said Sulema Sotto Rojas, a 57-year-old cleaner for a state firm, as she waited in line to buy cooking oil and tomato sauce at one store after waking up eight hours earlier to queue at another for chicken.

While she could actually stand to gain from the monetary reform, her company has still not confirmed her new wage level and the government has been making last-minute tweaks to some electricity and gas rates in response to widespread consternation that they were too high.

INFLATION WORRIES

The reform is part of a package of measures Communist Party leader Raul Castro unveiled a decade ago to make the economy self-sufficient after decades of dependence on Soviet and then later Venezuelan aid in the face of domestic inefficiency and a crippling U.S. trade embargo.

The government had stalled or even backtracked on some of the changes due to opposition from entrenched bureaucratic and ideological interests, but a new generation of leaders headed by Diaz-Canel has opted to resume them amid the current crisis. That means, however, more short-term pain will be inflicted on an economy that already has shrunk 11% this year in the wake of the coronavirus pandemic and the tightening of U.S. sanctions.

Many state companies working with an exchange rate of one peso to the dollar likely won’t be able to survive at the new rate of 24 to one. The government says it will give these enterprises a year to become competitive, subsidizing them in the meantime, though that could prove too little, especially given the feeble global economy and Cuba’s lack of capital to upgrade its creaking infrastructure.

“If the government had taken structural reforms to boost the agricultural, private and state sectors first, the economy would be in a much better condition to face this,” said Ricardo Torres, an economist with the Havana-based Center for the Study of the Cuban Economy.

The Communist Party has resisted such moves because doing so would reduce its political power, said Pedro Monreal, author of a popular blog on Cuban economics. Now it will have to pay the price, Monreal said, as a wage-fueled rise in demand for goods and services in the absence of an increase in supply will lead to inflation and further hardship in an economy with a flourishing black market.

“This is a purgative we need to take,” said Mauricio Alonso, who rents out rooms in his apartment in Havana. “Obviously it will generate inflation.”

BRAVE NEW WORLD

While Cubans are still struggling to figure out whether they will be better or worse off, one thing seems clear: those who have savings in a local currency or who work in the non-state sector, which will not automatically hike wages, stand to lose.

The government has set price caps on agricultural produce and said the fledgling private sector cannot raise prices more than threefold, with anything above that considered “abusive” and violators subject to fines.

Several business owners told Reuters they would need time to gauge the compensatory impact of smaller recent reforms, such as being able to import and export via state companies and to offset all costs against their taxes.

“There are many challenges at the same time,” said Liber Puente, the owner of a private tech firm, who hired a financial strategist to help him map a strategy. The entrepreneur, who wants to keep wages competitive vis-a-vis those in the state sector, said he would hold off on developing other projects until the dust settled, predicting six months of uncertainty.

One important unknown worrying all Cubans is the value of the greenback on the black market, as many basic items like shampoo and cheese can now only be purchased with dollars at special stores or with hard currency on the informal market supplied by “mules” from abroad.

The black market dollar rate has appreciated to around 1.5 times the official rate this year, given that it has become almost impossible for residents to acquire dollars through state financial institutions.

“Already prices are rising everywhere and not because of the currency reform, but because of the lack of dollars,” said Maykel Suarez, who owns a private cellphone repair shop.

The government says the controversial dollar stores, which were opened this year, are a temporary solution to its cash crunch. U.S. President-elect Joe Biden has said he will loosen the existing sanctions on Cuba, and Cuban officials expect tourism and trade to pick up slightly next year.

Havana has also tinkered with some other minor economic reforms over the past year, including allowing firms to retain a larger share of their export revenue rather than depend on the centralized allocation of hard currency.

Economists, though, are urging the government to quickly enact further-reaching structural reforms like the legalization of small and medium enterprises and the liberalization of the ailing farm sector to solve underlying problems.  “I just hope the measures that need to be taken in parallel to this (monetary reform) to increase production and services will be approved in a short time period,” said Omar Everleny, a Cuban economist.

Banco Central
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HOW CUBA’S MONETARY REFORM WILL TAKE PLACE AND IMPACT THE ECONOMY

By Marc Frank

Reuters, December 11, 2020

Original Article: Cuba’s Monetary Reform

HAVANA (Reuters) – The Cuban government announced on Thursday it would start a long-awaited monetary reform in January, unifying its dual currency and multiple exchange rate system in a bid to bring more dynamism to its centrally planned economy.

The reforms were first adopted by the Communist Party a decade ago as it moved toward a more market driven system and closer links with the international economy but foundered thanks to bureaucracy and internal divisions.

HOW DOES CUBA’S MONETARY SYSTEM WORK?

For nearly three decades, two currencies have circulated in Cuba: the peso and the convertible peso (CUC), both officially valued at one-to-one with the dollar. Neither are tradable outside the country.  The currencies are exchanged at various rates: one-to-one for state-owned businesses, 24 pesos for 1 CUC for the public and others for joint ventures, wages in the island’s special development zone and transactions between farmers and hotels.  Cuba created the system as part of a package of measures to open up its economy after the collapse of the Soviet Union.

While the system helped Cuba get through the shock of the Soviet collapse, it ended up also hiding the real economic situation.

WHAT CHANGES NOW?

The CUC will be eliminated. President Miguel Diaz-Canel said it would leave the peso at a single fixed rate of 24 to the dollar, scrapping other more favorable rates in the first official devaluation of the peso since Cuba’s 1959 revolution.

GOODBYE CUC, HELLO DOLLAR!

The government has also begun opening stores that sell consumer goods for dollars and other traded currencies, though only with a bank card.

Havana says this is a temporary measure but the partial dollarization will also provide some stability, especially for families who receive remittances.

Meanwhile, state and private companies can now keep tradable currency accounts with up to 80% of their export earnings instead of handing them over to the state.

SHOCK THERAPY?

Devaluation is inflationary, while ending subsidies leads to layoffs, yet the Cuban government says it expects to avoid any “shock therapy” in the economy where the state sets most prices and wages.  Economists expect triple digit inflation, and the government has said the initial devaluation will be accompanied by a five-fold increase in average state wages and pensions even as many state-controlled prices also may rise.

But the wage increase does not apply to around 2 million of the 7 million plus labor force in the private sector, informal sector or who simply do not work.

Meanwhile the government says state-run companies, as a rule, will no longer be subsidized.

Cuban economists estimate around 40% of state companies operate at a loss and though some will benefit with the reform, others will go under. Still, the government says some companies will be given a year to get their books in order before ending subsidies.

The government says residents will be given 180 days to exchange convertible pesos once they are taken out of circulation.

WHY NOW?

Cuba is seeking to reverse its worst crisis since the fall of the Soviet Union, with growth seen plummeting more than 8% this year by boosting business conditions and productivity.

The country is dependent on imports for more than 50% of food and fuel, plus inputs for agriculture and pharmaceuticals. Yet a combination of U.S. sanctions, local economic blunders and the COVID-19 pandemic have gutted Cuba’s ability to earn tradable currency.

Cuba has been rapidly piling up debt in recent years, while still being plagued by a scarcity of basic goods, from food and personal hygiene products to medicine and fuel.

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DAY ZERO FOR CURRENCY REFORM SET AMID WEEKS OF UNREST

CUBA TO BEGIN LONG-DELAYED MONETARY OVERHAUL ON NEW YEAR’S DAY

Ricardo Herrero

Cuban Study Group, 14 December 2020

“Cuba said late on Thursday it would start its long-awaited monetary reform in January, eliminating its dual currency and labyrinthine multiple exchange rate system in a bid to improve business conditions in the crisis-stricken economy. In a televised address to the nation, President Miguel Diaz-Canel said the Cuban peso would be fixed at a single exchange rate of 24 per dollar [24 CUP : 1 USD].” (Reuters, December 10, 2020)

For more than three decades, two currencies have circulated in Cuba’s state-run economy: the peso (CUP) and the convertible peso (CUC), pegged to the dollar. These have been exchanged at various rates: 1 to 1 for state-owned businesses, 24 pesos for 1 CUC for the public and others for joint ventures, wages in island’s special development zone and transactions between farmers and hotels.” (Reuters, December 10, 2020)

“The government has said some companies will be given a year to get their books in order before ending subsidies, and it will continue to provide universal and free healthcare and education, some subsidized food and other social gratuities. Cuban economists estimate around 40% of state companies operate at a loss and though some will benefit from the monetary reform, such as those tied to the export sector, others will fail. Some Cubans complain that multiple currencies will still be in use on the island given the government has been opening stores over the past year that sell consumer goods for dollars and other internationally traded currencies, though only with a bank card. The government says this is a temporary measure needed to earn tradable currency to purchase more consumer goods amid dire scarcity as it is all but bankrupt.” (Reuters, December 10, 2020)

Government raises minimum wage to 2,100 pesos and sets pensions cap at 1,528 pesos. “Cuba published the new scale for wages, pensions and social assistance benefits, as part of the monetary ordering process announced last night and which will be in force as of next January 1, determining the economic future of the island. As of that date, the minimum wage rises to 2,100 pesos per month, by public provision since yesterday in the Gaceta Oficial Extraordinaria No. 69. The wage scale is divided into 32 complexity groups, determined by the number of hours worked and the category of who performs them…The wage scales start at 1,910 and 2,100 pesos, for those who work 40 and 44 hours a week, respectively, and rise to 9,510 pesos for those who add 44 hours a week.” (OnCuba News, December 11, 2020)

 

ECONOMISTS EXPECT SURGING INFLATION; WORRY ARTIFICIAL EXCHANGE RATE WILL DRIVE BLACK MARKET FOR FOREIGN CURRENCY

 

“Economists say the reform spells short-term pain for Cubans but is important in the long-term as varying exchange rates have effectively subsidized some sectors and distorted the way economy works. [They] expect triple-digit inflation, and government announcements in recent months suggest it does too. It has said the [new single exchange rate] will be accompanied by a five-fold increase in average state wages and pensions even as many state-controlled prices are increased or allowed to respond to demand. But the wage increase does not apply to around two million of the seven million-plus labor force in the private sector, informal sector or who simply do not work. (Reuters, December 10, 2020)

Carmelo Mesa Largo: “The immediate impact will be that inflation will be unleashed and the purchasing power of the population will drop in parallel.” Mesa Lago says that an exchange rate set at 24 pesos per dollar implies a 2,400% devaluation [for state-run businesses]…’it would be extremely difficult for the government to increase salaries by 2,400 percent in 2021 if the exchange rate is set at 24 pesos per dollar. The government will raise salaries, but by much less than that, like it did between 1989 and 2019, the salaries as well as the pensions will cover even less of the basic necessities,’ he added.” (Miami Herald, December 1, 2020)

“Mesa-Lago said he believes the official figures underestimate the real level of inflation, reflected in the increasingly longer lines of people waiting to buy basic products, the empty shelves and the rising prices. ‘The prices in the open market, where the law of offer and demand rules, have soared in recent months. For example, a carton of 30 eggs cannot be found in state stores” except once per month with a ration card, Mesa-Lago said. ‘In the free market, you could find it years ago for 87 pesos. Now they cost 175 pesos. That means the price has doubled, and that’s happened with other food prices” (Miami Herald, December 1, 2020)

One solution to this dire scenario would be to expand the private sector and micro-enterprises, Mesa-Lago said. The number of employed rose by 102,520 in 2019, with 89 percent of them in the private sector. The government then [announced the elimination of] the list of allowed self-employed jobs in August, and in November, [Reuters] reported that thousands of small government-owned enterprises would be shifted to the private sector. ‘This is something that is positive, if it’s done quickly and without roadblocks,’ Mesa-Lago said. It is expected that with the change in the current exchange rate, many state enterprises will go bankrupt. The government, which already has failed to make some payments on its foreign debt, will allow some of these inefficient enterprises to disappear, officials have said. Economists said part of those enterprises’ employees might shift to the private sector.” (Miami Herald, December 1, 2020)

Mauricio de Miranda Parrondo: “The official exchange rate adopted by the government is, in the face of market conditions, an overvalued exchange rate and an error from the onset. An overvalued exchange rate means that the national currency is worth more than it should be and that affects the competitiveness of exports and makes imports cheaper, so this won’t solve the problems that led to the adoption of the measure of devaluation that, incidentally, should have been adopted many years ago. It is very difficult to determine what the appropriate level of the exchange rate should be, but economic theory suggests that it should be around the equilibrium conditions that allow establishing the relative prices that connect the national economy with the international economy. But the Cuban economy has many price distortions, due to the maintenance for a long time of a totally unreal official exchange rate, also due to the segmentation of the markets and consequently, due to the disconnection of the national economy with the international one. In the absence of this, it would have been advisable to adopt an exchange rate that was close to current market conditions, as happened when the CADECAs were created, after overcoming the very serious devaluation of the peso on the black market when the US dollar It came to be worth between 120 and 130 Cuban pesos in the early 1990s.

“With the current shortage of foreign exchange, and with the impossibility, on the part of the State, of offering US dollars at 24 Cuban pesos, the logical thing is that a parallel market appears in which the dollar is quoted at a higher value, and we continue in the same boat. Dollars will be channeled into the informal market rather than into the formal market channels. Under these conditions, a considerable differential between the official exchange rate and the black market exchange rate can be created, which will benefit the operators of the latter and will create new distortions.” (Mauricio de Miranda Parrondo blog, December 10, 2020)

Prices in private sector to be fixed?: Among multiple price controls expected in attempt to stave off inflation, perhaps the most worrisome according to economist Pedro Monreal is Sunday’s announcement that prices in private sector activity will not be allowed to increase more than threefold regardless of market needs.

 

 

 

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